Días tras el Presidente de la República pidió, a través de su cuenta en la red social Instagram, que se ‘que derogue la Ley que obliga a esta renovación y que los mismos diputados y senadores que ya nos representan lo hagan en el Parlasur como lo hacen Brasil y Uruguay’, porque ‘cuesta una fortuna mantener el gasto innecesario que significa generar un nuevo cuerpo de representantes en el Parlasur en cada elección’.

¿Cómo fue que la cuestión de la integración regional, algo lamentablemente tan ajeno al ciudadano común, pasó a ocupar un rol tan central en la política nacional? En realidad lo que se busca es que lo ocupe un instante para desaparecer de la discusión política de la próxima elección. Durán Barba ya resolvió, y así se lo hizo saber a las huestes de Cambiemos, que el eje central y único eje en esta elección tiene que ser Cristina Fernández o Mauricio Macri, y nada debe desviar la atención de ello, ya que entiende que en esa dicotomía, y aunque sea por descarte, el presidente lograría ser reelecto. La cuestión es que para el consultor ecuatoriano el fin justifica los medios, y en el afán de instalar un mano a mano entre los dos últimos Presidentes, se lleva puesto años de construcción regional, arduos acuerdos internacionales, y el sueño de una inserción política en el mundo diferente.

Porque lo que pedía Mauricio Macri, en concreto, era derogar la Ley 27.120 de Elección de Parlamentarios del MERCOSUR, sancionada en diciembre de 2014 y que establece que los legisladores del Parlasur son elegidos a través del voto directo, que no hizo más que incorporar a la normativa nacional el Acuerdo alcanzado en 2009 entre os Cancilleres de los Estados Parte sobre cómo sería el proceso de elección de los parlamentarios del MERCOSUR.

Ahora bien, ¿qué es lo que busca el Presidente al lanzar este pedido? ¿Hay algo detrás de su reclamo? Intentaremos analizar las diferentes cuestiones inherentes a este argumento para demostrar que, en realidad, es mucho más grave y más profundo de lo que pareciera ser en una primera lectura.

Muchos creen que el pedido presidencial se basa en la necesidad de evitar gastar dinero en la elección de los mercoparlamentarios, pero dado que según el artículo 17 de la citada norma ‘Mientras no se establezca por los organismos competentes el Día del MERCOSUR Ciudadano, las elecciones de parlamentarios del MERCOSUR se realizarán simultáneamente con las elecciones nacionales inmediatas anteriores a la finalización de los mandatos. Una vez establecido ese día, las elecciones para parlamentarios del MERCOSUR se convocarán para esa fecha’, el ahorro sería ínfimo. Evidentemente no es esta la razón de ser de la propuesta de Macri.

Otros entienden que no hay que buscar nada detrás de los dichos presidenciales ni intentar leer entre líneas porque lo que Mauricio Macri busca es evitar ‘el gasto innecesario que significa generar un nuevo cuerpo de representantes en el Parlasur en cada elección’ y para ello propone ‘que los mismos diputados y senadores que ya nos representan lo hagan en el Parlasur como lo hacen Brasil y Uruguay’, pero ello no generaría menores gastos, puesto que los legisladores regionales solo reciben viáticos y pasajes por su labor, es decir no cobran un sueldo con los limitantes democráticos que ello provoca y sobre la que ya hemos hablado tres años atrás pidiendo explicaciones que la señora Zuvic, mercoparlamentaria de Cambiemos, nunca dio, por lo que el cambio en la forma de elección de los representantes no supone ninguna reducción de gastos. Más aún, si se siguiera la sugerencia presidencial y ‘los mismos diputados y senadores que ya nos representan lo hagan en el Parlasur’, pronto saldría la crítica sobre el poco tiempo que le dedican a la labor nacional, por estar de viaje y en reuniones internacionales.

Evidentemente, pese a lo que se dice, el problema no es económico, el problema es político.

Si la elección no es directa, se volvería al sistema de elección de la época en que en lugar del Parlasur el rol parlamentario en el MERCOSUR lo ocupaba la Comisión Parlamentaria Conjunta, es decir, que del seno de cada Cámara se elegía a sus representantes, que no eran representantes del pueblo sino de las Cámara conformadas por representantes del pueblo, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Esto, que parece un trabalenguas, es lo que está en el fondo del planteo de Macri.

Al elegir a los representantes argentinos en el Parlasur de manera indirecta, se abre la posibilidad a que en lugar de estar en franca minoría como lo está hoy el oficialismo en el ámbito regional, se puedan generar acuerdos que le permita modificar el equilibrio de poder surgido de las urnas a través de acuerdos alcanzados entre cuatro paredes, y construir mayorías ficticias.

Queda claro entonces que se trata de anuncios falaces con los que se pretende hacer creer que se está haciendo algo, cuando en realidad no se está haciendo nada. Lo que se debe discutir no es la forma de elección de los parlamentarios del MERCOSUR sino su razón de ser, la del propio Parlasur y la del mismísimo MERCOSUR.

Como hemos dicho en otras oportunidades, este Parlasur no sirve. Un Parlamento que solo parlamenta no cumple el rol de equilibrio de poder que nos quieren hacer creer que cumple, puesto que al constituirse bancadas nacionales en lugar de bancadas partidarias lo que se logra es replicar las mismas discusiones que se plantean en el ámbito del ejecutivo entre 4 representantes, de una manera más multitudinaria entre 186 legisladores, si hasta la Presidencia del Cuerpo replica la nacionalidad del Estado que ocupa la Presidencia Pro Témpore, con el agravante de incluir a los de la República Bolivariana de Venezuela que está suspendida del MERCOSUR, aunque sus legisladores sigan siendo parte de las instituciones del bloque. Incongruencias como esta, sumada a la limitadísima capacidad de acción de un órgano parlamentario en una estructura eminentemente presidencialista hacen de la discusión del por qué y el para qué de un Parlasur, algo prioritario. El planteo que hiciéramos con María Florencia Deich respecto al rol del Parlasur más de dos años atrás sigue vigente hoy en día.

Sin embargo no hay que equivocar el eje, esta discusión es necesaria y urgente, pero no se subsana dando pasos atrás. El que los argentinos elijamos democráticamente a nuestros representantes es un logro que solo un ignorante o un nostálgico de cuando (decían) las urnas estaban bien guardadas puede criticar. La solución es más democracia para discutir, en serio y profundamente qué MERCOSUR se quiere, y esa discusión es política y entre ciudadanos, no mediática y entre instagramers.

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