Un nuevo 8 de marzo,  un año más el Día Internacional de la Mujer. Y tú pensarás, como a mí a veces me pasa, que en realidad está bien, que tú conoces casos ”aislados” de desigualdad, que esto ha cambiado mucho, que hoy los medios están al alcance de todos, que la que no llega es por que no quiere, vamos, que esto no va contigo. Y no te cuento si encima hay un grupo que, en plena pandemia, anuncia que vuelve a salir a la calle, que sale sí o sí, y que la peor pandemia es el machismo. Adicionalmente, el look tampoco encaja con tus cánones estéticos; tú, que cuidas hasta el último detalle, ni camisetas superpuestas, ni mallas, y  cuidas tu pelo hasta el punto de que, vayas donde vayas, tus mechas californianas son la envidia de tus amigas; vamos, que prefieres que te corten la cabeza antes que verte teñida de morado. Y es que, además, profesionalmente te va bien, sí, lo tienes que reconocer, recibes una más que justa  remuneración por tu trabajo, no tienes la sensación de haberte medido con nadie, ni con “Nadia”, ni con las de tu sexo, ni con los hombres, no quiero decir el sexo opuesto, no solo por la carga negativa que la palabra conlleva –opuesto, contrario–  sino también porque  el abanico sexual se  ha abierto en nuestros tiempos, de forma que se ha puesto nombre a lo que siempre ha existido, pero que ahora se visualiza, y se abre paso en la sociedad, en una nueva lucha por el respeto y la igualdad.

“Aunque pienses que el Día Internacional de la mujer no va contigo, sí va contigo, y mucho. No solo por el homenaje merecido al sufrimiento, y a la lucha de las pioneras, en memoria de las que no se rindieron, y consiguieron los grandes avances”

Paradójicamente, a las mujeres se nos abren nuevos frentes. Sin ir mas lejos, la famosa Ley Trans, que se ha granjeado   las críticas de mujeres del feminismos histórico en nuestro país  por lo que conlleva de retroceso y de atropello a los derechos conquistados por la mujeres. Pero tú, que estás mostrando la paciencia de seguir leyéndome, piensas: esto tampoco va conmigo.

Pero todo va contigo. Piensa en tu bisabuela, probablemente era una mujer de su época, relegada a una vida familiar, más o menos feliz, o muy feliz, rodeada de hijos, uno de ellos tu abuelo. ¿Qué pensó ella, cuando se descubrió que Concepción Arenal, para poder asistir a la Universidad tenía que hacerse pasar por hombre y vestirse como tal? Quizás pensó como tú, que ella tenía una vida apacible o incluso feliz, y que esto no iba con ella. También le chocaría el disfraz, vestida de hombre, quizás como a ti te choca el look de esas que parece que no van contigo. Como muchos en su  época, tal vez tu bisabuela consideró a Elena Moseras una extravagante cuando en 1872 consiguió matricularse en una universidad española. Fue la primera que, con muchos obstáculos administrativos, lo consiguió. Y no solo ella, Emilia Pardo Bazán, introductora del naturalismo en España, abanderó la denuncia de la desigualdad educativa en España entre hombre y mujeres. Gracias a estas mujeres, nosotras fuimos a la universidad, y nuestras hijas no solo van a la universidad, eligen en qué país hacerlo.

Hasta 1933 las mujeres no votaron en España, la gran impulsora de voto femenino, fue una abogada, Clara Campoamor, abogada que llegó incluso a tramitar algún divorcio. No ya tu bisabuela, tu abuela no podía votar, y no podía divorciarse. Tú quizás estás ahora en tu feliz segundo matrimonio, y tu hija, no tiene planes de casarse, y ha sido madre de mellizos en solitario, con la ayuda de una buena clínica de reproducción asistida. Además, tiene congelados  varios óvulos fecundados, con los que planea ampliar la familia, su familia. Y tienes que reconocer que esto, que tampoco iba contigo, ahora te encanta. Es más, cada vez que vas en coche, para visitar a tus nietos,  no echas de menos a ningún yerno.

Y es que, aunque pienses que el día internacional de la mujer no va contigo, sí va contigo, y mucho. No solo por el homenaje merecido al sufrimiento, y a la lucha de las pioneras, en memoria de las que no se rindieron, y consiguieron los grandes avances. El recuerdo de todas las Adelitas españolas, a todas las mujeres españolas que emprendieron la lucha, y a todas las que han continuado en ella hasta nuestros días. De las conocidas y reconocidas a las anónimas, de Isabel la Católica que puso los medios y confió en los descubridores, hasta Bethy, que ha dejado su país y saca adelante, en solitario, a tres hijas, todas ellas grandes estudiantes. Este día merece celebrase, por la memoria y el recuerdo, y también por el respeto. Porque en ese grupo, que ahora pelea por salir a la calle, que saldrá o no saldrá,  pero el mensaje ya nos llega, en ese grupo seguro que hay más de una Adelita.

Por encima de lo que puede parecer solo una manipulación política, una corriente radical que no va contigo, es un grupo de personas, que merece el respeto, el respeto que merece siempre el ejercicio de la libertad, y esto, aunque no te lo parezca, siempre va contigo.  

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