Adaptarse a la conciencia (coherentemente real) es lo que requiere o es lo que pide todo bien, pero muchos lo adaptan todo (lo que interpretan de las leyes, de la moral, de la ética, de la razón, etc) a unas conveniencias.que ellos ven “santicas” o de buena fe. O sea, ellos se autoconvencen de que tienen la mejor intención del mundo (en narcisismo o en autoengaño) y en eso obran todas sus vidas, con un buenismo que está lejísimos de ser un bien consecuente con la realidad, racional, no interesado, no manipulador y nunca utilizado como un instrumento para el ego solo (en su inmoral interés).

Es, asimismo, como si utilizaran a los demás y a la misma realidad para que les funcione totalmente ese rentable seudobien, ¡tan miserable!, ¡tan desalmado! Por eso, en ellos, una y otra vez todo lo que es esencial está infravalorado y cualquier repugnancia (que se hace pasar por bien) está idolatrada estúpidamente por ellos, sin reparos éticos. ¡Asco da!, o pena que sea esto lo que tengamos solo en el manicomio que ellos mismos y casi todos los intelectuales alimentan y… premian.

Pero el cinismo y la hipocresía son los que más les ayudan, sí, ¡les encanta ser ayudados por el cinismo y por la hipocresía!  Además de que sus apoyos anímicos también son inventados o preparados para sus propios montajes mentales, en autoservicio, sin que se pueda permitir algo de conciencia nunca.

He ahí que, así,  han amueblado sus mentes a unas verdades que nunca fueron verdades (desperdiciando ya todas sus oportunidades de unirse de una vez decentemente a la realidad). Y es que, siglo tras siglo, todos los errores  han sido buenizados porque, en comodidad, todos los males o errores son (en cualidad) perfectamente buenizables, y casi siempre con premiación encima, ¡sí!,  lo que significa que se han buenizado y que se han idolatrado como un “bien” a seguir. ¡Y ya que sufran otros o…Dios!

En suma, es la misma indiferencia al bien que tienen sin piedad porque siempre les importa la racionalidad un bledo (¡o cualquier bien!). Por todo ello crean en consecuencia una mente excusa o una mente tóxica de todo lo que van entendiendo (en error), ¡sí!, que va sosteniendo y promoviendo muchas “verdades falsas”.

Bien, una de esas “verdades falsas” es que van diciendo (inmoralmente) que tienen “derecho a equivocarse”. ¡No!, eso jamás, nadie racionalmente tiene un real derecho a equivocarse si no se ha preparado primero en no equivocarse. En efecto, el que sí tiene derecho a equivocarse es quien ha ofrecido toda su voluntad hacia un no equivocarse y, aún así, se ha equivocado; pero, cuando ocurre eso, la voluntad se deja llevar solo por la razón, nunca por otra cosa.

Más claro lo digo: Si tú dices que te dejas llevar solo por la razón eso significa (de manera irrebatible) que nunca atiendes ni das alas a la telebasura, también significa que nunca eres cómplice de alguna sinrazón o aun de sostener criterios de valoración faltantes o inmorales. Pero,  en claro o puesto ya todo cristalinamente, ocurre que te da igual o que haces solo lo que dice tu conveniencia egocéntrica o corrupta (con respecto a todo lo correcto). ¡Así es!

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