Las negociaciones frustradas entre PSOE y Unidas Podemos para alcanzar un pacto de Gobierno en España van camino de dejar una izquierda rota, desolada, más dividida que nunca. Si en los últimos dos meses en la formación morada han arreciado las voces más críticas con la gestión de Pablo Iglesias (movimientos subterráneos que amenazan la estabilidad del proyecto como los anticapitalistas, la propia Izquierda Unida de Alberto Garzón, más alguna que otra díscola marea o marejada regional), en las filas socialistas las últimas decisiones de Pedro Sánchez también han levantado ampollas. Es el caso de Izquierda Socialista-PSOE Madrid, la corriente crítica del ala “más roja” del socialismo español, que exige al presidente en funciones que apueste por un Gobierno progresista porque cree que la convocatoria de unas nuevas elecciones generales en España “sería un error”. En el fondo, lo que le están diciendo a Sánchez es que ceda y firme con Iglesias.

Según han informado fuentes de este sector del PSOE en un comunicado recogido por Europa Press, los críticos advierten de que las propias previsiones del equipo de asesores de Sánchez vaticinan “un escenario muy similar al actual si se convocan nuevos comicios”. Además, Izquierda Socialista teme que de repetirse las elecciones es muy probable una “convergencia de PP, Ciudadanos y Vox en las candidaturas del Senado; así como en algunas circunscripciones”.

“Está claro que este pacto de derechas es posible, ya lo hemos visto en el Gobierno de la Comunidad de Madrid, donde tenemos el peor Gobierno, cuando la derecha mayoritaria estaba en su momento de debilidad más grande en el último cuarto de siglo. La convergencia de la derecha puede llevar a un vuelco electoral que nos llevaría a perder la mayoría del Senado e incluso una aproximación muy peligrosa a una mayoría de derechas en el Congreso”, han alertado las fuentes de IS-PSOE Madrid.

Por tanto, desde esta corriente crítica del PSOE exigen a su Comisión Ejecutiva Federal que haga una “interpretación realista” de la voluntad del conjunto de la ciudadanía, que tras las pasadas elecciones eligió un Gobierno progresista “para abordar los problemas que le afectan”. Por si fuera poco, los críticos piden evaluar la repercusión que tendría “una nueva convocatoria electoral” en el grado de hartazgo y desafección de los españoles ante la incapacidad del partido de Sánchez para revertir los efectos provocados por las “políticas neoliberales de la derecha durante estos últimos años”. Todo un reproche encubierto a la gestión del sanchismo.

“Izquierda Socialista de Madrid rechaza de plano la propuesta de un Gobierno del PSOE apoyado por PP o C’s que escore a nuestro partido más a la derecha, y mucho menos un Gobierno de coalición con alguno de ellos. Exigimos que se realicen todas las gestiones necesarias para llegar a un Gobierno progresista articulado en el PSOE y evitar a toda costa la convocatoria de nuevas elecciones generales”, reclaman las fuentes.

Resulta evidente que Pedro Sánchez tiene un serio problema no solo con Pablo Iglesias sino con algunos inquilinos de su propia casa, de manera que se encuentra atrapado entre varios “fuegos amigos”, por decirlo de alguna manera. De una parte los poderosos barones territoriales, que le han advertido de las consecuencias negativas que tendría para el PSOE y para España un Gobierno de coalición con Unidas Podemos (quizá sea esa una de las primeras razones por las que Sánchez ha descartado ya cualquier tipo de negociación con Iglesias que suponga incluir ministros de la formación morada en su próximo gabinete). Por otro lado están las presiones del ala más izquierdista del PSOE, que le pide un acuerdo inmediato con los podemitas para evitar ir a unas nuevas elecciones que daría oxígeno a la derecha.

Y finalmente estarían Iván Redondo y los suyos, el equipo asesor del presidente del Gobierno en funciones, que aconseja ir a las urnas de nuevo por una pura estrategia partidista: derrotar a Unidas Podemos por fin para colocar al PSOE de nuevo en la posición hegemónica de la izquierda española. Ese sería el objetivo último de Sánchez, que quizá haya decidido ya jugárselo a todo o nada en unos nuevos comicios, en vista de que las encuestas del CIS dibujan un panorama poco menos que idílico para el partido del puño y de la rosa. Apostar el futuro del país a un póker con el destino que de salirle bien le daría un triunfo personal indiscutible pero que entraña peligrosos riesgos para el futuro de España. El problema es que de ese envite sale un Unidas Podemos roto y un PSOE que seguirá debatiéndose en interminables pugnas bizantinas entre los pragmáticos liberales camuflados −los partidarios de la firma de una Gran Coalición con el PP para lograr la tan ansiada investidura− y quienes apuestan por un partido fiel a las esencias. Es decir, una izquierda aún más desangrada de lo que ya lo está.

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5 Comentarios

  1. Yo digo: Votos al partido de Sánchez con Podemos : Todos. Sin Podemos ninguno. Podemos debería votar contra Sánchez si no llegan a un acuerdo. En todo caso solo Podemos mantiene la marca de izquierda. La codicia une más a la derecha que, la decencia a la izquierda.

    • La decencia es algo que no existe, hoy en día es palabra huera y sin sentido, se puede utilizar en literatura pero poco más en un ambiente donde se premia la inmediatez y la argucia; izquierda y derecha también son conceptos muy desdibujados y persiguen las mismas ambiciones, la codicia de la izquierda es llegar a vivir como vive la derecha, pero una vez logrado el objetivo les sigue pareciendo insuficiente y reparten mucho peor que la derecha.

    • La decencia es algo que no existe, hoy en día es palabra huera y sin sentido, se puede utilizar en literatura, pero poco más en un ambiente donde se premia la inmediatez y la argucia; izquierda y derecha también son conceptos muy desdibujados y persiguen las mismas ambiciones, la codicia de la izquierda es llegar a vivir como vive la derecha, pero una vez logrado el objetivo les sigue pareciendo insuficiente y reparten mucho peor que la derecha.

  2. La decencia es algo que no existe, hoy en día es palabra huera y sin sentido, se puede utilizar en literatura, pero poco más en un ambiente donde se premia la inmediatez y la argucia; izquierda y derecha también son conceptos muy desdibujados y persiguen las mismas ambiciones, la codicia de la izquierda es llegar a vivir como vive la derecha, pero una vez logrado el objetivo les sigue pareciendo insuficiente y reparten mucho peor que la derecha.

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