La sesión plenaria del Parlamento Europeo acaba de votar sobre la retirada de la inmunidad de los tres eurodiputados catalanes independentistas: Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsati.

El resultado de la votación ha sido el siguiente: sobre un total de de 693 votos emitidos

  • – sobre la inmunidad de Carles Puigdemont: 400 votos a favor, 248 en contra y 45 abstenciones
  • – sobre la inmunidad de Toni Comín y Clara Ponsati: 404 votos a favor, 247 en contra y 42 abstenciones

Interpretación de los votos

Para poder entender lo sucedido, y el resultado de la votación hay que valorar que se han obtenido una mayoría de votos a favor de la retirada de la inmunidad, algo previsible en base a la cantidad de votos que tienen las fuerzas mayoritarias en el Parlamento: el Grupo Socialista y Demócrata (S&D) y el grupo de los Liberales (donde se encuentra el Partido Popular).

Sin embargo, hay que valorar y analizar lo sucedido en los votos en contra, donde se han obtenido 248 votos, que son bastantes más que los que suman los 112 eurodiputados del bloque de la Izquierda Unitaria Europea y los Verdes, que ya se manifestaron en contra de retirar la inmunidad. Los más de cien votos que se suman en contra han salido, precisamente, de la votación secreta de miembros de los grandes grupos políticos, aunque es casi imposible conocer quiénes han sido los que han votado en contra de la línea marcada por sus formaciones políticas al ser su voto secreto.

Se abre la brecha política en el Parlamento Europeo

El resultado de la votación deja constancia de que se ha abierto un debate en el seno del Parlamento Europeo de marcado corte político. La defensa de las formaciones de la Izquierda Unitaria y de los Verdes marca una línea de acción política en Europa que acaba de comenzar: el cuestionamiento de los pilares fundamentales de la Unión Europea ante esta decisión hará que la causa catalana pase, con más fuerza, a poner sobre la mesa un debate sobre la necesidad de una democracia reforzada en el marco europeo.

Los independentistas catalanes, que darán una rueda de prensa en las próximas horas, eran muy conscientes del resultado de la votación, aunque quizás no esperasen tantos apoyos en esta votación, algo que sin duda ha supuesto un precedente también para la lucha soberanista que ha conseguido poner el debate en el centro de la agenda europea.

Mantienen sus escaños

Los tres eurodiputados catalanes mantienen sus escaños. La decisión que hoy se ha tomado tiene que ver con la posibilidad de ser puestos a disposición de la justicia, algo que volvería el estado de situación al momento inmediatamente anterior a tomar posesión de su acta como europarlamentarios. Sin embargo, sí mantienen sus escaños en el Parlamento Europeo, por lo que su situación, en términos objetivos, mejora en comparación a la situación anterior.

Bélgica y Escocia decidirán ahora

El siguiente paso pone ahora sobre la mesa de la justicia belga y escocesa la decisión de enviar -o no- a los eurodiputados catalanes ante la justicia española. Y todo apunta a que la respuesta será negativa, en base a lo que ya ha sentenciado con antelación Alemania y Bélgica.

En el caso de Puigdemont ya fue un tribunal alemán el que decidió sobre la entrega al juez Llarena: se determinó que no había motivo para juzgar al president catalán por el referendum, y se dejó la puerta abierta para investigarle por una presunta malversación, algo que Llarena rechazó en su momento, haciendo que la sentencia alemana fuera firme.

En el caso de Clara Ponsatí la justicia escocesa estaba pendiente de resolver sobre el asunto.

Los tribunales belgas decidieron recientemente sobre la entrega de Lluis Puig, ex consejero del govern en el exilio. En su caso la sentencia también devino firme, estableciendo que no se entregaba a Puig ante la justicia española por entender que no tendría un juicio justo, y entre otras cosas, que el Tribunal Supremo no era el juez natural para conocer del asunto del procés.

Por lo tanto, el itinerario judicial está ya bastante claro. Precisamente por eso, el juez instructor de la causa ante el Supremo español presentó hace unos días una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para poner, precisamente, en duda la sentencia del tribunal belga sobre el consejero Puig. Un hecho que desde la defensa de Puigdemont se aprovechó para poner sobre la mesa todas las cuestiones prejudiciales que se habían querido plantear anteriormente por su parte y que desde la justicia española no se había dado salida.

Continúa la batalla

Los tres eurodiputados eran de sobra conscientes del resultado de hoy. Así lo habían confirmado directamente a este medio con anterioridad, siendo conscientes de la dificultad que tenía romper las presiones de los principales grupos parlamentarios. No obstante, durante estos meses en la eurocámara han sabido convencer a no pocos parlamentarios, a la vista del resultado de la votación.

Una vez que el Tribunal de Justicia de la UE se pronuncie sobre la cuestión planteada por Llarena, que muy probablemente tumbe sus pretensiones, será cuando la justicia belga con casi toda probabilidad vuelva a pronunciarse en el mismo sentido que hiciera con Puig. Y cabe esperar que la justicia escocesa lo haga también en esa línea, sumándose así a la línea abierta por Alemania.

Se abre ahora la fase de la batalla judicial a nivel europeo donde algunos expertos señalan que, cerrada la dimensión política del conflicto -que seguirá adelante a partir del resultado de hoy-, la batalla tendrá lugar fundamentalmente en la arena jurídica internacional. Algo que se esperaba desde el inicio del juicio en el Tribunal Supremo, y que había que esperar a cumplir todos los pasos para llegar a ella. Eso es, precisamente, lo que hoy ha sucedido.

Confianza en la justicia europea

Podría afirmarse que hoy se ha abierto, por fin, la puerta para el resultado definitivo de la cuestión. La justicia a nivel europeo deberá pronunciarse sobre lo sucedido en España. Un hecho que los independentistas catalanes han pedido desde el primer momento, el objetivo fundamental de esta batalla.

Un terreno, el internacional, en el que la politización de la justicia queda lejos y las garantías de un proceso justo son más firmes que las que podrían darse en España, según los independentistas catalanes.

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2 Comentarios

  1. El separatismo ha perdido el 30% (casi 1 de cada 3) de los votos que obtuvo en 2017: de 2.079.000 a 1.456.000, més de 623.000 catalans han dit adéu al prusés, la secesión ya no les ilusiona, no ven necesario movilizarse.
    N.B. CON ESTOS DATOS , PODEIS HACER Y DECIR LO QUE OS PAREZCA…NADA.

  2. Los golpistas han contado con el apoyo de Podemos que ha votado a favor de mantener la inmunidad parlamentaria —aunque ellos llevan en su programa eliminar las inmunidades parlamentarias ????. Pura coherencia podemista.

    Además han contado con los votos de «calidad» de la extrema derecha belga y francesa. Dos formaciones de clara raigambre democrática. Como los supremacistas de Puigdemont.

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