De un pantagruélico festín como este entre Rodrigo Varona (izquierda) y Javier Márquez Sánchez nació el kamikaze proyecto editorial de Muddy Waters Books.

¡Quién dijo miedo! Sólo a dos avezados y magníficos periodistas y escritores como Javier Márquez Sánchez y Rodrigo Varona se les ocurriría ir de Guatemala a guatepeor con la que está cayendo. Pues no se lo han pensado dos veces. Del periodismo al no menos proceloso universo de la edición de libros en menos de lo que canta un gallo. Ni covid-19 ni crisis económica que valgan. Pueden mucho más la ilusión y el brío que estos dos intrépidos le echan a todo lo que emprenden. El nuevo sueño se llama Muddy Waters Books y nace con ganas de colocarse en los anaqueles de las librerías haciendo ruido. Espíritu crítico, alma pop y un afilado sentido del humor. En definitiva, “una apuesta rotunda por obras de divulgación originales de marcada personalidad”, según sus editores, a los que cualquiera tildaría de locos o poco menos ahora que cuesta trabajo hasta llevarse al gaznate un sorbo de cerveza fresquita mientras nos quitamos la mascarilla un instante.

Los dos primeros títulos publicados este noviembre son Los sureños no llevan paraguas, de Eduardo Izquierdo y Eloy Pérez, y Campeones de medianoche, de Daniel Entrialgo

“Como los mejores proyectos, esta editorial nació sobre una servilleta de bar”, explican Varona y Márquez Sánchez, con un amplio currículo de altas responsabilidades periodísticas en medios como Esquire, Forbes, Tapas, Cambio16 y también esta casa, Diario16, en el caso de Javier Márquez Sánchez. Esa servilleta que sirvió de germen del proyecto editorial que ahora ve la luz en las librerías con dos primeros títulos, Los sureños no llevan paraguas, de Eduardo Izquierdo y Eloy Pérez, y Campeones de medianoche, de Daniel Entrialgo, fue la misma que emborronaban dos periodistas que habían estrechado amistad con el paso de los años mientras compartían su pasión por las buenas historias plasmadas en papel. “También por el whisky con turba, siempre a partir de diez años”, detallan los culpables de esta aventura.

De este modo, entre una ronda y otra, decidieron lanzarse a crear un lugar de confianza para autores ansiosos no solo por investigar, escudriñar, analizar y compartir historias, sino por hacerlo de una manera original y muy personal. Así se gestaba, en el último año de la era prepandémica, Muddy Waters Books, una editorial consagrada a todo tipo de ensayos siempre con una batería imprescindible de condiciones: que sean genuinos, incisivos y con una buena dosis de sentido del humor. “Cuanto más afilado, mejor”, apostillan. El enfoque dirigido a libros “muy de cultura popular occidental”, es decir, cine, música, sexo, deportes, borracheras, etcétera, tampoco debe faltar. Todo ello abordado siempre desde la óptica de “un consumidor de porrón y revuelto de morcillas”, apostillan, aunque también añaden los editores que la opción de autores veganos se está barajando para una próxima temporada.

Así, Muddy Waters Books se zambulle de lleno en la veta de los libros de divulgación de alta calidad literaria y marcada personalidad, en algunos casos de patente sello narrativo, pero siempre presididos por un espíritu periodístico claro, “en la mejor herencia de los días de oro de publicaciones como Rolling Stone, Playboy o Esquire”, subrayan  Márquez Sánchez y Varona.

El nombre de la editorial lo toman prestado del legendario bluesman Muddy Waters, padre del denominado Chicago Blues y considerado un artista irreverente, original e independiente. Todo lo que este artista evoca tiene su traslación en el espíritu con que nace la editorial de Varona y Márquez Sánchez. “También habla de esas aguas fangosasen las que esperamos que nuestros autores hundan sus botas para traernos las mejores historias”, explican los fundadores del sello, y añaden: “Irónicamente, siendo una editorial consagrada a autores hispanoparlantes y teniendo dos editores que son algo talibanes del lenguaje, elegir un nombre anglosajón se nos antojaba una pequeña y dulce provocación”.

“Una trinchera de resistencia”

Que Varona y Márquez Sánchez tienen espíritu de kamikazes ya lo certifica que la previsión inicial de su proyecto era haber lanzado los primeros títulos en la primavera de este maldito 2020, es decir, en pleno confinamiento. “Un aparatoso ‘resfriado’ mundial obligó a replantear fechas”, ironizan. Y tampoco es que este noviembre sea un mes para tirar cohetes de felicidad. Pese a ello, ahí van, sin complejos, a pecho descubierto. Porque como diría John Wayne, admirado por el más vaquero de los dos editores, el sevillano Javier Márquez Sánchez, “la vida es dura, pero es más dura si te comportas como un estúpido”. Y que no le hablen de qué significa tener valor, porque también echaría manos de un dardo envenenado del mismo Wayne: “El valor es tener miedo a la muerte y ensillar de todos modos”.

“Creemos que la cultura no debe dejar de ser una trinchera de resistencia que siga proporcionando entretenimiento, alivio y un campo de reflexión. Por eso decidimos que había que salir antes de final de año, y hacerlo con una apuesta fuerte de dos títulos, que llegan a las librerías este mes de noviembre”. Por todo ello, mucha suerte, vaqueros. Y como dirían por estos lares, “al toro”.

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