El artista de Sabadell pasa por ser uno de los más polémicos de nuestro país. Foto: Flickr.

Albert Pla ha comenzado su vídeo serie, disponible en YouTube, España de Borbón. Titulada así porque, según él, España es de los Borbones y no al revés. En el prólogo de la serie promete explicar rigurosamente la historia en clave de tragicomedia de tan particular dinastía. Nada más comenzar la serie ha hecho un llamamiento a la audiencia para que no le envíen más pruebas de las salvajadas, atrocidades, abusos, crímenes, violaciones, escándalos sexuales o estafas cometidas por los Borbones a lo largo de su historia. Puesto que tiene demasiado material y “ahora lo difícil es resumir”.

El Bufón

La figura del bufón era una de esas licencias que se permitían en la Edad Media los monarcas que coqueteaban con la libertad de expresión. Aunque habría que imaginarse la presión que debían sufrir aquellos artistas encargados de entretener y ofender a aquellos que podían cortarle la cabeza en cualquier momento. Albert Pla es mucho más que un bufón, pero también es un bufón. O al menos así lo ha demostrado en su manera de rendir pleitesía por medio de la burla y la ofensa a una institución que se presta a ello como ninguna otra.

Carta al Rey

Pero el artista ya ha protagonizado episodios con anterioridad que le sitúan como uno de los principales azotes de la monarquía española.

Su canción Carta al Rey Melchor fue todo un éxito en las filas republicanas y en las de los amantes de la comedia en general. En aquella misiva en forma de copla, el protagonista comienza presentando al Rey, de forma amable y respetuosa, una propuesta de matrimonio a la infanta: “Estoy loco de amor por la princesa. Entiéndalo rey mío, por favor compréndalo. Aunque sea soberano supongo que será humano”. Pero a medida que la historia avanza el personaje  se sincera demasiado y muestra su odio republicano a La Corona: “Siempre me he cagado en las dinastías y en las patrias putas la banderas sucias. Los reinos de mierda y la sangre azul mi majestad”. Aunque después de tanto ataque, al protagonista de la canción le acaba sucediendo algo muy romántico, ya que por amor es capaz de traicionar a sus ideales: “Yo por amor soy capaz de mandar a la mierda mis firmes principios de republicano…Yo ya le adoro, yo le adulo y hasta le beso el culo”.

Ahora nos queda un rey igual de Borbón, pero mucho menos dado a la broma. Al menos así lo parece por cómo reaccionó la casa real cuando fue objeto de burla en una de las portadas de la revista El Jueves.

Aprovechar el escenario

La calidad, inteligencia y valor que tienen las letras del cantante catalán convierten a las del resto de artistas patrios -perdón por lo de patrios- en un puñado de nanas construidas con los mismos mantras de siempre. Albert Pla siempre va un paso más allá como demostró en su canción La dejo o no la dejo en la que el protagonista mantenía una relación romántica con una etarra.

En un país donde nos hemos acostumbrado a que los artistas escondan, si es que tienen, sus ideales políticos o valores que vayan más allá del respeto a la madre tierra, conviene reivindicar la figura del artista que se burla, que ofende y que ataca desde el lugar privilegiado que posee: el escenario. Oscar Matzerath el protagonista de la novela El tambor de hojalata decía que “hay dos clases de personas: las que se suben a un escenario y las que no”. Cada vez que Albert Pla se sube a un escenario lo aprovecha.

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