Como cada año a estas alturas, lleva a cabo una campaña didáctica para recordar a la población la importancia del consumo del agua mineral para garantizar una hidratación natural adecuada, especialmente durante los próximos meses de buen tiempo. Es un tema que se presta a muchos ángulos de interés informativo en las próximas semanas: empieza el buen tiempo, el calor y las deshidrataciones; los exámenes de selectividad; al iniciar un viaje largo en coche –próximos puentes o vacaciones de verano–, la calle se llena de runners ante la inminencia de la «operación bikini»; etc.

Las necesidades diarias de agua son diferentes en función de la actividad (para un correcto rendimiento cognitivo en el trabajo, la conducción prolongada o en los estudios; durante el ejercicio físico, etc). Desde otro punto de vista, también podemos destacar los aspectos clave a tener en cuenta para una correcta hidratación en colectivos de riesgo: durante embarazo y lactancia; infancia; mayores o personas con movilidad reducida.

El cerebro de un adulto está compuesto, aproximadamente, por un 85% de agua y esto hace que sea uno de los órganos más sensibles ante cualquier desequilibrio hídrico. A medida que el cuerpo va perdiendo agua, la capacidad intelectual disminuye de forma progresiva, y son muchas las funciones orgánicas que se ven afectadas. Estos son los tres tipos de deshidratación que existen, según los expertos del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS):

Deshidratación leve (entre el 1 y el 5% de pérdida del agua corporal). La sensación de sed es ya un síntoma de alerta que activa el organismo para indicarnos que el cuerpo está deshidratado.

Este síntoma puede ir acompañado de malestar, fatiga, debilidad y dolor de cabeza y es una clara señal de que se debe aumentar la ingesta de agua.

Deshidratación moderada (entre el 6 y el 8% de pérdida del agua corporal). Tener la piel seca o con pérdida de elasticidad, escasa producción de sudor o sudor frío, insuficiente producción de orina o que sea de un color oscuro, dificultad para hablar y coordinar movimientos son algunos de los síntomas que podrían indican este grado de deshidratación.

Ante estos síntomas es aconsejable descansar o detener la actividad durante 15 o 20 minutos y rehidratarse.

Deshidratación severa (entre el 9 y el 11% de pérdida del agua corporal). Sentir espasmos musculares, problemas de equilibrio y confusión mental, así como un aumento significativo y rápido de la frecuencia cardíaca y de la temperatura podrían indicar que se ha perdido una cantidad importante de agua y que se requiere asistencia médica inmediata.

¿Con qué actividades nos deshidratamos más?

Aquellas actividades que impliquen trabajo corporal intenso o que se desarrollen en condiciones ambientales adversas (temperatura superior a 38 ºC o humedad relativa de más del 50%) provocan un mayor riesgo de deshidratación, especialmente en verano.

Si se practica ejercicio físico, aumenta la sudoración y, por tanto, se incrementa la necesidad de agua del organismo. Así, es importante beber antes, durante y después de la práctica deportiva.

Aquellas personas que trabajen en ambientes cálidos o desempeñen una actividad intensa (construcción, siderurgia, agricultura, pesca, minería, bomberos…) deben hidratarse a menudo pues un olvido puede afectar a la seguridad del trabajador, además de a su rendimiento y productividad.

Aunque el trabajo no sea de gran intensidad física, si se desarrolla en lugares con aire acondicionado o calefacción, ese ambiente seco que se genera da lugar a mayores pérdidas de agua a través de los pulmones y la piel, según precisan en el IIAS.

Por último, los niños que están en fase de crecimiento, a partir de los tres años realizan un mayor gasto físico al jugar y al practicar deporte, por lo que gastan una cantidad de agua corporal que necesitan reponer.

Cómo convertir beber agua en hábito

¿Cuánta agua deberíamos beber al día? Bajo condiciones normales de actividad y temperatura, se aconseja una ingesta total de agua de entre 2 y 2,5 litros al día, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Una cantidad, no obstante, que debe aumentar en los días de más calor si eliminamos una mayor cantidad de agua del organismo a través del sudor.

También aconsejan distribuir el consumo de agua a lo largo del día, bebiéndolo a pequeños sorbos, cada 20-30 minutos, aproximadamente.

Para convertir la ingesta de agua en un hábito, el Instituto de Investigación de Agua y Salud propone estos trucos:

– Lleva siempre encima una botella de agua.

– Deja siempre a la vista una botella de agua, ya sea en el trabajo o en casa. Según explican, el hecho de tenerla a la vista hace que recordemos la necesidad de beber agua.

– Bebe agua en cuanto te levantes y conviértelo en algo que haces a diario, como ir al baño, ducharse o lavarse los dientes. De esta manera recuperarás el agua perdida durante las horas de sueño debido a la saliva, la respiración o la orina.

– En la comida bebe siempre agua, que además contribuye a facilitar la digestión de los alimentos.

– Antes de ir a dormir bebe un vaso de agua para asegurar el equilibrio hídrico del organismo durante las horas de sueño.

– Si te cuesta beber agua, toma infusiones sin azúcar o añade al agua unas gotas de limón o frutas frescas cortadas en trozos.

Especialistas del Instituto de Investigación Agua y Salud:

  • Francisco Maraver: Presidente del Comité Científico del Instituto y Profesor Titular de la Cátedra de Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en los beneficios que tiene para la salud seguir unas buenas pautas de hidratación con agua y todo lo relacionado con la historia de las aguas minerales.
  • Jesús Román: Secretario General del Comité Científico del Instituto y Presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). Todo lo relacionado con la alimentación y los beneficios de incluir en la dieta diaria el agua como fuente de hidratación. 
  • Silvia Álava: Comité Científico del Instituto y Psicóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. Puede explicar los beneficios de la hidratación con agua mineral enfocado al rendimiento cognitivo; ya sea en el trabajo, el estudio, la conducción.
¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

tres × dos =