Mira por dónde, estamos delante de la primera pandemia del siglo XXI. Mira por dónde, nos enteramos ahora que los hospitales privados derivan los pacientes presuntamente afectados por el coronavirus a la sanidad pública, que está a punto de colapsar. Mira por dónde las mutuas tampoco quieren hacerse cargo de los gastos de su tratamiento. Mira por dónde, finalmente, nos obligan a todos a disciplinarnos, ayudar y hasta sacrificarnos en nuestros ingresos, salvo ellos, la sanidad privada.

Y es que no hay nada como una situación de estrés, para ver por dónde revientan las costuras. El neoliberalismo sanitario ha hecho muy ricas a muchas empresas, que han crecido dando servicios de lujo a los ricos, a costa de esquilmar los presupuestos destinados a todos con la excusa de que eran más eficientes. Y, en plena crisis, los propietarios de las patentes de productos que podrían ayudar, las están retardando y subastando para ver quién des da más pasta.

Después de ver esto, creo que se plantea una revisión del papel de la sanidad privada, y de la función de la industria farmacéutica en una sociedad moderna.

Sí, se les ha visto el trampantojo, eran puras máquinas de sangrar los presupuestos públicos.

Tenía razón la “Marea Blanca”. ¿Se le reconocerá?

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