La era de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la inmediatez en nuestras actuaciones más habituales es perfectamente compatible con el uso de uno de los elementos más íntimos, exquisitos y tradicionales del ser humano: el sobre, utilizado desde tiempos remotos para guardar y enviar por correo cartas y otros documentos. Al sobre se le distinguió con el tiempo con unos detalles estilísticos para corroborar la importancia que le damos a su papel en el desarrollo de las sociedades. Ahí nació el sobre verjurado, un escalón más en la sofisticación de un objeto tan sencillo como decisivo en la historia de las civilizaciones.

Como lo define la Real Academia Española de la lengua, el papel vergé, el papel vergueteado, o el papel verjurado es aquel “papel que lleva una filigrana de rayitas o puntizones muy menudos y otros más separados que los cortan perpendicularmente”. La variedad inagotable de los sobres de este tipo hacen que este producto se constituya casi como un objeto de coleccionismo y de culto irremplazable, que ha sobrevivido durante siglos el paso de culturas y civilizaciones sin notar el más mínimo menoscabo en su funcionalidad y su variada aplicación a la vida diaria de las personas.

Para encontrar el origen histórico del papel verjurado, la página web Wikipedia recuerda que fue en la era preindustrial entre los siglos XII y XIX cuando se tiene constancia de la fabricación de los papeles verjurados mediante un alambre que se hallaba enrollado al cilindro, que al presionar la pasta de papel producía este patrón típico de ondulación sobre su superficie. “Dicho patrón era de líneas paralelas en sentido transversal a la hoja de papel (vergueteado), se denominaba a la forma verjurada. En los procesos más modernos de elaboración de papel el verjurado se imita mediante la inserción de una marca de agua especial que se aplica en el proceso de prensado y elaboración de las hojas de papel”.

La utilización del papel verjurado en los sobres es sinónimo de distinción y calidad, por lo que conlleva aparejado un claro mensaje directamente relacionado con el contenido de dichos sobres. Esos sobres verjurados poseen un tacto y una visión que otorga al producto una mayor entereza y consistencia, aportando asimismo calidad y elegancia al producto final.

En este contexto, es importante subrayar que las cartas o invitaciones que van incluidas en sobres verjurados se pueden entregar con seguridad de manera certificada, con lo que definitivamente se envuelve el producto final en un objeto de calidad y seguridad incuestionables capaz de sobrevivir con el paso de los siglos sin ningún problema.

El origen de este curioso nombre que se le da a este tipo de papel y sobres proviene probablemente del catalán. De esta lengua hermana al castellano pasó a otra como es el francés, que pasó a denominarlo papier vergé.

La calidad del papel verjurado hace que su uso se aplique con asiduidad a obras literarias de calidad y ediciones limitadas y también a material de soporte gráfico para obras de bellas artes. Es por ello por lo que la utilización de los sobres verjurados otorga un plus de distinción a quien decide optar por este producto para certificar y enviar sus cartas y documentos.

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