La dificultad de entendimiento es un problema histórico entre partidos de izquierda. Ello es debido a que las diferencias son objetivamente menores, hay muy poco espacio para el compromiso porque no hay suficiente diferencia para separar la diferencia. Esta es una de las razones por la cual las guerras civiles son tan cruentas en comparación con las guerras entre Estados.

Había una vez dos buenos amigos, Mondrian y Van Doesburg. Mondrian, que era el de más edad, llevaba la voz cantante. Van Doesburg adoptó su manera de ver el arte y se convirtió en su amigo y discípulo. Entonces, el año en que los dos estaban juntos en París (1924) se separaron. La razón de la separación aún es cuestión de debate entre los historiadores del arte, pero según una versión, muy buena para que sea falsa, Van Doesburg hizo algo herético: comenzó a pintar con líneas diagonales en lugar de las estrictas líneas horizontales de Mondrian. Con ello fue suficiente, y de sobra, para que hubiera una separación, alrededor de la cual se crearon dos tendencias artísticas: el elementarismo, tal como Van Doesburg denominaba su enfoque, y el Neoplasticismo, tal como Mondrian veía su enfoque.

Para los que lo miran desde fuera, la diferencia entre los Mondrian horizontales y los Van Doesburg diagonales es mínima. Para Mondrian era toda la diferencia del mundo. Le parecía que, con su acto de orgullo diagonal, Van Doesburg era el responsable de destruir el orden cósmico y eliminar su equilibrio delicado.

Presento la historia de la separación entre Mondrian y Van Doesburg como una parábola sobre la intolerancia y su preocupación por las diferencias menores. Freud acuñó la célebre expresión “narcisismo de las diferencias menores”. He aquí una expresión particularmente feliz para describir la mentalidad de los partidos de izquierdas

Freud también aplicó el narcisismo de las diferencias menores a los grupos y no sólo a los individuos. Ver las diferencias como algo menor no comporta una relación simétrica; hay diferencias vistas como menores desde la perspectiva del Partido Socialista que no son vistas como menores por los de Podemos. Una razón, por ejemplo, es que la identidad de Podemos depende de diferencias, y la identidad no es una cuestión menor.

Los partidos de izquierdas tienen tendencia a exagerar un desacuerdo menor en cuanto a creencias o costumbres, hasta convertirlo en una razón para que sea imposible el compromiso.

La buena educación dictamina que no debemos olvidar las promesas, los compromisos, esto es, debemos incluso recordar hacia adelante, recordar el futuro en que lo comprometido ha de cumplirse. Fijar el pasado, hacerlo reconocible y reconocerse en él. Fijar el futuro mediante el compromiso. Uno y otro detenidos. Así se nos quiere y así acostumbramos a querernos a nosotros mismos.

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