El número de personas que tenían entrenamientos en sus dispositivos después del confinamiento y de mayo de 2020 a enero de 2021 se encuentra entre el 74% y el 78%, frente al 68% – 74% de los usuarios registrados desde enero de 2019 hasta marzo de 2020, según indica un informe publicado por Suunto.

Asimismo, el porcentaje de personas que realizan ejercicio al aire libre los domingos entre enero y marzo de 2021 está alrededor del 60-65%, al contrario del 50-55% de usuarios que lo hacían entre esa misma franja del 2020.

Por otra parte, el deporte de interior se ha visto afectado tras el fin del confinamiento y las primeras salidas el 2 de mayo.

El deporte no solo ayuda a evadirse de la realidad y de los problemas, sino que también ayuda a controlar las infecciones por COVID-19 y mantener una buena calidad de vida.

La actividad física tiene diversos beneficios principales en esta situación de pandemia, según indican los expertos:

1.Posee potencial para reducir la gravedad de las infecciones por COVID-19, gracias a que los músculos, cuando están activos, producen compuestos que mejoran el funcionamiento del sistema inmunitario y reducen la inflamación, según apunta el infectólogo Hojman.

2.La actividad física es efectiva para prevenir y tratar enfermedades cardiacas, diabetes y ocho tipos específicos de cáncer. Lo que conforman algunos grupos de riesgo en esta pandemia.

3.En referencia a la salud mental, diversos especialistas aseguran que la respuesta del cuerpo al estrés psicológico provoca desequilibrios entre el cortisol y otras hormonas, lo que afecta de manera negativa al sistema inmunitario y la inflamación.

4.Los síntomas de estrés continuarán en su tendencia creciente debido a no poder predecir el futuro. Según apunta la Exercise is Medicine, cada sesión deportiva reduce los síntomas de depresión y ansiedad.

Toda la población es beneficiaria de los mismos para la salud, pero son cruciales para las personas mayores, especialmente (Taylor, Davies et al., 2015).

Los datos epidemiológicos también revelan que las personas que son físicamente activas tienen menos probabilidades de tener síntomas de enfermedad de las vías respiratorias superiores. Además, existen evidencias de que el ejercicio puede proteger de muchos tipos de infección viral, como la gripe o el rinovirus (Duggal et al., 2019; Martin et al., 2009).

Durante el confinamiento provocado por el Covid-19, los entrenamientos realizados mediante las tecnologías aumentaron considerablemente: el número de clases impartidas por las redes sociales aumentaron, así como el uso de plataformas para clases en grupos o la descarga de aplicaciones gratuitas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguraba que no realizar deporte y el sedentarismo podían “tener efectos negativos en la salud, el bienestar y en la calidad de vida de las personas”. Mientas que practicar actividades físicas y técnicas de relajación podían contribuir a “mantener la calma y proteger” la salud durante la cuarentena.

Con el fin de concienciar a la población de los efectos beneficiosos de la actividad física y deportiva, las redes sociales se inundaron de hashtags como #YoEntrenoenCasa, #MueveteEnCasa o #MantenerseActivo junto a fotos o vídeos de personas entrenando.

Incluso, la venta de calzado de running se disparó tras el confinamiento.

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