La realizadora e ilustradora Marta Puig, conocida como Lyona. Foto: Alex Faimali.

Su sello personal lo pueden apreciar en casi un centenar de videoclips para grupos musicales como Love of Lesbian, Amaral, Sidonie o Lori Meyers, entre otros. En Sex-¡oh!. Mi revolución sexual (Random Cómics) da bofetadas sin manos contra el todavía muro infranqueable –¡en pleno 2020!– del machismo patriarcal que atenaza la libertad de las mujeres, y qué decir de su libertad sexual. En este cómic valiente, sincero y ejemplar recrea algunas de las situaciones tan absurdas como indignantes e injustas que aún sufren a diario las mujeres en su búsqueda del placer.

 

¿Por qué cuesta tanto esfuerzo, en pleno 2019, darle visibilidad y otorgarle el marchamo de normalidad a algo tan común y sano como es el sexo femenino?

Porque durante siglos el sistema patriarcal ha reprimido nuestro placer. Ha utilizado la sexualidad como una herramienta para controlar la vida y la mente de las mujeres. Nos han hecho creer que el sexo era solo para procrear, que nuestra función social era esa y cuidar de la familia, nos han hecho creer que no teníamos deseo sexual y que si lo teníamos éramos unas “putas”, nadie nos ha contado como obtener nuestro placer, han ignorado completamente el único órgano del cuerpo humano que existe para dar placer, el clítoris, y nos han hecho creer que habían dos tipos de orgasmos, el vaginal y el clitoriano, dando como resultado generaciones de mujeres traumatizadas por el hecho de no llegar al orgasmo por la penetración. Por estas y muchísimas más razones, es difícil todavía ahora, en pleno siglo XXI hablar de sexualidad femenina con naturalidad.

“El sistema heteropatriarcal sigue perpetuando los prejuicios, que siguen instaurados en nuestra mentalidad, en nuestra educación, en nuestras tradiciones”

 

Si el sexo es solo placer, ¿por qué siempre se lo rodea de un halo de culpabilidad y suciedad?

Este sentimiento de culpa es herencia de nuestra tradición judeocristiana, donde el deseo desde la creación del hombre y la mujer, está castigado. Que una mujer conociera su cuerpo, su deseo, su placer no interesaba al sistema, una mujer que conoce cómo obtener su placer es una mujer libre, independiente y poderosa. Por eso, tanto Iglesia, como ciencia y gobierno, se interesaron en castrar la sexualidad femenina, porque lo que sustentaba el sistema patriarcal era que la mujer fuese la encargada de cuidar de los hijos y de la casa. Por este motivo se encargaron de reprimir el placer de las mujeres, haciéndonos creer que era algo sucio, y que no era algo digno de una “señorita”. Todos estas creencias todavía a día de hora siguen en nuestra sociedad.

 

¿Quiénes se encargan de que esa imagen distorsionada se mantenga vigente?

El sistema heteropatriarcal sigue perpetuando estos prejuicios, que siguen instaurados en nuestra mentalidad, en nuestra educación, en nuestras tradiciones… y es el feminismo el que nos ayuda a deconstruirnos.

 

Sus viñetas son desenfadadas, directas y… ¿provocativas?

Intento que lo sean. Quería hablar de sexualidad sin tapujos, sin vergüenza, porque creo que justamente si lo que deseo es que se normalice debo empezar hablando yo misma con naturalidad. Creo que sí, que algunas de ellas son provocativas, porque no me callo, y puede ofender a algunas personas, pero creo que del conflicto, del debate, es como podemos reflexionar.

“Algunas de mis viñetas son provocativas, porque no me callo, y puede ofender a algunas personas, pero creo que del conflicto, del debate, es como podemos reflexionar”

 

¿Busca esto para concienciar o no hace falta llegar a tanto para ello?

Empecé a hablar sobre sexualidad porque un día compartí en mi cuenta de Instagram que me habían regalado un vibrador, y no paré de recibir mensajes de chicas y mujeres preguntándome: “¿pero tú te masturbas?” “¿Eso lo puedes usar si tienes pareja?” “¿Si no he tenido un orgasmo esto me puede ayudar?” y simplemente aluciné. Yo daba muchas cosas por sentado y me di cuenta de cómo la masturbación femenina seguía siendo un tabú. Empecé a hacer viñetas reflejando situaciones reales que me habían sucedido, pensando que quizás me tacharían de “exagerada” y mi sorpresa fue ver que no solo me habían pasado a mí, sino que había miles de personas que empatizaban con esas situaciones y me di cuenta que era necesario hablar de esto y crear un espacio de encuentro, de debate, para sentirnos menos solas.

 

¿Son el machismo instalado entre las propias mujeres y la espada de Damocles de la religión los que impiden disfrutar con normalidad de este placer?

Y el machismo instalado en toda la sociedad, que oprime a mujeres pero también a los hombres, a los que se les exige que sean unos triunfadores, que sean fuertes, que no pueden llorar, que deben ser unos machos. Eso también crea mucha presión y es causante de muchos de los problemas que tenemos en nuestra sociedad actual. Otro de los problemas es que nadie nos ha hablado de nuestro placer. La educación sexual es casi inexistente, como mucho nos han enseñado a poner preservativos y nos han prevenido de embarazos no deseados y ETS, pero nadie nos ha hablado de placer, de afecto, de cariño, de autoconocimiento, de todas las zonas erógenas que tenemos en nuestro cuerpo, de diversidad, de identidad de género…

“Daba muchas cosas por sentado y me di cuenta de cómo la masturbación femenina seguía siendo un tabú”

 

Las publicaciones feministas están viviendo una eclosión pareja al surgimiento del movimiento #MeToo y otros. ¿Es esta una tendencia imparable ya, o es precisamente ahora cuando hay que estar más vigilantes ante los nuevos coletazos del patriarcado más intolerante?

Mi sensación es que es un movimiento imparable, pero también creo que es el momento de estar más vigilantes y activas que nunca.

 

¿Qué se puede hacer ante la invasión, a través de las redes sociales, del porno machista y denigrante que impera en la actualidad y llega sin filtros a niños preadolescentes?

Contrarrestarlo con una buena y sana educación afectivo sexual en las escuelas. Si los niños crecen pensando que el sexo es eso que ven en el porno, reproducirán esas conductas en la vida real. Si, en cambio, han tenido una formación adecuada en la que les han contado cómo es el sexo, que tiene que haber respeto, que no debes poseer a la otra persona para poder disfrutar, serán capaces de reflexionar y darse cuenta que el porno es ficción y que la realidad no tiene por qué ser como lo que ves en las películas.

 

¿Se está educando sexualmente con perspectiva de género a nuestros jóvenes?

Sé que hay muchos maestros y maestras que lo intentan, pero la asignatura de educación sexual todavía no es obligatoria en las escuelas, por lo tanto los jóvenes encuentran esa información en el cine, literatura, el porno, la música… y por desgracia la mayoría de esos canales siguen teniendo un punto de vista muy machista.

 

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