Abascal, megáfono en mano, reparte en 2015 con Serrano propaganda electoral en el centro de Sevilla, cuando la formación ultraderechista apenas tenía respaldo ciudadano.

Muy atrás quedan ya sus inicios en la política megáfono en mano junto a Santiago Abascal por la céntrica y popular calle Sierpes de Sevilla repartiendo pasquines a un puñado de incondicionales. Este 1 de septiembre, el ex juez Francisco Serrano, que fue decisivo en el nacimiento de la formación ultraderechista Vox en Andalucía y dos veces candidato a la Presidencia de la Junta, ha decidido abandonar definitivamente la política precisamente cuando la justicia, de donde procede originariamente, lo tiene arrinconado por supuesta corrupción al participar en una empresa fantasma que recibió una ayuda del Gobierno por valor de 2,4 millones de euros, cantidad que nunca ha aparecido ni él tampoco ha ayudado a la justicia a seguirle el rastro. “Entré en política para aportar y prestar un servicio, y no para servirme”, asegura en su carta de despedida.

El ex juez arremete contra un sector de Vox por su “ingratitud, desdén y desprecio desde el primer momento, desde el día siguiente al del éxito electoral”

Apenas una semana antes de que tuviera que comparecer para declarar ante el juez instructor de la causa de la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), el que fuera líder de Vox tras conseguir 12 diputados en las últimas elecciones autonómicas de diciembre de 2018 ha decidido arrojar la toalla y abandonar su carrera política, a la que se aferró para mantener el aforamiento una vez supo que la justicia lo investigaba por un presunto fraude de subvenciones de 2,48 millones de euros destapado por el periodista Ángel Munárriz en el diario Infolibre.

En su carta de despedida, en la que realiza un épico relato victimista del proceso, arremete sin cortarse un pelo contra los que fueran hasta hace apenas unos meses compañeros de siglas y también contra el propio líder del partido, Santiago Abascal. “Unos, arriesgan, lo dan todo para defender ideales y conquistan fortalezas a costa de desangrarse, y, otros, recibiendo trato de favor y sin arriesgar nada, se aprovechan de las conquistas y brechas abiertas por los primeros en murallas, antes inexpugnables”, señala Serrano, quien reconoce que “la política ha sido una gran decepción” y anuncia que regresará al despacho de abogados que fundó y que abandonó por razones de incompatibilidad con su cargo político. Desde este bufete se canaliza la defensa de numerosos clientes varones de presuntas denuncias falsas contra sus ex parejas en asuntos relacionados con la violencia de género, una realidad que la formación ultraderechista niega de facto y sobre la que intenta imponer en el ejecutivo andaluz de Juan Manuel Moreno Bonilla su criterio de “violencia intrafamiliar” para blanquear la realidad de los malos tratos sobre la mujer como una realidad estructural de la sociedad.

Con la renuncia al escaño que mantenía como diputado no adscrito pese a la insistencia de sus ex compañeros de Vox para que entregara su acta cuando se hizo pública su implicación en un caso de corrupción, el ex dirigente de la formación ultraderechista evita tener que declarar en unos días ante el juez instructor del TSJA, que recientemente había abierto una nueva vía para aclara si el ex dirigente de Vox en Andalucía desvió a una de sus empresas un millón de euros de una ayuda pública. Este dinero transferido por el Gobierno sólo permaneció cinco días en la cuenta antes de ser transferido a una filial de la empresa de nueva creación en Extremadura. Ahora, será un juez ordinario de los juzgados de Sevilla el que asuma el caso una vez perdido el aforamiento.

En su ataque sin contemplaciones hacia los que hasta hace unos meses han sido sus compañeros de filas en el Parlamento de Andalucía y también directamente contra el líder de Vox, Santiago Abascal, Serrano asegura que sólo ha recibido de ellos “ingratitud, desdén y desprecio desde el primer momento, desde el día siguiente al del éxito electoral”. Fue precisamente la dirección de Vox a nivel nacional la que decidió marginarlo en el Grupo Parlamentario de Vox en la Cámara andaluza tras la polémica por las declaraciones machistas publicadas en las redes sociales en relación con la sentencia de los cinco violadores de La Manada de Sevilla.

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