Alex Morgan, una de las estrellas mundiales del fútbol femenino, en una acción de un partido de la selección de Estados Unidos. Foto: Twitter

El fútbol ya se rige por los mismos cánones que cualquier sector empresarial. Los salarios van en función de los ingresos que generan. Sin embargo, como en cualquier sociedad capitalista existen ámbitos en los que la desigualdad es de tal calibre que choca. Eso es lo que está ocurriendo con la gran mayoría de las selecciones participantes en el próximo Mundial de Francia.Salvo alguna excepción, todas las mujeres cobran unos salarios escandalosamente menores que sus compañeros hombres.

Uno de los países favoritos para alcanzar el título es Estados Unidos, donde algunas de las jugadoras son verdaderas estrellas, muy por encima de los jugadores masculinos. La actual campeona del mundo ha dado verdaderos mitos del fútbol femenino, como la guardameta Hope Solo. Además, en USA la selección femenina ha logrado más títulos que la masculina, dado que, mientras que el mejor puesto de los chicos ha sido un tercer puesto en el Mundial de Uruguay (1930), las mujeres han levantado la Copa del Mundo en tres ocasiones y en dos alcanzaron la final.

Sin embargo, la desigualdad en los salarios es tan grave que las componentes del equipo norteamericano interpusieron una demanda por discriminación contra la Federación estadounidense, en la que exigieron igualdad salarial y mismas condiciones de trabajo que sus compañeros del equipo masculino.

Noruega y Dinamarca rompen la brecha salarial

El caso contrario lo hallamos en las selecciones de Noruega y Dinamarca. Desde el año pasado, las primeras tendrán el mismo presupuesto que la selección masculina. Para llegar a este acuerdo fueron los miembros del equipo de hombres decidieron ceder la diferencia entre uno y otro combinado para igualar las condiciones. Tras este acuerdo, una de las jugadoras noruegas, Carolina Graham, escribió lo siguiente en su cuenta de Twitter en referencia a la decisión adoptada por sus compañeros: «Este gesto quizás no signifique nada para ti, pero significa todo para nosotras. Todo para nuestro equipo y para nuestro deporte. Un gesto muy importante para todas las mujeres atletas que hacen el mismo trabajo, el mismo deporte que los hombres, ¡pero se les paga menos!».

En referencia a las danesas, los salarios de ambas selecciones también se han igualado y, al igual que sus vecinos, fue muy importante la implicación de los jugadores hombres. Uno de los más activos fue el defensa central del Sevilla FC, Simon Kjær, quien fue muy combativo a la hora de presentar un hecho palmario: tanto los hombres como las mujeres representan a Dinamarca y, por tanto, deberían cobrar lo mismo. Además, las estrellas que juegan fuera del país exigieron a la federación que se garantizaran los mismos derechos básicos y los mismos acuerdos para ambas selecciones.

España: luchando aún por un convenio digno

En nuestro país, donde el fútbol femenino está teniendo un crecimiento exponencial, las negociaciones por un convenio digno para las jugadoras está estancado. El presidente del sindicato de futbolistas, David Aganzo, afirmó que ese convenio debe ser de igualdad: «Queremos que el fútbol femenino crezca. Las jugadoras son la gran parte, sin ellas no se puede jugar. Si queremos un fútbol femenino potente deberíamos empezar por una buena base que son los derechos de las jugadoras. La parcialidad, la maternidad, los salarios, las vacaciones, la incapacidad… Tienen que tener unos derechos igual que unas obligaciones pero hay que tratarlas como se merecen», afirmó el presidente de AFE.

 

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