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Ya dediqué una serie de artículos (disponibles aquí) a los entresijos de la Enseñanza; aquí no vamos a hablar de eso sino a constatar un hecho: la gente situada en los sillones del poder no quiere democratizar la Cultura, a pesar de sus hermosos programas caritativos, no puede permitir el conocimiento porque ése es el fin de la estratificación social y económica que les beneficia, y toda esa mentira es, sorprendentemente, el amparo de la vida de sus víctimas, que matarían por defender su miseria espiritual sin percartarse de que es también el motivo de la económica…

Qué no van a permitir en nuestros colegios e institutos:

  1. Educación Sexual

No van a permitir una educación sexual real, una enseñanza encaminada al disfrute del cuerpo, nadie en un colegio o un instituto va a ofrecer explicaciones sobre masturbación, penetración o caricias, nadie va a desligar el placer de la moral difuminando fronteras, porque es más fácil controlar a una población que se autoclasifica en “normal” o viciosa, en hetero u homo ¡como si el placer pudiera distinguir quién lo provoca! Asociar sexo a depravación, a normas y desvíos, es conducir de alguna manera el aspecto externo de nuestra personalidad aunque de fondo el deseo siga controlando la mayor parte de nuestro sistema límbico (casi el 70% de la www es porno; éste es el retrato real de la Humanidad en el siglo XXI). El principal beneficiario de la represión sexual es el varón, porque ocultando la sexualidad femenina en ese halo de moral, violencia y sometimiento tenemos a nuestra disposición sus cuerpos y sus voluntades; haciendo un trazo grueso, el machismo no es más que la reacción violenta contra la poliorgasmia, la capacidad de repetir el coito y la resistencia sexual de la mujer, convertirla en una esclava de su propio poder físico avergonzándola y negándose a sí misma hasta depender de la valoración externa y nunca de la autoestima ha costado todo un modelo económico y un sistema religioso y miles de años de educación opresiva y actos criminales sin límite y consentidos, y seguimos en ello (especialmente el monoteísmo semítico). No van a permitir que recuperemos el cuerpo, que nos respetemos verdaderamente follándonos unos a otros porque eso subvertiría el orden, es mejor situar esa actividad más allá de lo que ofrecemos de nosotros mismos, en ese invento verdaderamente sibilino llamado privacidad, el lugar oscuro al que va a parar todo aquello por cuya consecución vivimos… neurosis.

  1. Educación sobre Religión

No van a permitir que sepamos la verdad sobre la Religión. Es un fenómeno socialmente útil, es una necesidad derivada de la propia disposición de nuestro cerebro, la espiritualidad es consustancial a lo humano, todo esto es indiscutible; pero hoy sabemos que las creencias concretas son incompatibles con lo que conocemos desde un punto de vista evolutivo de nuestra especie (por eso odian tanto a Darwin), todos los datos históricos, antropológicos, sociológicos y lo que es más significativo: neurocientíficos, son demoledores respecto de la religiones establecidas con sus dogmas y sus castas sacerdotales; y aquí nos enfrentamos con dos situaciones, quienes a pesar de ello quieren seguir manteniendo su fe y sus costumbres, y deben tener derecho a ello pero mientras sometan su moral a esa Constitución Global a favor de la dignidad humana (una religión no puede tener derecho a discriminar a una mujer o a una raza, p. ej.), y quienes protegiéndose con una idea falsa de la libertad reclaman el derecho a imponer la fe por encima del Estado precisamente por el origen divino de la misma… ese debate no es posible, el Estado es laico o dejará de ser igualitario. Cada persona debe tener derecho a tener sus creencias, siempre y cuando no lo haga en el ámbito de lo Público y respete la libertad de los demás, la fe no otorga licencias especiales. El laicismo es enemigo del poder porque una parte fundamental de la estratificación social se basa en la idea de un orden prestablecido por una divinidad que, al parecer, debe tener en más estima a unos que a otros; una educación laica es la destrucción del determinismo político, religión y dinero se retroalimentan, y, como en el porno, lo único que hacen es aprovechar un potencial cerebral para reconducirlo hacia la explotación de unos por otros. La clave es educativa, la mayor parte de la humanidad es fanática de verdaderas fantasias psicopáticas que, si no fueran origen de tanto crimen y opresión, serían dignas de risa.

 

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