Lamentablemente desde que empezó la crisis del COVID-19 el alcalde de Sant Andreu de la Barca, un municipio del área metropolitana de Barcelona con poco más de 27.000 habitantes, ha hecho un gran esfuerzo por aparecer en los medios.

Este esfuerzo no ha sido por conseguir recursos para los ciudadanos, no ha sido por conseguir mejoras en el trato de Cataluña, este esfuerzo ha sido únicamente para hacer campaña electoral.

Al iniciarse la crisis y sin encomendarse a nadie, ni a nivel municipal ni a nivel autonómico, montó en un polideportivo que ya de por si deja mucho que desear a nivel de infraestructura (son famosas las fotos de sus goteras entre los vecinos del municipio) un hospital de campaña. Por si su hazaña no era suficientemente mediática se hizo acompañar de la Guardia Civil que llenó de mantas el recinto con el escudo bien planchado.

Evidentemente nadie sabe lo que costó montar ese hospital que lógicamente nunca llegó a utilizarse.

Pero alguien pagaría la limpieza y desinfección, así como gastos de ferretería y demás inversiones necesarias para convertir un frío y húmedo polideportivo en un hospital de campaña.

Hasta lo que sabemos (porque la transparencia tampoco es el fuerte de este alcalde) tenemos unos vinilos que no sabemos bien bien dónde han ido a parar por valor de 638€. El resto de los gastos (transporte del material, montaje, limpieza y desinfección…) siguen desaparecidos.

Seguidamente y ante la falta de efectividad de su primera acción mediática se adueñó de la puesta a disposición de la Generalitat de Catalunya cómo hotel medicalizado del hotel propiedad de la cadena Catalonia ubicado a pocos metros del ayuntamiento.

Para hacer más evidente a la ciudadanía la participación del ayuntamiento en estas dos instalaciones se realizó un nuevo gasto, esta vez de 574€ por 3 lonas (dos para el hospital de campaña y una para el hotel).

Cómo las instalaciones no se ponían en marcha, una por no cumplir los requisitos mínimos y la segunda por no ser necesaria médicamente se inició una nueva campaña propagandística, esta vez apoyado por sus socios de gobierno (C’s) y por Podemos que  desde el inicio de la legislatura ha hecho todo lo posible por meter la cabeza en el equipo de gobierno.

Esta vez se instalaron pancartas en diferentes puntos del municipio reclamando la apertura del hospital medicalizado.

Estas pancartas además de ser instaladas en pleno confinamiento incumplen el artículo 24 punto 3 y punto 4 de la Ordenanza Municipal de Convivencia Ciudadana y Uso de la Via Pública.

Pancartas que una vez desmantelado el hospital en cuestión por el propio alcalde y su equipo de gobierno siguen poniendo en peligro a los ciudadanos por su instalación a baja altura y por el efecto vela en caso de viento (se han colocado 3 pancartas una bajo la otra entre dos farolas).

Por si todo esto no fuera suficiente el alcalde llevado por su ira el día que desmantelaban el hospital medicalizado anuncia la declaración de “persona non grata” a la Consellera de Salut, esta decisión también es unilateral y no cuenta ni con el soporte de sus socios de gobierno, evidentemente tampoco ha pasado por el plenario.

Ese mismo día se conoce en el municipio que la mujer de un alto cargo del PSC (José Zaragoza) ha empezado a trabajar en el ayuntamiento en comisión de servicios por via de urgencia ocupando una plaza que lleva más de un año vacante.

Evidentemente esta decisión tampoco ha pasado por el plenario ni ha sido puesta en conocimiento en ninguno de los plenos extraordinarios celebrados durante el periodo de crisis.

Por si esto no fuera poco se descubre que el 2 de abril se envía  un paquete supuestamente de mascarillas a Leganés mediante una empresa de Gavà por valor de 1.393€ hay que tener en cuenta que es ese momento ni el comercio local, ni las residencias, ni tan solo el CAP y el CUAP del municipio tienen cubiertas estas necesidades.

También se descubre que el señor alcalde, diputado de salud en la Diputación de Barcelona, gestiona las compras de unas pruebas PCR a través de la Diputación de las que un % es asignado a Sant Andreu de la Barca. A día de hoy se desconoce cual es el paradero de esas pruebas y si se han utilizado.

Finalmente, una vez iniciada la desescalada se descubre que el regidor de promoción económica, que ha brillado por su ausencia durante toda la crisis y que no ha efectuado ninguna acción con el comercio local a lo largo del periodo de confinamiento, ha vendido el terreno dónde tiene su negocio familiar a una gran cadena de hipermercados. Total que no solo no ha aportado nada positivo al ya de por si debilitado comercio local si no que le ha dado la estocada de muerte al facilitar la implantación de una nueva gran superficie en el municipio, no hay que olvidar que ya existe un Mercadona, un DIA y un Caprabo todos de gran formato en el municipio.

¿Qué más sorpresas nos deparará este alcalde mediático?

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