No hay que creerse lo que nos cuentan los medios de comunicación. Así, en general, y haciendo referencia a todos. Efectivamente, unos son más de fiar que otros, pero sirva esta recomendación para los lectores, telespectadores, radioyentes: duden de todo, no se crean de entrada nada, y poco a poco vayan descartando hipótesis sin llegar a formarse una idea del todo firme. Porque efectivamente, todo puede ser media verdad, media mentira.

Lo estamos viendo ahora mismo con todo lo que tiene que ver con Cataluña y el independentismo: lo vemos sobre todo los que seguimos el asunto, los que tenemos fuentes directas, los que hemos podido contrastar versiones. La mayoría de las cosas que nos están contando sobre el independentismo no son ciertas, son medias verdades que por eso hacen más complicado poder explicar las cosas, poder entenderlas y sobre todo, poder solucionarlas. Los medios de comunicación principales en España no están haciendo, en mi opinión y en términos generales una labor de información, sino más bien, de propaganda, contando lo que les dicen que han de contar, movidos por un interés que está más allá de informar. Lo que quieren es influir y generar opiniones tendentes a los intereses de quienes atesoran sus acciones. Usted es el consumidor y la idea es que usted sea una cabeza pensante más a favor o en contra de un discurso para justificar que algunos hagan lo que hacen: saltarse la ley o cumplirla “a su manera”.

El problema es que en este tinglado no están solamente participando algunos medios de comunicación (demasiados), sino que también a veces se hacen declaraciones “oficiales” que contaminan, que emponzoñan: vienen de responsables políticos, o de la administración a veces, vienen de comunicados oficiales de dudoso rigor… y al final, lógicamente, la gente termina por creérselo.

Quien escribe estas líneas no está tampoco exenta de creerse versiones que podrían no haber sido ciertas. Nada tiene que ver con lo que hablamos ahora, con Cataluña, con Euskadi. No. Ha sucedido recientemente y tuvo que ver con un lamentable y trágico accidente de tráfico: el que se cobró la vida de José Antonio Reyes y de un familiar suyo.

Los medios de comunicación dieron, de manera unánime, una versión que se había propagado por un periodista concreto, de un medio concreto, al poco tiempo de suceder el accidente: se afirmaba por su parte que el vehículo iba a más de doscientos kilómetros por hora. Y todos los medios dieron por contrastada esa información. Incluso, también, el propio Director General de Tráfico lo confirmó. Y muchos dimos por ciertas todas las versiones que se podían leer en los distintos medios: esto genera que automáticamente tengamos nuestra opinión al respecto. La mía, efectivamente, intolerancia absoluta ante las irresponsabilidades graves al volante, que además en este caso, si fuera cierto lo que se confirmaba en los titulares de distintos medios, era un hecho delictivo.

Sin embargo, ahora conocemos otros detalles que antes no sabíamos: el veredicto final está por determinar aún, pues todavía no se conoce el atestado ni se conocen los datos finales sobre el asunto. Pero efectivamente se apunta a que el responsable del accidente podría tener que ver con una rueda en mal estado, un taller que tenía conocimiento… en fin, cuestiones que se están investigando.

Podría esperar al final de este asunto para disculparme. Pero creo que el momento debe ser este: cuando la información que ahora aparece ya pone en duda la que se publicó en todas partes en un primer momento y que sirvió para que algunos hiciéramos comentarios sin plantearnos que podría no ser cierta.

En ningún caso había intención por mi parte de perjudicar a nadie con mi opinión al respecto de la irresponsabilidad en un delito de conducción por encima de doscientos kilómetros de velocidad (según confirmaban las noticias, repito); como no creo que haya intencionalidad en toda la gente que se cree lo que dicen los medios sobre los independentistas, sean vascos o catalanes o de donde sea. Sin embargo, pedir disculpas por mi parte me parece obligado, teniendo en cuenta que parece mentira que no sepa yo a qué juegan los medios muchas veces. Sin embargo, en esta ocasión, no me podía imaginar que también se pudiera maquillar la realidad, supuestamente, con una cuestión tan seria como un accidente de tráfico. Llámenme ingenua, pero sigo sorprendiéndome cada día. Ciertamente, que tengamos de los peores medios de comunicación a nivel internacional, cada vez se hace más presente.

Una disculpa sincera, sea cual sea el resultado de la investigación. Mi disculpa es por aventurarme a creer lo que todos decían: y sirva esto de muestra para todo lo demás. Por mucho que todos lo digan, a veces, puede que la mayoría esté equivocada.

 

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1 Comentario

  1. Le honra el artículo de disculpa y prevención a lectores, oyentes,televidentes y demás receptores de información, porque como bien dice el periodismo español anda bajo mínimos hace ya tiempo. Lo malo es que la gente es demasiado cómoda y así terminan por no saber y peor aún no saber que no saben.

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