Foto Twitter PP

Pablo Casado ha estado semanas dándonos la brasa con ese informe del Consejo de Estado sobre ayudas europeas que el Gobierno supuestamente ocultaba para que no le estallara en la cara como una bomba. Ayer, el dictamen que evalúa el decreto promulgado por el Ejecutivo de coalición se dio finalmente a conocer, y en lugar de ser letal para Pedro Sánchez, tal como advertía Casado como una agorera Casandra, resulta que es justamente todo lo contrario: el Consejo de Estado avala el procedimiento utilizado por Moncloa y concluye que el decreto de reparto de las ayudas europeas “merece en su conjunto una opinión favorable”.  

Casado había montado tal berenjenal a cuenta del polémico informe que parecía que de él dependía el futuro de la nación. No había otro problema mayor en España más que ese misterioso dictamen; el país iba a saltar en mil pedazos si no salía a la luz pública todo lo que se decía en ese papelamen; éramos unos locos suicidas si mirábamos para otro lado mientras el siniestro Gobierno metía el dichoso tocho del Consejo de Estado en un cajón para que no pudiéramos verlo ni leerlo. En realidad, no había un solo español al que le interesara ese documento ni perdiera el sueño por él (quizá Eduardo Inda, Carlos Herrera y los obispos de la Cope, pero poco más) y aún así el jefe de la oposición insistía una y otra vez en darnos la matraca con el asunto.

Fue tal la cruzada de Casado con el temita del informe que llevó el asunto al Parlamento español, hizo bandera política, despotricó en todos los medios de comunicación, denunció la cuestión en Bruselas y solo le faltó poner una denuncia en el Tribunal de Derechos Humanos. Una de sus frases, dicha en sede parlamentaria, resultaba especialmente estremecedora: el informe va a resultar “crítico” y “demoledor” para el Gobierno. “Señor Sánchez, le voy a hacer una pregunta muy directa y le recuerdo que aquí no puede mentir: ¿Por qué ha arrancado el informe del Consejo de Estado del decreto de fondos europeos para ocultárselo a las Cortes? Es la primera vez en la historia democrática que se hace esto y es un escándalo que puede anular el decreto y que puede hundir aún más la reputación internacional de su Gobierno”, denunció Casado durante su intervención en el hemiciclo.

Aseguraba el presidente del PP que Sánchez había ocultado el dictamen del Consejo de Estado porque en él estaba contenido todo lo que no se debía hacer con los 140.000 millones en ayudas de Bruselas para España como fondo para la recuperación económica tras la pandemia. Según Casado, en la resolución se hablaba de despilfarro, de descontrol, de intento de corrupción a manos llenas, de que Sánchez pensaba llevarse toda esa montaña de dinero a la Moncloa para jugar con ella como un codicioso nuevo Tío Gilito, de falta de control de los fondos, de desvíos a las arcas del PSOE, de que iba a estallar un 36 por este asunto y unas cuantas estupideces y exageraciones más.

Para el presidente del PP ese papelamen, que dicho sea de paso tampoco era preceptivo ni vinculante, iba a ser el acabose, el toque de gracia letal, el veneno definitivo para terminaría con Sánchez el podemita. Nunca antes se había visto una cosa igual, jamás se había dado una prueba de corrupción tan flagrante por parte de unas hordas rojas sanchistas que pretendían meter mano en el dinero de las ayudas para dárselo a sus amigos de los chiringuitos comunistas y feminazis (en ese argumento coincidía, curiosamente y una vez más, con la extrema derecha de Vox).

Sin embargo, a la hora de la verdad, cuando se ha dado a conocer la supuesta bomba, cuando se ha desvelado el misterioso secreto que iba a socavar los cimientos del Consejo de Ministros, o sea el contenido del polémico dictamen, resulta que no había nada de eso, sino más bien al contrario. Es cierto que entre las recomendaciones se advierte a Sánchez de que debe manejar las partidas presupuestarias con garantías democráticas, reforzándose los controles sobre las ayudas que lleguen de la UE para hacer frente a la crisis causada por la pandemia. Y también se insiste en que “implementar todas las medidas precisas para garantizar una adecuada y eficiente asignación de los recursos procedentes de los fondos europeos (…) constituye el fundamento primordial del proyecto de Real Decreto-ley sometido a consulta, y es fruto de la decidida voluntad del Gobierno de liderar ese proceso”. En conclusión, se da luz verde al proyecto en todo momento y se avala de forma pacífica.

Tal como era de esperar, el dictamen ha dado para una noticia breve en la sección de Economía de los periódicos, que no lee nadie, y poco más. Estamos sin duda ante una nueva muestra de la errática estrategia de Casado, un hombre que se engorila con los temas, se obceca, los hiperboliza hasta límites trumpistas y pierde la noción de la realidad, de tal forma que al final él mismo acaba creyéndose su obsesión de que estamos en manos de un grupo de vampiros que quieren chuparnos la sangre. El último intento por hacer creer a los ciudadanos que España está siendo víctima de un complot judeomasónico del Gobierno para robar los fondos de Bruselas ha sido el más esperpéntico de todos. La paranoia de este hombre con el enemigo rojo empieza a ser enfermiza. Y mientras tanto, Bárcenas tirando de la manta. Eso sí que es como para perder el sueño.  

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2 Comentarios

  1. Lo que fra-Casado dijerea no tenía por qué tener algo que ver con la realidad. Él vive en su mundo, ¿o en el mundo de la loca IDA?

  2. El PP está más muerto que vivo y
    En su lápida pondrá ,muerto por
    Robar el BANCO POPULAR

    Casado no sabe qué hacer ni dónde meterse lo único que hace es el paripe

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