El departamento del ministro de Consumo, Alberto Garzón, trabaja en un marco de regulación cajas de recompensa o «lootboxes» de los videojuegos dentro de su plan integral contra la ludopatía.

En su comparecencia ante la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados, el ministro ha enumerado algunas medidas en las que trabaja para la prevención y el freno del juego problemático y, concretamente, aquellas enfocadas a la protección de los sectores de la población más vulnerables, entre ellos los menores.

Según ha señalado Garzón, el ministerio estudia “de forma muy atenta” la proliferación de los juegos de azar dentro de los videojuegos, “un fenómeno muy extendido que favorece la aparición de fenómenos patológicos”, principalmente en niños, niñas y adolescentes.

Las cajas de recompensa son una de las estrategias de las empresas de videojuegos para fidelizar al usuario, pero al coste de promover comportamientos de consumo compulsivo asociado al azar, similares a los de una máquina ‘tragaperra’ y peligroso para la salud. El usuario paga pequeñas cantidades por un premio que es sorteado aleatoriamente, lo que es una práctica que puede regularse como cualquier otro juego de azar, según el ministerio.

Juego Problemático

Esto supone para el gobierno una nueva vía de entrada al consumo de juego problemático por parte de menores de edad, con el desconocimiento de madres y padres que ignoran que el videojuego incorpora dinámicas nocivas para el desarrollo de los menores.

El ministro ha recordado que su departamento trabaja con un plan integral que aborda la problemática ocasionada por el juego en España y del que el Real Decreto de comunicaciones comerciales de las actividades del juego es un primer paso en el que, por primera vez, se crea un marco regulatorio de la publicidad de apuestas.

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