Fuerzas policiales y militares israelíes han disuelto violentamente una protesta de los palestinos en Jerusalén Este que salieron a la calle por segundo día consecutivo para protestar contra la decisión de Donald Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel y del traslado de su embajada desde Tel Aviv.

La policía se topó con la multitud compuesta por activistas locales, estudiantes y personas en general que marcharon pacíficamente en la calle principal Jerusalén y los dispersaron con extremada violencia, además de arrestar a dos palestinos.

Las fuerzas israelíes arrojaron granadas aturdidoras contra la multitud mientras la policía golpeaba a la gente, incluidos los periodistas que cubrían el evento, mujeres y niños, que portaban banderas palestinas.

En Belén, decenas de personas se ahogaron por la inhalación de gases lacrimógenos y resultaron heridas por balas de goma en los enfrentamientos que estallaron este mediodía por segundo día consecutivo en las afueras del norte de Belén, según informan fuentes médicas de distintas organizaciones humanitarias.

Cientos de personas marcharon hacia el extremo norte de la ciudad donde se encuentran soldados israelíes en la tumba de Rachel. Una vez que la manifestación llegó, los soldados dispararon gases lacrimógenos y bombas aturdidoras, además de disparar balas de goma contra los manifestantes, causando varios casos de heridas causadas por balas de goma e inhalación de gas lacrimógeno, según ha informado el Ministerio de Sanidad palestino

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