No recuerdo ningún año en el que el comienzo de una temporada de F1 haya levantado tanto revuelo y despertado tantas pasiones. La maldición del Covid ha tenido un efecto positivo al respecto: lo habitantes del planeta tierra no tenemos a nuestra disposición tantas vías de escape como antes de que nos cayese encima el horror de la pandemia; pandemia que ha unido al mundo entero en las restricciones en el uso de la libertad personal, y eso hace que la F1, que no conoce fronteras, atraiga como jamás todas las miradas.

Estrenar la serie de Netflix justo antes de que se celebre el primer gran premio el próximo día 28 de marzo en Bahrein, ha sido un acierto absoluto, y sin duda se está viendo ya mucho más masivamente que ninguna de las dos primeras temporadas.

¿Qué nos ofrece la temporada 3 de Drive to Survive? Una visión en conjunto de la temporada anterior de la que esta es en cierto modo una continuación pues se ha retrasado un año la entrada en vigor de la nueva normativa para los monoplazas.

En el primer capítulo es un espectáculo de película ver como el primer gran premio, Australia, queda suspendido a causa del virus cuando ya está todo preparado y listo para celebrar la carrera. Es impresionante verlo.

En el segundo vemos a Hamilton destruyendo a Albon.

En el tercero a Hamilton destruyendo a Bottas. Como también destruyó a Rosberg en la última carrera que corrieron juntos. 2016. Abu Dhabi. Al menos Nico se llevó el mundial en el bolsillo, cosa que no hará el actual compañero del británico.

Muchas más cosas en ambos capítulos, naturalmente, pero en esencia esa es la sensación que dejó en mí después de zamparme anoche los tres primeros episodios del tirón. La misión de un piloto es destrozar a sus rivales, en primer lugar a su compañero de equipo, y Hamilton la cumple con creces; pero en el cumplimiento de esa misión a Hamilton se le dibuja con líneas duras y que rozan lo desagradable. No creemos que nadie odie fanáticamente a Hamilton, ni que existan demasiados y verdaderos Hamilton haters, lo que en realidad sucede es que los espectadores están hartos de verlo, y de soportar que pilotos excelentes no puedan ponerlo en su sitio debido a la superioridad de la Mercedes.

Recomiendo a cualquier aficionado a la F1 que vea la serie, ya iremos contando (o no) de los siguientes capítulos, porque es indudable que no hay mejor manera de preparar y abrir boca para la ya muy cercana carrera de Bahrein.

La serie cuenta detalles sorprendentes de los que no se ha hablado en prensa y que casi nadie sabe, el ritmo es trepidante y está llena de imágenes y planos inolvidables.

No nos gusta la traducción que se ha hecho del título de la serie en español: La emoción de un gran premio es muy inferior al título en inglés, del que no se respeta ni siquiera la rima. Con lo fácil que sería Conducir para sobrevivir, o el más flojo: La emoción de la competición. (Si Netflix nos manda un cheque a Las Almas y la F1 sabríamos brindarle incluso uno mejor que los anteriores).

Pequeñeces. A disfrutar todo el mundo con Drive to Survive. Fascinante ver como los protagonistas predicen el futuro y se equivocan casi siempre, excepto El Hombre de Acero: Toto Wolf.
Tigre tigre.

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