En una ceremonia titulada «Estados Unidos», Joseph Robinette Biden, de 78 años, toma las riendas de la Casa Blanca entre fuertes medidas de seguridad. Las calles de la capital estadounidense serán patrulladas por 25.000 soldados de la Guardia Nacional. Este amplio dispositivo está sobradamente motivado tras los disturbios en el Capitolio provocados por una multitud partidaria de Donald Trump. El mundo recibe con esperanza a Biden en el momento más difícil de EEUU desde el asesinato de Kennedy.

"Esta toma de posesión marca un nuevo capítulo para el pueblo estadounidense, un capítulo para la curación de heridas y para una América unida", ha afirmado  el decano de la Universidad Estatal de Delaware Tony Allen, que es el principal responsable de la ceremonia de este miércoles. . “Ha llegado el momento de que pasemos página en esta era de división”, ha asegurado.

Partidarios de Trump

Aunque el ambiente es optimista, ayer por la tarde, a pocas horas antes de  comenzar la ceremonia, dos de los soldados de la Guardia Nacional, que iban a velar por la seguridad de Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris, fueron despedidos por vínculos con milicias de extrema derecha, según informa la prensa local y, los 25.000 soldados de la Guardia Nacional tuvieron que ser sometidos a una nueva revisión, realizada por el Ejército y el FBI, por temor a la infiltración de elementos radicales vinculados a milicias y grupos armados que participaron en la invasión del Capitolio. 

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