En enero de 2009 el periódico El País publicaba varios supuestos casos de espionaje organizados contra adversarios directos de la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Fue un auténtico escándalo nacional que por momentos hizo temblar los cimientos del PP madrileño. Hoy, diez años después de aquello, no queda nada del terremoto político. El conocido como caso de la “Gestapillo” de la Comunidad de Madrid o ‘caso espías’ ha sido cerrado por la Audiencia Provincial y los principales acusados del espionaje −tres guardias civiles, dos policías nacionales y un funcionario de la Comunidad de Madrid− absueltos.

Según publicó El País, aquella trama se financió con dinero público y tuvo en el punto de mira a los disidentes de Aguirre: entre otros, el vicealcalde Manuel Cobo (hombre de confianza de Alberto Ruiz-Gallardón que compitió contra la todopoderosa lideresa por la presidencia del PP de Madrid en 2004); y el exvicepresidente y exconsejero Alfredo Prada (que rompería con la presidenta para unirse al equipo de Mariano Rajoy). Los supuestos espías habrían puesto en marcha toda su maquinaria contra estas personas en medio de las luchas intestinas por el poder en el partido, que atravesaba horas convulsas.​

Los objetivos de aquel supuesto espionaje no han quedado claros (líos de faldas, venganzas políticas, ambiciones personales) pero según El País pudo estar motivado  tanto por una mezcla de “resentimientos” como por la elaboración de dosieres que serían utilizados como arma política al servicio de determinados intereses económicos, algunos de ellos relacionados con la lucha por el poder dentro de Caja Madrid. Por supuesto, Aguirre siempre ha negado que tuviera nada que ver con asuntos de espionaje o corrupción y ha mantenido que todo fue un montaje de sus enemigos, avivado por un sector de la prensa que quería destruirla. “La Comunidad de Madrid no tiene espías”, llegó a asegurar con rotundidad la lideresa.

En las últimas horas se ha sabido que la Audiencia Provincial de Madrid le ha dado la razón al sentenciar, siguiendo el veredicto formulado hace unos días por el jurado popular, la absolución de los seis acusados de espiar a los excargos del PP que supuestamente resultaban incómodos. La Sección Quinta del tribunal señala que toda la actividad probatoria practicada “no infiere con un margen de probabilidad rayano en la certeza” la concurrencia de este delito de malversación tanto en su patrimonio como en la utilización de los medios puestos a su disposición, según informa Europa Press.

“En definitiva, las pruebas practicadas no ofrecen la contundencia, claridad y fiabilidad necesaria, habiendo surgido en el jurado una duda más que razonable que en virtud del principio ‘in dubio pro reo’ y el de presunción de inocencia, ha de ser resuelta a favor de los acusados”, han señalado los magistrados. Con el veredicto se pone fin a un procedimiento judicial que nunca ha llegado a “la verdad”, tal como han afirmado varios de los acusados.

Pese a la retirada del proceso de los afectados y víctimas del espionaje, Alfredo Prada y Manuel Cobo, el juicio siguió adelante con las acusaciones del PSOE y de la Comunidad de Madrid, en cuyas conclusiones afirmaron que los hechos habían quedado acreditados con la práctica de la prueba en la vista oral.

Desde el primer momento el caso de la “Gestapillo” de la Comunidad de Madrid parecía condenado a su cierre. El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Manuel Moix, ya dijo en su momento que no veía delito. No obstante, abrió una investigación tras recibir las denuncias presentadas por las víctimas del supuesto espionaje. Tampoco Dolores de Cospedal, encargada de la investigación interna que se llevó a cabo en el seno del partido, llegó a saber qué ocurrió realmente. Por supuesto, el pleno de la Asamblea de Madrid cerró el caso al aprobar, por 65 votos a favor y 50 en contra, la exculpación del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

El titular del Juzgado Instrucción número 47 de Madrid, José Sierra, abrió diligencias previas por un supuesto delito de revelación de secretos pero la investigación ha terminado con la absolución de todos los sospechosos en la Audiencia Provincial. Ya en la lectura del veredicto, el portavoz del tribunal del jurado declaró “no culpables” a los investigados. Nunca hubo seguimientos, ni escuchas telefónicas, y las pruebas caligráficas de los partes de seguimiento dieron negativo. Sobre la malversación de caudales públicos, los ciudadanos que componen el tribunal han concluido que no se han detectado “gastos irregulares”.  Por supuesto, Esperanza Aguirre cumplió fielmente con su papel al declarar como testigo en la Audiencia Provincial. Como era de prever, lo negó todo.

En su alegato final, cuatro de los acusados atribuyeron la acusación a “un sucio montaje político, periodístico y policial” en el que han sido “víctimas de la corrupción política” y “del sistema” al ser vendidos como “carnaza” para “ocultar la verdad” que hay detrás de “detectives” que habrían sido contratos por “los dos grandes partidos políticos”. Ahora todo podría revolverse contra los policías que investigaron el caso y que sentaron en el banquillo de los acusados a los sospechosos. Los abogados defensores ya han anunciado querellas contra los investigadores de la UDEF que impulsaron el atestado.

Hasta el PSOE y la Comunidad de Madrid, que mantuvieron su acusación al considerar que había pruebas del espionaje los días anteriores al Congreso Nacional que celebró el PP en Valencia en junio de 2008, guardan silencio tras la sentencia. Y la Fiscalía ha reclamado la absolución de los seis acusados al afirmar que toda la causa se ha basado en unas “informaciones periodísticas que no valen como carga probatoria”. De modo que la “Gestapillo” ya es historia. Todos echan tierra encima de un asunto que dio titulares en su día pero del que nadie quiere acordarse ahora. El escándalo está amortizado. Y aquí paz y después gloria.

1 Comentario

  1. Es lo que hay, Spain es así, la sentencia, tiene posibilidad de recurso?, recurrirá el P$O€, lo dudo.
    No pasa nada, lo ciudadanos seguimos sin confiar en la justicia y, son muchos-muchos años de desconfianza.

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