El ilusionista Miguel de Lucas es un multifacético profesional que, además de dedicarse a la magia (Premio Nacional de Mentalismo en 2019), es también presentador de televisión (“Un país mágico”, en La 2) y conferenciante (seleccionado en el Top 100 español). Ahora irrumpe en el mundo de la literatura con su libro Hay un mago en ti, con el que quiere ayudarnos a transformar nuestro día a día en algo mucho más ilusionante.

¿Leer “Hay un mago en ti” nos puede ayudar en estos días de angustia y confinamiento?

Sí, porque creo que, cuando pasamos una mala época, es cuando podemos acceder a esa mejor versión que todos tenemos de nosotros mismos, y a la que yo he denominado “nuestro mago interior”. Hay un mago en ti tiene como uno de sus máximos objetivos ayudar a los lectores a sacarla a la luz. Todos estamos viendo a gente que hace magia cada día, y no hablo de la magia como ilusionismo. Estos días nos encontramos con héroes anónimos en hospitales, en la atención a ancianos y en tantos otros sectores humanitarios esenciales. Los magos sabemos bastante de cómo hacer posible aquello que a priori parece imposible, y estoy convencido de que a través de las técnicas que comparto con los lectores puedo ayudarles a hacer magia fuera de los escenarios, en su vida cotidiana.

Escribes que todos debemos ilusionar a los que están a nuestro alrededor. ¿Cómo ilusionas tú al público?

Hacer magia es como “hackear” el cerebro de nuestros espectadores: hacerles creer cosas como que se puede cortar a una persona por la mitad y recomponerla sin que sufra ningún daño. Yo dirijo mis acciones a la parte más emocional de nuestro cerebro para que la mente más racional no encuentre respuestas a mis efectos de magia, pero eso lo consigo porque previamente he establecido una conexión emocional con los espectadores. Ese es el objetivo que quiero que logren los lectores: conectar mejor en el plano de los sentimientos.

¿Hay magia dentro del libro?

Hemos intentado ser innovadores con los contenidos del libro y, sí, en efecto, hay magia dentro de sus páginas, que el lector se va a encontrar donde menos se lo espera. Yo hago magia en entornos donde parece imposible o muy difícil, como la radio, así que era todo un reto llevarla también al interior de un libro.

Estás teniendo una de tus mejores temporadas televisivas, con tu programa “Un país mágico” batiendo récords de audiencia en La 2, pero en el libro nos hablas de momentos más difíciles de tu vida. ¿Qué te sucedió?

Hace muchos años padecía la ansiedad y la depresión. Me iban engullendo poco a poco y afectaban a todas las facetas de mi vida. Salía al escenario sonriendo pero en realidad lloraba por dentro. Me angustiaba que no me volviesen a contratar, que mi carrera no despegase… esos pensamientos negativos de los que antes hablábamos. Hasta que tomé la decisión de ponerme en manos de dos profesionales: una psicóloga y una psiquiatra. Explicando mi experiencia con ellas en el libro quiero quitar el estigma que en nuestro país existe respecto a acudir a una consulta psicológica y más aún psiquiátrica. Nadie ve nada raro en visitar al traumatólogo porque nos hemos torcido un tobillo pero, en cambio, si alguien dice que va al psiquiatra, le miran como un loco. Quiero que eso cambie y ha sido una de las mayores motivaciones para escribir el libro.

¿Qué es el pensamiento mágico, al que dedicas un capítulo?

Es más habitual entre los niños que entre nosotros los adultos. Los más pequeños tienen una imaginación desbordante que les permite encontrar explicación para todo. Por eso, dicho sea de paso, resulta tan difícil hacer magia para ellos: siempre creen haber encontrado la solución al truco, aunque luego les preguntas cuál y es descabellada. Este tipo de razonamientos van perdiendo importancia a medida que progresa el desarrollo cognitivo, pero yo estoy convencido de que soñar siempre será necesario. Y me refiero tanto a soñar dormido como a soñar despierto.

¿Pero la rutina y las obligaciones no apagan la magia?

Fomentamos la necesidad de tener una respuesta lógica y racional para todo. Seguramente tenemos que ver la vida con ojos de niño y así provocar que se produzca la magia, que es algo que depende en gran medida de cómo pensamos.

También abordas la cuestión de los pensamientos distorsionados o negativos y cómo superarlos. ¿Nos adelantas algunas de las ideas que das en el libro?

He clasificado hasta doce tipos de pensamientos negativos que nos frenan. Desde percibir las cosas en extremos, sin término medio, como maravillosas u horribles, lo que se denomina “pensamientos polarizados”, hasta poner etiquetas globales, sobregeneralizar o interpretar sin fundamento determinadas situaciones. El primer paso para luchar contra estas diversas categorías de pensamientos distorsionados es identificarlos, para luego poder contrarrestarlos. 

Otra causa frecuente de negatividad y bloqueo que también tratas son los “y si”.

Un “y si” es una respuesta emocional que nuestro cerebro genera como mecanismo de defensa ante los cambios que supone afrontar un reto. Los “y si” llegan a bloquear nuestro cerebro. Yo podría haber pensado: “¿Y si este libro no le gusta a nadie? ¿Y si ningún editor quiere publicarlo?” No hubiera avanzado en su escritura y hoy no estaríamos haciendo esta entrevista. Debemos intentar ignorar los “y si”, manteniéndonos centrados y motivados ante los nuevos desafíos.

Acostumbrado a tratar con el público desde un escenario, ¿cómo te sientes haciéndolo a través de un libro y enfrentándote a su veredicto? ¿Qué reacciones has tenido?    

Todos los comentarios están siendo muy amables y cariñosos, pero este tipo de libros catalogados como desarrollo personal o autoayuda pueden llevar a equívoco. En el caso de este libro no hay humo, ni palabras que sólo sirvan para adornar. Es un libro basado en la verdad, concretamente en la mía, que no es ni la mejor ni la peor, simplemente la mía. Ojalá cada lector se quede con lo bueno y lo aplique a los aspectos de su vida que quiera mejorar.

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