España entra en una semana decisiva para la negociación de cara a la formación de un Gobierno. Mañana tendrá lugar la reunión trascendental entre los equipos negociadores de PSOE y Esquerra Republicana de Catalunya en Barcelona, donde los independentistas pondrán encima de la mesa la situación penitenciaria de los políticos encarcelados por el “procés”. El siguiente paso, también crucial ya que influirá en el futuro inmediato, será el congreso de la formación republicana del próximo día 21. “Hemos visto en Esquerra una voluntad clara de llegar a un acuerdo”, ha asegurado el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta. El primer secretario del PSC confía en que haya acuerdo antes de Navidad para evitar “sabotajes”, pero asume que, si es necesario, los negociadores se den “el tiempo que haga falta”, según ha explicado en una entrevista para El País.

Por otra parte, mañana comenzarán las rondas de consultas de los diferentes partidos con el rey Felipe VI, que recibirá a Pedro Sánchez, al que con toda seguridad encargará la formación de un Gobierno. Mientras tanto, el presidente en funciones espera mantener una importante reunión con Inés Arrimadas, líder del maltrecho partido Ciudadanos, para explorar la posibilidad de que los naranjas se abstengan en la votación en el Congreso, permitiéndole llegar a la Moncloa.

Así las cosas, todo queda pendiente para que la Cámara Baja fije la fecha de sesión de investidura, que bien podría celebrarse entre Nochebuena y Año Nuevo si se logran los apoyos necesarios (incluso podría ser el 28, sábado y día de los Santos Inocentes). De frustrarse las negociaciones el asunto tendrá que esperar a después de Navidad.

Entre tanto, un escollo más surge en el horizonte. El próximo 19 de diciembre la Justicia Europea se pronunciará sobre la inmunidad del líder de ERC Oriol Junqueras, condenado tras la sentencia del “procés”. En función de cuál sea el veredicto del Tribunal de Justicia de la UE podría peligrar un poco más el acuerdo final para la investidura entre Esquerra y PSOE. El abogado general del TJUE y la defensa del líder de ERC consideran que el ex vicepresidente de la Generalitat adquirió la condición de europarlamentario cuando obtuvo los votos necesarios para ello y una sentencia condenatoria para España complicaría todavía más el asunto.

Al mismo tiempo, en la otra mitad del independentismo, en Junts per Catalunya (JxCat), partidarios de la línea dura de Carles Puigdemont y de la distensión con Madrid han abierto un fuerte debate sobre cuál debe ser el voto a Sánchez. JxCat corre el riesgo de quedar al margen de la negociación PSOE/ERC y convertirse en irrelevante. Puigdemont y Torra optan por seguir manteniendo el pulso con el Estado, es decir, más tensión en la calle y desobediencia civil. Pero hay un sector en la formación heredera de Convergència que pide con urgencia una negociación. En ese sentido, el diputado Jordi Xuclà defendió este domingo “unidad” en el partido y facilitar la investidura de Sánchez, al que considera único candidato viable: “¿Tenemos que ver con los brazos cruzados cómo este intervencionismo efectivo en la política española lo ensaya solo ERC?”.

En su artículo del Diari de Girona, JxCat ¿cátaros o reformistas?, recogido por Europa Press, Xuclà ha lamentado que el actual grupo parlamentario esté dividido entre quienes provienen del PDeCAT surgido tras la extinción del espacio convergente y quienes se distancian “e incluso lo repudian”.

Xuclà ha advertido de que la política “se avería cuando las expectativas creadas no se pueden realizar porque no van acompañadas de la fuerza suficiente” que las hace realizables, y ha pedido crear las condiciones para que los condenados por el 1-O salgan de la cárcel cuanto antes.

De modo que todos mueven ficha en el nuevo escenario y se manejan con las máximas precauciones en estos días clave. Fuentes de la negociación aseguran que los contactos entre el PSOE y ERC van por buen camino (“hay agua en la piscina”) y que finalmente habrá Gobierno. En realidad, la pelota sigue estando en el tejado de la formación catalana republicanista, ya que a Gabriel Rufián le resultaría harto complicado explicar sus críticas a Pablo Iglesias por “coleguear” y “compadrear” con el diputado ultraderechista, Espinosa de los Monteros, en los actos festivos del 6 de diciembre, día de la Constitución, mientras niega una investidura a Sánchez y aboca al país a unas nuevas elecciones en las que Vox tendría buenas perspectivas de seguir creciendo en número de escaños. De ahí que la lógica dicte que finalmente ERC permita el desbloqueo. Lo contrario supondría que el reloj de la democracia se pondría en marcha otra vez de cara a unos nuevos comicios y España sumaría hasta 2 años con gobiernos en funciones, una situación inédita en las democracias europeas. Y un panorama nefasto para el PSOE, nefasto para ERC y Cataluña y nefasto en general para todo el país.

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