El escenario que veíamos tan lejano desde Oriente hoy es una realidad, por la falta de previsión y planificación ante un enemigo invisible y silencioso, convirtiéndonos en prisioneros en nuestras propias viviendas con barrotes de miedo e incertidumbre, junto a las omnipresentes fuerzas del orden que se encargan de imponerse para hacer cumplir nuestra nueva dinámica de privaciones y confinamiento.

Los actores políticos nos anunciaban hace meses una nueva crisis a la vuelta de la esquina, eran tiempos electorales y cada cual ofrecía sus recetas económicas para afrontarla (desde su alcance político), el trío de las derechas gruñía al unísono viva España, con su pulserita envueltos en la bandera, mientras despotricaban contra Cataluña, el PSOE vendiéndose de izquierdas enquistado en el continuismo, mientras que la verdadera izquierda abogaba por el fortalecimiento del Estado del Bienestar y el blindaje y protección de los derechos sociales.

Esta nueva crisis económica se sustenta en la Pandemia que afecta al mundo entero, una muy oportuna explicación, dudo mucho que la inmensa mayoría tragara de nuevo la misma excusa de la crisis anterior.

Se ha paralizado nuestra incipiente industria, servicios al mínimo, hostelería y restauración; en la primera, la cadena de abastecimiento se interrumpe por la falta de piezas fabricadas en China y el temor al contagio en las fábricas por la aglomeración de operarios, los demás sectores prescindibles que han echado el cierre, expedientan a sus trabajadores con ERTE, este break social manda al paro a millones de personas que ven sus ingresos disminuidos al cobrar su prestación por desempleo y la incertidumbre sobre su reincorporación laboral es una pesada losa a la que hoy tendrán que hacer frente, el gobierno aplicará una primera batería de medidas que buscan amparar al eslabón más vulnerable de la economía, la clase trabajadora.

Un país desarrollado no tiene a personas en las calles, espero que el programa de acogida que llevará a cabo el Vicepresidente 2do de Asuntos Sociales junto al ejército, sea un primer paso para que el día de mañana se solucione esta problemática social, son tan visibles como cualquiera de nosotros, merecen dignidad y reincorporarse a la vida social.

En ocasiones se sinceran l@s perr@s del capital, quizás porque les traiciona el subconsciente o les da igual mostrar al monstruo que habita en su interior, recuerdo las atrevidas palabras que pronunció el caimán de Lagarde en el 2012 presidiendo el FMI, “los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo ¡Y ya!”, hoy coincidencialmente el COVID19 tiene como objetivo un segmento muy específico de la población, las casualidades no existen, la eliminación de los individuos improductivos es muy oportuna para sus intereses mezquinos, solo necesitan obreros para esclavizar.

La escasez de los servicios de alimentación, higiene y de protección personal como mascarillas, guantes y alcohol son el resultado de las compras irracionales de muchos al miedo de este Apocalipsis “temporal”.
Hemos de colaborar por contención y solidaridad con los más vulnerables, todo tiene un inicio y un final, una vez que se supere este incidente es fundamental recuperar íntegramente las libertades que hoy nos limitan y lo más importante aprender de esta situación de emergencia mundial para evitar que amenazas biológicas nos agredan a futuro, implementando protocolos de actuación previamente diseñados.

China lleva combatiendo activamente al agente vírico desde diciembre, hace poco ha declarado su contención y una disminución espectacular en los casos de nuevos contagios, eso significa que nuestro confinamiento como lo adelanto Ábalos, será mucho mayor que los 15 días iniciales.

La UE ha demostrado ser pasiva e inútil para atajar esta crisis sanitaria de forma unánime, somos 27 socios, con 27 versiones diferentes de actuación, esto se explica porque la Unión tan solo es económica, en la que estamos avasallados al adoptar la moneda única de la cual no tenemos ningún control y seguir las directrices de Bruselas que nos dicta unas cuotas arbitrarias sobre lo que podemos cultivar, pescar o producir, lo que se nos vendió como confraternización y solidaridad entre pueblos, fue una farsa demostrada en la anterior crisis económica en que Europa se fracturó haciéndonos más pobres y hoy se replica.

La presidenta de la Comisión Europea Úrsula Von der Leyen determina aislar al continente durante 30 días a ciudadanos extracomunitarios, comunitarios fuera de Europa pueden regresar a sus países de origen e investigadores y personal sanitario tienen libertad de movimiento, no habrá impedimento al transporte de alimentos.

El presidente del Euro grupo  Mario Centeno se limita a espetar, “la Pandemia lleva a la economía a tiempos de guerra”, las guerras del siglo XXI no necesitan un despliegue de soldados y fuerzas mecanizadas que derramen la sangre de los enemigos y barran poblados y ciudades que se crucen en su camino, ahora son más limpias, solo eliminan a los individuos y dejan intactas las infraestructuras.

Los ministros de finanzas y economía de la Unión se convocaron por videoconferencia este lunes pasado para dar una respuesta unánime pactando las medidas económicas para paliar el efecto de la crisis.

Francia al igual que España confina a sus habitantes en sus domicilios, quien viole la prohibición incurrirá en multas, el teletrabajo es una opción para quienes puedan desarrollar su actividad, se suspende temporalmente el espacio Schengen.

Mientras tanto fuera de la Unión en el Reino Unido al mando del inconsciente Boris Johnson, solo se hacen recomendaciones sin restricciones, dejando a discreción de la ciudadanía acatarlas o no, reconoce públicamente que muchos de sus conciudadanos perecerán dando más relevancia a su economía por sobre las vidas, su estrategia será dar una respuesta paulatina según el número de contagios y la presión que soporte el sistema sanitario, por el momento ha ordenando el cierre de las escuelas desde el viernes 20M.

Rusia suspende la actividad escolar y desde el 18 de marzo al 1 de mayo cierra sus fronteras, a excepción de diplomáticos y nacionales que deseen retornar.

En Estados Unidos la gente está condenada al carecer de un sistema público sanitario.

Vimos desde la comodidad de nuestro pedestal de “supuesta” seguridad, la dramática situación en China desde principio de año y nos fue indiferente, de igual manera en Italia con cierta preocupación por la cercanía, pero aún así nos mantuvimos impasibles y ahora el gigante asiático ha controlado la Pandemia, abriendo sus puertas para colaborar en Europa con empatía y de forma generosa enviando 1.8 millones de mascarillas y 100.000 test para realizar la prueba del COVID19.

Presta la experiencia adquirida en esta crisis enviando a Italia 9 expertos para ayudar a combatir la Pandemia, además de 30 toneladas de material médico entre respiradores mecánicos, ventiladores, electrocardiogramas y decenas de miles de mascarillas y guantes.

Esta solidaridad tiene como objetivo que Europa estreche de forma íntima lazos comerciales con China, la dinámica de la cooperación internacional no es desinteresada, se crean alianzas estratégicas.

¿Dónde está la UE cuando la necesitamos?, Nunca ha estado, tan solo es un espejismo que solo nos ofrece inyección financiera, en esta Europa fragmentada no hay unión de ciudadanos, no hay empatía ni solidaridad, ¿Acaso el Capital nos ha deshumanizado?, Pues si, cada Estado va a lo suyo tratando de salvar el cuello, corriendo sin rumbo como si de pollos sin cabeza se tratara, lo único que tenemos en común es la deuda que nos hace tragar el BCE.

Ha tenido que venir desde Oriente un coloso para mostrarnos que nuestro estúpido individualismo nos conduce irremediablemete a nuestra completa perdición.

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