No hay carrera más inolvidable que la de Abu Dhabi 2016. De las muchísimas que he visto es la unica que jamás logro olvidar, ni siquiera cuando mi memoria se vacía por completo a causa de los excesos, es Abu Dhabi 2016. Es de noche y las luces y el circuito. Pero sobre todo es el miedo. Es el miedo de Nico Rosberg, el devastador sufrimiento que lo embarga, lo que convirtió Abu Dhabi 2016 en el gran premio de Fórmula1 más dramático que mis ojos nunca hayan visto.

Nico Rosberg va segundo, y le basta con ese segundo puesto para convertirse en campeón del mundo, igual que su padre, igual que en el mejor de sus sueños. Pero esto no es un sueño, es la más oscura y retorcida de los pesadillas, porque primero va Hamilton, Lewis Hamilton, tricampeón del mundo: el mismísimo diablo. Hamilton ralentiza su ritmo y le tapona para permitir que los lobos hambrientos lleguen a comerse a Rosberg, y si se lo comen y Rosberg queda tercero, Hamilton -el diablo- vuelve a proclamarse campeón del mundo. Los lobos son los RedBull, los lobos son Sebastian Vettel y Daniel Ricciardo (que ese año, 2016, le sacó 44 puntos a Sebastian Vettel en el campeonato, pero esa es otra historia que merece ser contada a su ritmo y con cuidado). Lo importante es el aliento de los lobos en la nuca de Rosberg, su miedo inmenso: terror enloquecedor, las maniobras en el límite y más allá que le hace el diablo para que los RedBull cojan a su compañero y se lo coman.

Y Rosberg aguanta, pero también se rompe para siempre; absolutamente para siempre. Ya nunca más vuelve a disputar una carrera de F1, prefiere morirse antes que tener que luchar de nuevo contra ese diablo que a nada ni a nadie respeta.

Y por eso ahora Rosberg apoya y jalea a Fernando Alonso. Porque sería el único capaz de hacerlo, el único capaz de vencer a Lewis Hamilton en igualdad de condiciones, de hacerlo sufrir y humillarlo; humillarlo, sí, como hizo Hamilton con Rosberg; hacerle sufrir, hacerle daño.

Esa es la razón oscura, pero al mismo tiempo evidente, por la que Rosberg está haciendo ruido, pegando fuerte a las cacerolas cada vez que le ponen un micro delante, exigiendo que Fernando Alonso ocupe el segundo asiento de Mercedes en 2020. Porque no ha olvidado y quiere venganza, necesita venganza.

Sería magnífico, por supuesto. Sin embargo no creemos que vaya a pasar por mucho ruido que haga Rosberg, por muchas firmas que se reuniesen pidiendo el regreso de Alonso y su entrada en Mercedes. Y creemos que no va a pasar porque Alonso es mucho Alonso, y aunque Hamilton sea el mismísimo diablo, no tiene huevos para luchar de tú a tú y en igualdad de condiciones con El Español Volador, con Fernando Alonso; no tiene huevos.

Tigre tigre.

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