El feminismo madrileño se ha unido en el Día Internacional de las Mujeres, el 8M para reivindicar el abolicionismo en un acto que se ha celebrado junto al busto de Clara Campoamor en la Plaza de Guardias de Corps de Madrid. Lidia Falcón ha abierto la lectura del manifiesto junto con otras mujeres representantes de los distintos grupos convocantes (entre ellos el Consejo de las Mujeres del Municipio de Madrid, la Secretaria de Igualdad de UGT, el Fórum de Política Feminista y la Asamblea Abolicionista de Madrid.

Foto Agustín Millán

El 2020 ha comenzado de manera muy dramática, con 12 mujeres asesinadas según los datos oficiales, 21 si se contabilizan las que no reconoce la ley, el papel del feminismo no es el de la mera condena social de la violencia, sino la voluntad de reformar la sociedad identificando las causas de esta. A pesar de los intentos de blanqueo por parte del lobby proxeneta, la prostitución representa una de las peores formas de violencia sexual contra en una realidad de trata y feminización de la pobreza. Así mismo, refuerza la idea subordinada y cosificada de las mujeres en la que se originan las violencias machistas.

El feminismo siempre ha mantenido entre sus exigencias básicas acabar con cualquier forma de mercantilización de los cuerpos de las mujeres. El abolicionismo lucha por el derecho de las prostituidas a dejar de serlo, a tener oportunidades formativas, laborales y planes sociales y psico sanitarios imprescindibles para alcanzar una sociedad igualitaria. “Nada que legitime que el deseo sexual de las mujeres es prescindible en una relación y puede reducirse a mero consentimiento será nunca feminista. La explotación sexual y el libre acceso a los cuerpos de las mujeres en situaciones vulnerables son incompatibles con una sociedad justa”, han reclamado en el texto que han leído esta mañana.

También han reivindicado el abolicionismo de Clara Campoamor como parte de su lucha , “un feminismo crítico frente a los que lo convierten en una mera etiqueta de moda convenientemente vaciada de contenido político”.

Foto Agustín Millán

También ha querido denuncian el auge por todo Madrid de los anuncios a la prostitución, estos pequeños papelitos, pero muy dolorosos y denigrantes, han inundado todos los barrios de la ciudad, unos más que otros. Con un centenar de ellos han realizado una pancarta. La anterior alcaldesa, Manuela Carmena, logro acabar con esta publicidad infamante para las mujeres y para la ciudad misma, que es tolerada por la actual corporación de la derecha del PP y Ciudadanos con el apoyo de la ultraderecha de VOX.

“Exigimos el fin de la violencia contra nuestro sexo, porque no hay paz con las mujeres. No la hay con un comienzo de año negro, con once mujeres y una niña asesinadas en este país por el terrorismo machista. Si oficialmente se cuentan 1.044 asesinadas por violencia de género desde 2003, se esconde gran parte de la verdad: las víctimas del machismo son casi el doble, según los conteos de observatorios civiles, que documentan también aquellos casos en los que no hubiera relación de pareja”, se ha leído en el manifiesto.

El año 2019, con 99 víctimas, supuso un claro retroceso, cuando por primera vez desde 2015 subió el total de feminicidios. Toda la dimensión del terror de estos crímenes ha de ser tenida en cuenta.

Millones de mujeres en el mundo impulsan una ola de indignación contra la violencia, entre la resistencia y la furia de nuestras hermanas en América Latina. No es solo cuestión de Estado: es un grito global.

“Desde 2013, el terror machista ha acabado en España con la vida de 35 niños y niñas y ha dejado huérfanos a otros 284. Demandamos que el reconocimiento a los familiares de las víctimas se equipare al de otros terrorismos. No hay paz con nosotras cuando a la vez que honramos a las víctimas, se instala el negacionismo reaccionario: la extrema derecha ha declarado la guerra a las mujeres”, han denunciado.

Foto Agustín Millán

Esta es una lucha que apela a la conciencia de toda la sociedad. “Exigimos acompañamiento y protección a las mujeres, formación de los agentes implicados, creación de juzgados especializados y unidades de valoración forense integral. La dispensa de la obligación de declarar contra su agresor es contraria a la lucha contra la violencia de género y deviene, en muchos casos, en impunidad. Más allá de los minutos de silencio, basta ya de justicia patriarcal”, entre otras reivindicaciones.

No haber sido capaz de proteger a las más de 200 mujeres que hoy estarían vivas tras dar la voz de alarma ante la justicia, “es el mayor fracaso de nuestra democracia”.

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