Odio la solemnidad. Es la ópera bufa de los idiotas. Adoro el humor, sobre cualquier cosa, es la expresión libre de la inteligencia. Nos ha tocado vivir esta época de fascismo estructurante en la que se le dan la vuelta a los valores: en nombre de la libertad pedimos que se deje a las religiones destruir a los individuos, en nombre del liberalismo protegemos las empresas, en nombre de la Cultura elevamos a criterio la estupidez… pero quizá lo peor sea, en nombre de la dignidad, haber convertido el Derecho en un normativismo cutrérrimo al servicio de la demencia, siempre con intereses privados, claro.

El Partido Popular lleva años jugando a crearse enemigos porque no abandona su naturaleza fascistoide, siempre ha tenido claro que representan la «normalidad» frente a los que somos… lo que no es normal: ellos son católicos, muy españoles, de familias decentes, bien educados, con buenas oposiciones, buenas amistades, bien vestidos, de buen veraneo y coches cómodos, esto es: normales; quizá el representante más paradigmático es nuestro «normal» Rajoy, a la sazón Presidente del Gobierno de España. Para defender este orden, esta paz, sólo hay que preparar una guerra contra todo lo que no son ellos, por eso no se les puede criticar sin un sesgo de desprecio por su parte, porque los demás no somos buenos, porque no podemos serlo. Por eso han creado estas víctimas del terrorismo decentes, como Dios manda, y no han dado la relevancia merecida al fin de ETA, porque para ellos los problemas son anomalías extirpables, no defectos. Por eso sus votantes son casi fijos, la rutina de votar les sobra: lo hacen contra los otros, procurando que no ganen, porque nada hay alternativo a lo que representan. Y por eso han dejado emerger al monstruo nacionalista catalán, porque les venía bien entonces, existía el bipartidismo y había que alcanzar la silla, y los socialistas jugaban opciones varias, ellos ofrecían claridad: España.

Yo entiendo el sentimiento catalán, el orgullo incluso, la singularidad, una idiosincrasia admirable por tantas cosas… lo que no comprendo es cómo se ha dejado ahormar por unos partidos políticos que se justifican, igual que el PP aunque cada uno desde un punto de vista distinto, erigiendo contrarios: unos procesados por corrupción hasta en su conserjería, otros con dirigentes absortos en la lágrima fácil por banderas y una Historia que sólo ellos se creen (la de verdad, al parecer) y los otros esgrimiendo una izquierda de piercings, pins, repúblicas armónicas sin capitalismo, pósters y comunas sin celos ni envidias que, joder, qué suerte…

Si una mayoría parlamentaria quiere que Catalunya decida ser algo diferente de lo que dicen las leyes actuales, el problema es político y requiere debate. No basta la Norma, porque por definición el resto (que ya tiene guasa la exclusión) siempre son (somos) más y por tanto, si la decisión fuera del pueblo español soberano de la Constitución, aunque todo el Parlamento catalán fuera un voto: seguirían atrapados sin capacidad de decisión. Ahí está la Política, ahí radica el debate, en articular progresivamente un modo para corregir los derechos de la ciudadanía…

Pero ni PP ni secesionistas han considerado fértil el terreno de la inteligencia, del diálogo y la pugna potente, arriesgada y clara de ideas. Un sistema democrático sano incluye mecanismos para su autorregulación, y los movimientos sociales necesariamente deben ser lentos, la revoluciones están estupendas… en los libros; no es éste el tema abordado aquí pero un cambio traumático no se puede hacer sin víctimas que, si son consideradas culpables por predefinición, lo serán de un totalitarismo (¿asume el independentismo catalán ser totalitario?), y si sólo lo son como víctimas colaterales: entonces alguien muy inmaduro juega con fuego y nos va a quemar (¿asumirá el independentismo catalán las consecuencias no calculadas de sus decisiones?).

El PP (y PSOE y Cs) y el secesionismo catalanista han iniciado un juego de consecuencias muy peligrosas que no van a ser fotitos y mítines; o simulan ya un encuentro, un aplazamiento de todo y el inicio del debate que debió ser esto, o aquí va a haber hostias, que por cierto siempre recibirá la desgraciada de turno, el desventurado que no se lo espera, arruinando a sus familias para siempre… Y Podemos y sus variantes debe optar ya por hacer algo, no quedarse en la reflexión muy oportuna (coincido mucho) pero inútil.

La Democracia es el Derecho, la Ley, y me jode profundamente que, de seguir así, el Presidente del Gobierno tendrá que tomar decisiones nauseabundas y, lo peor, que tengamos que darle la razón aunque sepamos que usa las instituciones para el beneficio de una clase (unos colegas, vamos), porque si en vez de usar el parlamentarismo le damos un porrazo en la cabeza (evidentemente es broma, no se tome el lector esto a título literal), con lo que representa: eso se llama Golpe de Estado.

1 Comentario

  1. Alguno usa la prensa para impartir clase… la democracia es respetar la ley y punto, para lo demas de lo dejamos a usted que el que no comulga con sus ideas tiene tendecia fastizoide… Si es que para lo bueno o lo malo que siempre se tenga al pp para criticar, y lo dice uno como yo que soy de izquierdas, pero los fachas son generalmente quien quiere imponer por sistema las ideas, no veo yo diferencias entre pp, psoe y podemos en ello, seamos dmocratas y dejemos de criticar por criticar como parece que hace usted…

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