Lo que viaja Felipe VI. Esta semana estuvo en Cuba hablando a favor de la democracia. Igual se podría haber dado una vuelta por Bolivia, Chile o México, donde se chotean la democracia tanto como en Cuba. Pero ni Cochabamba, ni Santiago, ni Ciudad de México recibieron la visita del monarca. Sí lo hizo Washington DC. Aún albergo la esperanza de que cuando vaya en enero a Arabia Saudí a festejar borbónicamente la celebración de la Supercopa de España también hablará de las maravillas de la democracia.

Les cuento por si no lo saben: por la nada desdeñable cifra de 40 millones de euros la Supercopa se celebrará en Arabia Saudí, como igual se podría haber celebrado en Catar o los Emiratos Árabes: ya saben, las otras patrias de Xavi Hernández y Josep Guardiola, a los que habría que preguntar qué les parece todo esto y si irán a presidir la final con el Borbón.

No sabemos si el Rey pedirá democracia en Cuba y marisco en Arabia Saudí. La amistad y los negocios nacieron en el reinado del padre y se mantienen con su hijo. Según consta en varios informes, entre enero de 2015 y junio de 2018, Arabia Saudí concedió licencias a empresas españolas para realizar ventas de material de defensa a Arabia Saudí por un total de 2.483 millones de euros, en guerra no declarada con Yemen desde al menos hace cuatro años. La polémica con Arabia Saudí viene justamente después de que, el pasado día 11 de noviembre, se confirmase que allí se celebrará la Supercopa de España, pese a las protestas de grupos defensores de los derechos humanos.

Por contextualizar un poco más, cabe señalar que en el año 2018, el periodista Yamal Jashogyi fue al Consulado de Arabia Saudí en Estambul para hacer una gestión burocrática que le permitiese contraer matrimonio con la que era su prometida y no salió de allí con vida. Su cuerpo no ha sido encontrado y su asesinato continúa rodeado de interrogantes, sobre todo por la negativa de las autoridades saudíes a cooperar en la investigación.

El país árabe intenta blanquear su imagen a costa de pagar grandes eventos deportivos, pero la realidad es que se trata de uno de los países del mundo que más viola los derechos humanos. Los compromisos negociados por la Real Federación Española de Fútbol son insignificantes: dejarán entrar a las mujeres a los estadios y moverse más allá de su zona asignada. ¿No les parecería maravilloso que hiciéramos lo que no han hecho ni la monarquía ni la liga españolas? ¿Y si nos diera por poner nombre a la desvergüenza y nadie sentara sus culos a ver ese espectáculo de veintidós adultos en calzones? De momento RTVE, Atresmedia y Mediaset no han mostrado su interés en emitir la Supercopa en España.

Cuando los cuatro equipos españoles estén disputando la Supercopa de España en Arabia Saudí el próximo enero tanto Loujain al-Hathloul como Raif Badawi seguirán cumpliendo condena. ¿Sus delitos? Defender el derecho de las mujeres de su país a poder conducir y haber abierto un blog de debate social y político, por el que fue acusado de violar la ley sobre información y tecnología, insultar al Islam e incluir en su sitio web artículos ofensivos para Arabia Saudí. Suerte tuvieron que no les acusaran de homosexualidad o ateísmo porque les habrían condenado a muerte.

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