Ya no es noticia que el actual Jefe del Estado de la espalda a los verdaderos problemas de la ciudadanía para poner en valor a las élites financieras, económicas y empresariales. La realidad del sector turístico, que se está debatiendo en la mayor feria mundial del Turismo (FITUR), saca a relucir la precariedad y la temporalidad de los trabajadores y trabajadoras, y pone el foco en las camareras de pisos o los empleadas de las subcontratas de hoteles y restaurantes.

En su discurso, durante la inauguración de FITUR, Felipe de Borbón destacó la importancia que ha alcanzado Fitur en sus cuatro décadas de existencia y recordó que este año el invitado especial es Corea del Sur, país que visitó junto a la reina el pasado mes de octubre y haciendo mención a la importancia que ha alcanzado Fitur en sus cuatro décadas de existencia y recordó que este año el invitado especial es Corea del Sur, país que visitó junto a la reina el pasado mes de octubre.

Los sindicatos llevan reclamando un modelo turístico sostenible y de calidad, que reconduzca la situación actual del sector turístico que, debido a la masificación y la apuesta por modelos low cost, está marcada por la explotación laboral, el fraude fiscal, la degradación de los entornos urbanos, y la sobreexplotación de los espacios naturales.

Para combatir todas estas prácticas fraudulentas es necesario un cambio de políticas, ya que no se trata de contabilizar, simplemente, cuántas personas visitan nuestro país, sino qué es lo que aportan. Esta situación tiene un impacto directo y negativo sobre la calidad de los servicios y el empobrecimiento de la actividad turística. La sobresaturación y la aglomeración han generado daños en el bienestar y la convivencia en determinadas poblaciones.

El sector turístico está marcado por la explotación laboral, el fraude fiscal, la degradación de los entornos urbanos y, la sobreexplotación de los espacios naturales

Hace casi tres años que desde UGT se combate estas prácticas con la campaña “La Cara B del Turismo”, conjuntamente con otras organizaciones del sector, denunció el agotamiento de nuestro modelo turístico y el modelo de explotación laboral sobre el que se sostiene. Desde entonces hasta hoy, la situación no mejora: aunque el gasto medio por turista ha registrado un alza interanual del 9,2%, se ha producido una caída en la llegada de turistas del 4,9% (julio 2018).

El sector turístico, con aportaciones esenciales a nuestro PIB, no puede sostenerse sobre una progresiva precarización de las condiciones de trabajo de los profesionales del sector, como consecuencia de la reforma laboral, la rebaja de las condiciones sociales a través de la externalización de actividades y de las empresas multiservicios y los contratos a tiempo parcial de muy corta duración; el incremento de la temporalidad con el acortamiento de las aperturas de hoteles de temporada, la sobrecarga de trabajo y el abuso y aumento de los riesgos para la salud.

Por eso desde el sector se apuesta por desarrollar un cambio de modelo, una estrategia turística común, a través de una reconversión integral del sector con implicación de las Administraciones Públicas, y desde el diálogo social, cambiando el actual modelo de sol, playa y ocio a bajos precios, que da evidentes síntomas de agotamiento, y sustituirlo por otro en el que prime un turismo de calidad, de alto valor añadido, desestacionalizado, que haga uso eficiente y eficaz de las nuevas tecnologías, y que apueste por la formación de sus trabajadores y trabajadoras y la mejora de las condiciones laborales.

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