Podemos, nacido en 2014 bajo el paraguas del espíritu del Movimiento 15-M surgido en 2011 a raíz de la crisis económica, ya tocó techo hace mucho tiempo. El ansiado cielo al que aspiró desde el primer momento su líder omnipresente e indiscutible, Pablo Iglesias, siempre ha estado a años luz del techo que sabía que algún día rozaría la nueva formación política surgida para intentar cubrir y mitigar el desencanto de una sociedad cada vez más fracturada social y económicamente. Las elecciones autonómicas celebradas este 12 de julio en Galicia y País Vasco no han sido más que dos avisos contundentes para la estrategia a medio y largo plazo de un partido que ha envejecido demasiado pronto.

Pese a su corta existencia, el techo de Podemos siempre estuvo muy lejos del cielo y sus síntomas de envejecimiento prematuro así lo certifican

Aunque en el descargo de la formación morada cabe mencionar los incontables golpes bajos que constantemente ha ido recibiendo a todos los niveles desde estamentos muy poderosos con el único objetivo de que no llegara a poner en práctica algún día su ideario programático, no hay excusa que valga para una realidad inamovible se mire por donde se mire: el Podemos que hoy se rasga las vestiduras e intenta entender por qué ha quedado fuera del Parlamento de Galicia cuando hace sólo cuatro años era la segunda fuerza política o por qué en Euskadi logró en 2016 ser el partido más votado en las elecciones generales con más de 330.000 votos y hoy apenas sobrepasa los 71.000 sufragios, ese partido que hoy gobierna en coalición de izquierdas en España por primera vez en su historia democrática es el mismo que se lamenta arrinconado en una esquina sin saber diagnosticar el mal.

Qué duda cabe que en Galicia y Euskadi las corrientes autonómicas respectivas de Podemos no han sabido mostrar su utilidad a la ciudadanía, que claramente ha trasvasado sus apoyos hacia otros partidos de izquierda de corte soberanista e independentista. Los comicios autonómicos celebrados en estas dos regiones históricas son solo un botón de muestra y desde la dirección nacional de Podemos no querrán que se extrapolen para un análisis general de la situación más reposado, pero sin duda alguna avisan como el canario en la mina ante el desastre. Y no es la primera vez que este canario cae fulminado en poco más de un lustro de existencia de la formación morada.

El ejemplo de Andalucía en 2012

El mayor logro de Podemos está sin duda en haberse sentado en el Consejo de Ministros, algo impensable hace apenas un lustro. Pero quizá en el pecado lleva la penitencia. La formación morada comienza a sufrir eso que se puede denominar el ‘síndrome de Izquierda Unida’, corriente totalmente integrada en la actualidad en Podemos, donde incluso su líder ocupa una cartera ministerial.

ya son demasiados los canarios muertos en el camino hacia el cielo de Iglesias, y ni siquiera tocar el techo de Moncloa lo está sabiendo rentabilizar. Porque para llegar al cielo muertos siempre hay tiempo

Cuando en Andalucía en 2012 la federación de izquierdas firmó un ejecutivo de coalición con el PSOE de José Antonio Griñán primero y después con Susana Díaz para frenar al PP de Javier Arenas, que había sido la fuerza más votada, jamás pensaron en la formación liderada por Diego Valderas que tendrían que lidiar con tantos inconvenientes hasta el momento final, en que, por sorpresa, Susana Díaz dijo que había perdido la “confianza” en sus socios y adelantaba las elecciones para provocar de este modo el derrumbe de IU y al mismo tiempo el reforzamiento del PSOE. Aviso a navegantes.

Iglesias sabe que un ejecutivo de coalición con el PSOE de Pedro Sánchez comporta estos riesgos, y las encuestas así se lo barruntan. No hace falta insistir en que los resultados de este domingo en Euskadi y Galicia van en la misma dirección, aunque aquí es la izquierda soberanista la que ha atraído sin duda los votos que hace cuatro años fue a parar a las corrientes de Podemos.

Con estos dos últimos de Galicia y Euskadi ya son demasiados los canarios muertos en el camino hacia el cielo de Iglesias y los suyos, y ni siquiera tocar el techo de Moncloa lo está sabiendo rentabilizar. Porque para llegar al cielo muertos siempre hay tiempo.

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  1. Gobierno provisional democratico,antifascista y patriotico.Elecciones libres a Cortes Constituyentes y demolicion del estado fascista,esa es la formula para la verdadera victoria de un partido verdaderamente democratico y popular.

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