Los inmigrantes subsaharianos, argelinos y marroquíes –todos huyendo de la necesidad y en busca de una vida mejor- han encontrado en la costa española la fórmula para entrar en Europa. Así, desembocan en Baleares, Murcia, Alicante, Granada y Almería. España gana los inmigrantes que pierde Italia.

A finales de noviembre se contabilizaron 21.100 entradas por mar frente a las 13.000 del año anterior

La pinza se cierra sobre los inmigrantes subsaharianos que intentan llegar a Europa huyendo del hambre y la violencia en África. Como si de una operación militar se tratara, miles de personas permanecen atrapadas entre Marruecos, por el oeste, y Libia, por el este. Desde hace unos meses las únicas vías que permanecen abiertas parten de Túnez o Argelia. En línea recta desembocan en Cerdeña, Baleares, Murcia, Alicante, Granada y Almería.

Nunca hasta ahora se habían producido tantas llegadas de inmigrantes a estas zonas como en el año que ahora termina. España es la ruta de entrada a Europa por vía marítima que más ha crecido en el 2017, un fenómeno que ya se empezó a detectar el año pasado.

Lo más probable es que la llegada de inmigrantes irregulares sea, al finalizar el año, más del doble que en el año 2016. Según datos de Frontex, a finales de noviembre se contabilizaban 21.100 entradas por mar frente a las 13.000 del año anterior. La mitad de estos inmigrantes son marroquíes y argelinos y la otra mitad subsaharianos.

 

Historia

Una vez más, hemos preferido ignorar la historia para evitar repetir los mismos errores.

Por eso, Diario16 ha querido recordar cómo y cuándo llegan los primeros subssaharianos como fenómeno de inmigración, y en busca de nuevas oportunidades, a España. Esta información está basada en el informe de Gómez Fayrén, J. Y Bel Adell, C., Profesores Titulares de Geografía Humana en la Universidad de Murcia.

Según estos docentes, a finales de 1991 comenzaron a llegar africanos subsaharianos a Melilla como solicitantes de Asilo. La contínua afluencia de inmigrantes de distinto origen y condición dificultaron las condiciones de vida, creándose fuertes tensiones hasta llegar a enfrentamientos derivados de la heterogeneidad del colectivo, anglófonos, francófonos, musulmanes, cristianos, etc. Tras algunas protestas y movilizaciones de parte del colectivo inmigrante, diversas intervenciones de la Delegación del Gobierno y las presiones recibidas, la Administración Central decide la salida paulatina de todos los que se encontraban en Melilla, de manera que entre octubre de 1992 y noviembre de 1993 pudieron ser trasladados a la Península todos los extranjeros, comprometiéndose Cáritas a su acogida. Lo mismo se repite en 1994, en esta ocasión es Melilla Acoge junto con la corporación local quien asume la acogida. Desde esta fecha y durante los años sucesivos, sigue aumentando el número de llegadas y su traslado a la Península con la activa colaboración, en el proceso de acogida, de diversas ONGs.

Algo similar, pero con cierto retraso, ocurrió en Ceuta, ciudad comercial y multicultural en la que conviven desde hace siglos cuatro culturas: católica, musulmana, hebrea e hindú con graves problemas carenciales especialmente entre la población musulmana que progresivamente crece. Su situación geográfica le ha impuesto la condición de ser guardiana de la puerta sur de la Unión Europea. En la década de los noventa y en particular a partir de 1994 no han cesado de llegar africanos de los más diversos países subsaharianos a esta ciudad. A consecuencia de una serie de incidentes, la Administración local instaló a los subsaharianos, unos 300, en el campamento de Calamocarro y desde ahí se programa con la colaboración de las ONGs, la salida paulatina hacia la Península. Durante los años 1997 y 1998 se han sucedido una serie de actuaciones que intentan paliar el tema, pero no se ha encontrado la solución, siendo las más decisivas las encaminadas a realizar la Operación de Acogida especial, con la consiguiente salida hacia la Península de los inmigrantes subsaharianos que cumplían los requisitos de la misma. Esta medida modificó sustancialmente la situación de ambas ciudades y puso de relieve la necesidad una intervención bien meditada y planificada por parte de la Administración Central que aborde el problema en su globalidad.

La primera operación de acogida iniciada en octubre. de 1996 y finalizada el 21 de diciembre de 1997, dio lugar al traslado a la Península de 1.410 inmigrantes y consistía en: a) en el traslado a la Península de los inmigrantes provistos de un Salvoconducto; b) posteriormente eran documentados con una Cédula de inscripción que se les otorgaba en las mismas ciudades a quienes carecían de pasaporte, y c) una Autorización para trabajar, ambas autorizaciones por un año. Estas operaciones se realizan a través del “Programa de Acogida y acceso al empleo para inmigrantes subsaharianos de Ceuta y Melilla” (M°de Trabajo y Asuntos sociales, 1998). El eje que nuclea todo el Programa es dotar al inmigrante de la documentación por la que sea reconocido, ya que únicamente ésta posibilita la estancia y el acceso al empleo. Está concebido para los inmigrantes subsaharianos en situación irregular que se encuentran en las ciudades de Ceuta y Melilla, pudiendo acogerse al programa sólo aquéllos que pretendan fijar su residencia y desarrollar su vida laboral en España. Han participado inmigrantes procedentes de más de 29 países, siendo los grupos más numerosos los procedentes de Malí, Nigeria y Liberia, seguidos de los que vienen de Zaire, Senegal y Somalia. En todos los casos. se trata de países sometidos a un extremo empobrecimiento y/o en situación de guerra o conflictos de intensidad media. así como conflictos sociopolíticos que desembocan en étnicos y culturales. Las ONGs implicadas en la acogida fueron: ACCEM. ANDALUCÍA ACOGE, CÁRITAS ESPAÑOLA. CEAR, CEPAIM, CRUZ ROJA, FAIN, en realidad son Federaciones que engloban a varias Asociaciones, o aquellas como Cáritas y Cruz Roja que tienen implantación en todo el territorio nacional.

Terminada la operación que no dio el resultado previsto de descongestión de las ciudades, se replantea la situación y se acuerda que antes del 22 de febrero de 1998, sean trasladados a la peninsula la totalidad de los mismos, salvo aquellos que estuviesen incursos en causas judiciales o los que no pudiesen hacerlo por enfermedad. Esta operación de carácter extraordinario comprende 1.418 inmigrantes y las ONGs que los acogen son las mismas que en la primera, y se realizará en similares condiciones y con los mismos objetivos y actuaciones, dando como resultado el traslado de 2.828 subsaharianos. En 1999 se reanuda la Operación salida, con algunas modificaciones en las condiciones de acogida.

Hoy, 18 años después, siguen entrando mujeres y hombres por nuestras costas, sin garantía alguna de supervivencia, un trabajo o una vida digna. Poco ha evolucionado España en este sentido.

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