La plaza Sant Jaume llena de jóvenes que protestan jugando. Foto: David Álvez.

Mientras el foco mediático se centraba durante este fin de semana  en resaltar el carácter violento de las protestas contra la sentencia del rapero Pablo Hasél, y a favor de la libertad de expresión, otra protesta pacífica ocupaba algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad condal sin recibir, apenas, cobertura mediática. Las cámaras de televisión se situaban de manera estática, para registrar las  barricadas incendiarias; pretendiendo convertir una imagen puntual en un reguero de violencia extendida y descontrolada.

Mientras, de día, miles de jóvenes se reunieron en toda Cataluña para reivindicar el papel de los esplais en la educación y desarrollo personal de los niños y niñas. Las manifestaciones del fin de semana han puesto énfasis en el carácter esencial de unos espacios extendidos por Cataluña, Valencia y Baleares y que tienen como objetivo formar a los jóvenes en valores como la empatía, la autonomía, la solidaridad, el trabajo en equipo, la participación democrática y el espíritu crítico y cívico. Los esplais concentran su actividad, principalmente, durante los fines de semana y periodos vacacionales.

Apartados del entorno escolar, los monitores ayudan a los más jóvenes a desarrollarse emocional y personalmente en los espacios de ocio por medio de juegos, manualidades, talleres temáticos, campamentos de verano, excursiones y actividades culturales. Estás asociaciones han visto limitadas sus actividades de forma radical debido a la crisis sanitaria de la Covid-19. Por eso este fin de semana los monitores, los familiares y los niños y niñas han decidido hacer visible su preocupación por una actividad indispensable para el buen desarrollo de los menores.

Actividad esencial

“Nos lo pasamos muy bien y es otra forma de educación que es completamente necesaria”, señala Laia una de las más de 100.000 jóvenes que se benefician de este soporte educativo que llegó a nuestro país en los años 60 inspirado por los Boy Scouts pero que derivó en una asociación de carácter asambleario e inclusiva.

Pero, a pesar del impacto positivo que tienen los esplais, las medidas sanitarias no les han permitido continuar con su actividad. “Los esplais no son solo los monitores y jóvenes, sino también las familias que  participan y forman parte del proyecto”, explica Julia monitora que acude a la protesta celebrada en la plaza de Sant Jaume frente al Palacio de la Generalitat.

Romper la continuidad

Para que la manifestación no supusiera un peligro sanitario los representantes de los esplais decidieron convocar concentraciones por toda la ciudad y por toda Cataluña de manera simultánea. Nosotras estamos en plaza Sant Jaume, pero hay más manifestaciones en otras plazas para no concentrarlo todo y que no haya multitudes”, explica Marina, otra monitora que avisa de los riesgos de interrumpir la actividad de los esplais. “Nosotros estamos haciendo un trabajo continuado con niños y jóvenes de entre 6 y 18 años. Son chicos que conocemos desde que son pequeños y con los que mantenemos contacto no solo los fines de semana, sino también en las vacaciones de verano. Que esta continuidad se rompa les pueda perjudicar en su salud emocional y  mental”, continúa Marina.

El esplai es seguro

“Reivindicamos que el esplai es seguro y es imprescindible. En verano pudimos hacer actividades, pero cuando comenzó el curso se aplicaron más restricciones. Nos adaptamos a ellas y demostramos que podemos cumplir con las medidas de seguridad, pero igualmente nos cerraron”, cuenta Laura Muñoz,  portavoz del colectivo que defiende los derechos de los esplais.

Después de meses sin poder realizar actividades, los monitores y los jóvenes protestan por un trato que consideran injusto. “Ya hemos perdido casi un año de esplai y, a pesar de haber mantenido un contacto virtual, son muchos los niños y jóvenes que no han podido mantener el vínculo; hay muchos monitores que están desmotivados y, todo esto, puede causar que hayan esplais que no puedan reabrir; creemos que es un problema muy grande”, continúa Muñoz.

Virtualmente no es lo mismo

Los esplais son lugares en los que los niños crean vínculos más allá del ámbito escolar y que acaban jugando un papel muy importante en su desarrollo. “Son espacios que para ellos son muy importantes; los que somos monitores también hemos sido niños y sabemos de qué se trata todo esto”, remarca Muñoz. La plaza Sant Jaume está llena de jóvenes y niños que se expresan mediante algo que la pandemia les ha robado durante demasiado tiempo: el juego. “Yo creo que mi vida sería más aburrida sin el esplai y los sábados no sabría qué hacer; aprendo muchas cosas sobre cómo conocerme a mí misma y la relación con las otras personas”, reivindica Laia, que se muestra aburrida de pasar tanto tiempo frente a la pantalla de un ordenador. “Virtualmente no es lo mismo”, señala. Hoy ha sido un día especial. Después de meses sin verse, los jóvenes han tomado la plaza Sant Jaume para llenarla de vida y esperanza. Merecía la pena señalarlo.

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