Donde sea que nos encontremos, asumiendo responsablemente el deber de resistir al complejo sistema identificado por los amos del  mundo con el monárquico nombre de Coronvirus, seguiremos dialogando.

 

Está vez lo hacemos con el sugestivo título de «La única escuela que queda», desde un país en revolución para construir su Patria socialista, y al que si algo le sobran son escuelas y centros  múltiples de atención de salud.

 

Esta vez propongo destacar el tema educativo, un campo de la hegemonía al que los dominadores han dado un suprema importancia, ya sea como espacio para moldear y falsificar la conciencia a través de  la ideología o como aparato de Estado que prepara a todos los intelectos para ser reproductores de la explotación, en el caso específico del capitalismo.

 

La escuela es un elemento «nostálgico» en la memoria adulta de la humanidad. Pero quizás más por el disfrute del recreo en la misma que por lo que ella nos enseña. La institución escolar es esencialmente ideologizante. Estáconcebida para imponer un «sentido común», capaz de acabar con la libertad individual y «empaquetarla» como masa acrítica y sumisa al servicio de los dominadores.

 

Ofrezco disculpas por la digresión ya que en esta nota de hoy, mi propósito inicial era reconocer todos los planes profilácticos emprendidos por el Estado venezolano y por el Gobierno Bolivariano y Chavista que preside el camarada Nicolás Maduro, en el desarrollo de una estrategia de contraataque integral a los planes económicos, políticos, militares, bioquímicos y mediáticos, que hoy despliegan los amos del mundo bajo el concepto público y comunicacional de «pandemia de coronavirus».

 

La escuela de claustros, salones,profesores y cátedras, ha sido rebasada hace mucho rato por medios como la radio, la televisión y el cine. Cuando estos aparecieron, ya más nadie quiso regresar a las aulas. Mucho más intenso y determinante es este fenómeno en la actualidad de la electrónica y la informática que mantiene hipnotizados, alienados, ideologizados a sus seguidores que creen ser grandes eruditos porque saben lo que aplanadamente les enseña internet o portales como wikipedia.

 

Por esto -que muy someramente indico en esta nota de opinión- es que me paseo rápidamente en la alusión del plan terrorista imperial contra la humanidad, conocido como «Coronavirus», mediante el cual se pretende salvar de su inminente debacle al decrépito y cada vez más decadente capitalismo.

 

Venezuela, en el contexto total de estos acontecimientos que están en desarrollo, no por casualidad asume la respuesta más sistémica, más completa y mejor coordinada, del mundo. En ella, la Revolución Bolivariana no sólo emprende obvias previsiones sanitarias y sociales, sino que despliega un complejo tejido de protecció nalimenticia, económica y también escolar. En este último caso, con el exhorto y apoyo para que cada familia sea una escuela.

 

Creo que es importante asumir con suficiente claridad, disciplina y conciencia, la enorme y determinante responsabilidad que históricamente tenemos hoy en Venezuela. Es del seno de estas luchas y de estos nuevos aprendizajes de donde deben surgir los cimientos espirituales de la única escuela que queda: la de ella salvación de la humanidad y el planeta.

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