Beatriz Molino.

Trabajadora de una gran multinacional de las telecomunicaciones, a lo largo de estos años, la casualidad y la necesidad ha hecho que se involucrara puntualmente en la estructura y en los órganos de su sindicato, desde donde se tiene a veces otra visión.

Buenos días Beatriz, lo primero muchas gracias por atendernos, nos consta que ahora mismo, las consultas y dudas sobre las condiciones laborales, los ERTE, las ayudas, la vuelta a la nueva normalidad etc. no le dejan mucho espacio para nada.

Y me permito empezar preguntándole directamente por eso.

– ¿Está pudiendo dar abasto a la enormidad de dudas e incertidumbres del actual panorama laboral? ¿Le está resultando muy duro desarrollar su labor con normalidad en estas circunstancias?

Creo que el sindicato al que pertenezco, CCOO, ha realizado una gran labor. Por un momento todo el mundo se ha puesto a trabajar en la misma dirección y con un solo objetivo, ayudar.  A pesar de que como el resto de la sociedad no estábamos preparados para esto, el esfuerzo y la voluntad de trabajadores del sindicato y sindicalistas ha sido enorme.

Compañeros, amigos, conocidos, nos llamaban, por ser su sindicalista de referencia, para preguntarnos sobre su caso o de familiares y amistades. Hemos aconsejado y desviado a los servicios de la organización cuando lo hemos creído conveniente o necesario.

Lo duro como siempre, es ver los dramas humanos detrás de cada problema laboral. La normalidad sindical no existe, esa frase casi me hace reír. Aunque sí, esto ha sido especialmente duro por no poder estar con la compañera o compañero que te llamaba. Cuando te llama una persona que, aunque no sea de tu empresa o entorno, te conoce del pasado y eres su referencia sindical, normalmente conoces su historia y sus problemas, pero esta vez no estabas a su lado. Por otro lado, tener que negociar un ERE por video-conferencia, que ya estaba abierto antes de la pandemia, sin poder realizar las consultas pertinentes a la plantilla por falta de medios ha sido también duro, máxime teniendo la certeza de que la empresa aprovecha esta circunstancia.

– ¿La clase empresarial está estando a la altura deseable en estos momentos? ¿Cree en general que se están portando adecuadamente o que por el contrario están aprovechando la coyuntura para abaratar costes a costa de su personal o limitar derechos?

Pues hemos tenido de todo. Creo que las grandes multinacionales, en concreto las telecos que son las que más conozco, han estado a la altura en general. Es posible que también estuvieran más preparadas para una nueva forma de trabajo, con grandes sindicatos detrás que ya hablan de esto y con acuerdos que han facilitado el camino. No ha ocurrido igual con el Contact Center donde CCOO ha tenido que hacer intervenciones para que el trabajo se hiciera de manera segura y con el menor riesgo para las personas

Sin embargo, también ha habido casos de fraude, de trabajadores sin representantes legales y con mucho miedo a la empresa. Donde se ha aprovechado se han hecho reducciones de jornada (ERTE) y luego han hecho trabajar a tiempo completo “por el bien del negocio y la continuidad de la empresa”. O abusos en las situaciones de teletrabajo por fuerza mayor.  Muchos de estos casos han sido denunciados por CCOO.

También es cierto que muchas empresas sin representación sindical han acudido ellas mismas o sus personas empleadas al sindicato para negociar los ERTES.  

Y despidos, ha habido despidos, aunque en teoría estaban prohibidos por ley. Ahora deberán de resolverse en los tribunales.  Ya veremos cómo acaba por actualmente el despido es libre y bastante barato.

– ¿Qué están detectando por ejemplo? ¿Algún patrón o alguna medida que estén viendo repetida? ¿Algo con lo que recomiende estar especialmente alerta?

Pues a bote pronto no se me ocurre. Como siempre las empresas que actúan mal son sorprendentemente creativas.

-Hablando de las medidas del gobierno en lo tocante a los trabajadores y trabajadoras, ¿Cree que son correctas y suficientes? ¿Qué echa en falta?

Creo que la aplicación de los ERTEs ha sido una gran medida para evitar la destrucción de empleo, esta medida tiene que tener un seguimiento para que al final no se convierta en destrucción, aunque estoy segura que en cualquier caso será menor que si no hubiera existido.

Ver que ha vuelto el dialogo social como la mejor medida para resolver los problemas sociales es muy alentador. Aunque sin que vuelva el equilibrio roto por la reforma laboral la negociación colectiva no creo que pueda durar. Un dialogo social fuerte tiene que llegar de abajo arriba, empieza en los centros de trabajo, donde surgen las necesidades, conflictos y soluciones avaladas por las plantillas y acaba en esas mesas de dialogo donde acuden los responsables de patronal, sindicatos y nuestra ministra de trabajo.

Creo que los ERTEs deben mantenerse mientras dure la crisis sanitaria, puesto que ya estamos viendo que en determinadas zonas se tiene que volver a cerrar o se vuelve a los aforos limitados. Debemos seguir protegiendo el empleo en las pequeñas empresas, que son de gran importancia.

Y mientras llega la derogación de la reforma laboral, debemos asegurar que las empresas actúan con responsabilidad respecto a sus empleados. Las empresas que van a recibir dinero tienen que tener un compromiso real de no hacer despidos y un comportamiento responsable con sus plantillas. Esto tendrá que comprobarse a través de la representación social.

-Hemos visto recientemente como el gobierno llegaba a un acuerdo para derogar íntegramente la reforma laboral y que posteriormente reculó y sólo va a modificar algunos aspectos. ¿Cree que aún es posible que se derogue en su totalidad o se ha cerrado la oportunidad?

Claro, todo es posible siempre. Las ventanas de oportunidad las abrimos o cerramos nosotras, presionando socialmente.

La reforma laboral íntegramente es lesiva para los derechos de las personas trabajadoras, al romper totalmente el equilibrio entre la empresa y las plantillas y por tanto imposibilita el dialogo social y da todo el poder a la empresa.

Que no se pueda despedir a una persona por estar enferma, “es un gran avance”. ¡Vaya tela! decir esto a estas alturas de la vida, pero si ha sido un gran avance.  Imagina que podía ocurrir en la nueva normalidad si eso fuera posible.

Sin embargo, otros temas al parecer no se consideran los aspectos más lesivos. Por ejemplo, el poder hacer un ERE por previsión de pérdidas, sin que lo supervise la autoridad laboral, sin obligación de acuerdo y con unos plazos de tiempo que no da ni para pensar lo que está pasando.

Esto ha llevado a las empresas a hacer una gestión de recursos humanos antisocial, donde no prevalece la formación y sólo son válidos los más jóvenes a los que cada vez se les pide más y más formación. Jóvenes que además no suelen estar sindicados, por un fuerte desarraigo hacia los sindicatos, por lo que nadie les cuenta que son carne de cañón y en 10, 15 años o menos tampoco serán válidos. Y no tendrán una sociedad basada en la solidaridad cuando más lo necesiten. Porque ellos sí son solidarios, pero no entienden la solidaridad como nosotros.

Me desvió del tema, los EREs deben sólo plantearse como último recurso para la viabilidad de la empresa, no puede ser una forma de gestión empresarial. 

La reforma laboral debe ser derogada íntegramente y depende de nosotros.

– A veces los sindicatos son percibidos por la ciudadanía como instituciones decimonónicas y desfasadas. ¿Cómo los ve en la actualidad? Y sobre todo ¿Siguen siendo necesarios? ¿Cómo ves su futuro?

El sindicato al que pertenezco, CCOO, tiene una historia corta, aunque vital en la historia de la democracia de España. Esto es una razón para sentirnos orgullosas de las personas, muchas anónimas, que lo fundaron y aprender de sus aciertos.  Sin embargo, creo que las personas que forman la organización a alto nivel cometen dos errores, o estar recordando el pasado constantemente olvidándose de estar en los centros de trabajo viendo los problemas reales hoy, o simplemente el día a día les come con lo que se apartan de la realidad. Esto unido a otros muchos errores cometidos por personas, no debemos olvidar que los sindicatos son organizaciones dentro de un sistema formado por personas que muchas veces replican conductas reprochables, ha hecho que la gente sobre todo joven sienta desapego.

La fuerza de Comisiones Obreras como la de cualquier otra organización está en sus afiliados de base, delegadas de empresas que se dejan la piel todos los días.

En la actualidad y en el futuro los sindicatos son necesarios, siempre hemos sido la última defensa social cuando todo lo demás falla. Por esa razón los ataques a los mismos han sido tan intensos. Y lo que nos ha salvado es el gran trabajo que han realizado las secciones sindicales que se parten la cara todos los días por sus compañeras y compañeros. Pero no cualquier sindicato. Son los sindicatos de clase los que analizan los problemas laborales en su entorno social y político para dar una respuesta no sólo útil para una categoría profesional o empresa si no una respuesta social y política que resuelva el problema equilibradamente y para toda la sociedad. 

Los grandes sindicatos han hecho muchas cosas mal. No vale con esa excusa para apartarse y ser parte del problema. Hay que entrar mojarse, resolver, cambiar lo que este mal y ayudar a cambiar si es necesario hacerlo.

– ¿Por qué debería alguien hoy en día afiliarse a un sindicato? ¿Sirve para algo realmente?

Hombre, yo llevo afiliada a un sindicato que elegí por ideología desde el comienzo de mi vida laboral. Con lo que la respuesta a esa pregunta es “Si”

Es importante, desde abajo hasta arriba. Si trabajas en una gran empresa o con representación, aunque sea pequeña, le das a tus representantes una capacidad de negociación enorme de la que no disponen si la empresa sabe que no tiene nadie detrás.  Si es en una pequeña empresa siempre tendrás detrás un sindicato que te aclare dudas y evite posibles abusos. Y todo eso sumado supone una gran fuerza en el dialogo social, a la hora de hacer grandes acuerdos con la patronal o mejoras sociales a nivel legislativo.

Creo que el buen trabajo de CCOO durante la pandemia se ha visto tanto interna como externamente prueba de ello es la afiliación durante la pandemia.  Desde mi punto de vista ha sido capaces de adaptarnos a la situación y hemos resuelto.

-Ha sido usted secretaria general del sector de las telecomunicaciones en Madrid, y ha tenido usted que negociar varios ERES de cientos de despidos con inmensas multinacionales de las telecomunicaciones. ¿Cómo ha sido esa experiencia? ¿Ser mujer ha hecho que el trato fuera diferente en algún sentido?

Horrible, como te comenté mi último ERE lo negocié en el estado de alarma. Es el peor escenario para un sindicalista.

En general ser mujer sindicalista sigue siendo un reto. En una negociación “a cara de perro” alguno entiende que todo vale, si eres la única o casi la única mujer de la mesa los micro machismos (y no tan micro) salen, cualquier cosa siempre que se pueda debilitar al contrario y lo más grave es que no siempre suele venir de las empresas.

Cualquier cosa que te ocurra en el entorno sindical será llevada a tu condición de mujer.  Por ejemplo, si levantas la voz como hacen ellos porque no te permiten hablar o das un golpe en la mesa ante una situación que debe pararse, argumentan condescendientemente que te tienes que tranquilizar porque estas muy nerviosa o dejar de hacerte la victima…

Eso sin contar que para algunos el cambio es “poner” a una mujer en el cargo y los problemas llegan cuando la mujer no es de paja, si no que piensa y tiene su propio estilo para llevar las cosas. Algunos hombres se sienten apartados, atacados, seguramente porque no querían el cambio, sólo un lavado de cara y seguir con sus mismos viejos hábitos dirigiendo en la sombra. Entonces empiezan los problemas primero con comentarios como “con lo que me debe.”, “yo la puse en ese puesto.”, luego con ataques directos a tu persona.  Claro, se les olvida que realmente estas en ese puesto por apoyo de la afiliación que si quería un cambio y que nadie te puso en ningún lugar.

Supongo que simplemente es el precio de querer cambiar algo, contra la inercia de décadas.

– ¿Se pueden ejercer medidas desde el sindicalismo que impulsen el liderazgo y la participación de las mujeres?

Claro, no sé si en mis palabras se intuye, pero lo único que tengo claro es que los cambios siempre surgen de abajo y simplemente debe trabajarse más en los centros de trabajo.  Hablamos mucho de cómo llegar a jóvenes y mujeres y no sabemos cómo, quizá la respuesta es simple: estar, porque desde un despacho sentados alejados de la realidad sin dejar paso al aire es complicado. Hay que apartarse, dejar paso y se puede seguir siendo útil.

Se debe impulsar el liderazgo y la participación, simplemente dejando hacer, sin coartar ni dirigir dejando que la gente aprenda, acompañándola, y dejándola tomar decisiones. Siempre de abajo arriba, creo que es un error del sindicato decidir quién es un cuadro sindical y sacarle de su entorno para enseñarle, obviamente cambias a la persona y no la persona al sistema, por mucho potencial que tuviera.

-En breve va a realizarse el congreso principal de su sindicato, Comisiones Obreras (CCOO) en el que se eligen los cargos y entre otras cosas los responsables de los sectores, que usted fue hasta hace poco. ¿Cómo ve ese congreso? ¿Va a presentarse?

En el anterior Congreso de CCOO tenía muchas esperanzas de cambio. El cambio total no llego, aparentemente, al menos en todos los ámbitos. Sin embargo, el impulso de las personas que querían un cambio sí que ha cambiado cosas. Y estos cuatro años me han reafirmado, que lo importante son las personas y su capacidad de trabajar allí donde estén.

Este Congreso se presenta raro, en un entorno de pandemia, la participación se hace complicada.  Para los que ya pedíamos mayor participación e implicación de las bases pues ahora va a ser complicado por no decir imposible. Aparentemente no parece por tanto que vaya a ser un Congreso de grandes cambios, aunque como puedes intuir ya por mis palabras el cambio llega del trabajo y la presión de cada sección sindical en su empresa. 

Por lo que tendremos que seguir incidiendo en los centros de trabajo, llevando el sindicato al conglomerado de empresas que hoy en día los forman.  Y tendremos que aprender a hacer sindicalismo con las nuevas formas de trabajar más digitales o mixtas. Porque el sindicato es tan necesario como siempre o más.

-Haciendo un ejercicio de imaginación, cuando esta crisis sea historia, ¿Cree que va a cambiar a la sociedad y nuestra manera de relacionarnos de forma sustancial? ¿Desearía usted que lo hiciera? ¿Cuál es su mayor temor y su mayor esperanza?

Parece que a nivel económico volvemos a planteamientos menos agresivos y autodestructivos del capitalismo. Si finalmente esto se mantiene estaremos de nuevo en momentos donde podremos hacer planteamientos mucho más sociales, caminar hacia la eliminación de la pobreza. Y planteamientos como la digitalización, la automatización, cambio de modelo productivo vayan únicos a economía sostenible, equilibrio social y no con los discursos que oíamos en la anterior crisis. Que decían que “Esto va a ser bueno para el ser humano en general, aunque no sabemos cómo usted en particular va a poder vivir. Y además y en todo caso será su responsabilidad por no saber adaptarse, ser viejo o no estar suficientemente formado.”

Espero que se quede con nosotros lo que ha sido evidente en el estado de alarma, sin la clase trabajadora no existe nada más y sin nuestros servicios sociales no somos una sociedad de verdad, solo personas que sobreviven como podemos unas cerca de otras. 

Desearía que todos los cambios que vengan emanen de ese sentimiento de necesitarnos los unos a los otros. Mi mayor miedo es lo fácil que resulta dar la vuelta a lo que ha sido tan evidente durante meses, con un simple discurso cargado de odio o rabia.  Nos quedan momentos difíciles de esta crisis y el miedo nos hace muy frágiles e irracionales.

Por cierto, espero que nuestras relaciones humanas no cambien, creo que no voy a olvidar la cara de mis hijos cuando les dije, por fin, este domingo vamos a ver a los abuelos, pero no podéis besarlos. Cuando me hija mayor reacciono a mis palabras fue para decirme “y qué sentido tiene eso, como se entiende ver a los abuelos sin darles besos”

-Y ya para terminar y si me lo permite incluyendo lo personal ¿Qué es lo que más le ha sorprendido e impactado de esta crisis sanitaria económica y social en lo negativo?  ¿y en lo positivo?

Te lo comentaba antes, el miedo saca lo peor de las personas, el odio. Que les lleva a posiciones que van contra sus propios intereses. Esto no me dejara de sorprender nunca.

Lo más positivo claramente la solidaridad. Es increíble ver cómo la gente se ha ayudado sin conocerse, han vuelto de nuevo a su antigua asociación de vecinos para ayudar. Como se visto de nuevo a nuestras personas trabajadoras públicas y esenciales (no sólo sanitarios) como personas imprescindibles, que diariamente hacen su trabajo de manera invisible en una situación normal.  En resumen, se han puesto en valor lo realmente importante para la sociedad lo colectivo.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre