El Consejo de Ministros ha aprobado una declaración de rechazo a la condena a muerte de Lluís Companys, paso previo para la anulación del juicio a Lluís Companys, presidente de la Generalitat de Catalunya, asesinado en 1940 por el régimen franquista tras ser detenido por la Gestapo en Francia.

Agentes de la Gestapo de la Alemania Nazi, detuvieron a Companys en una casa de La Baule-les-Pins, junto a Nantes, ​ y lo entregaron a las autoridades franquistas el 29 de agosto de 1940. La entrega al gobierno del Dictador Franco la realizó el policía español Pedro Urraca Rendueles a través de la frontera de Irún. ​ Fue trasladado a la Dirección General de Seguridad en Madrid, donde permaneció hasta el 3 de octubre de 1940, siendo torturado. ​ Desde ahí fue enviado al castillo de Montjuic, que servía de prisión.

Fue juzgado sin ninguna garantía, en consejo de guerra el 14 de octubre. Su defensor de oficio fue el capitán de Artillería Ramón de Colubí. ​ Como había sido juzgado en rebeldía en aplicación retroactiva de la Ley de Responsabilidades Políticas por un tribunal especial de Barcelona, sólo fue juzgado y sentenciado por “Adhesión a la rebelión militar”, en una única jornada por un tribunal militar sumarísimo sin garantías.

Tras un juicio que duró unas pocas horas, fue sentenciado a morir fusilado. El dictador Franco dio el “enterado”,​ por lo que el fusilamiento tuvo lugar al alba del día siguiente, 15 de octubre de 1940, en el foso de santa Eulalia del castillo de Montjuic. Antes de ser asesinado, no quiso que se le pusiera una venda en los ojos y murió diciendo: ​ “Per Catalunya!” («¡Por Cataluña!»).

Antes de ser asesinado, no quiso que se le pusiera una venda en los ojos y murió diciendo: ​ “Per Catalunya!” («¡Por Cataluña!»)

Se trataba de una antigua demanda, sobre todo de ERC –partido del que Companys fue líder-. El pasado mes de agosto, después de que el Gobierno de Pedro Sánchez aprobara el decreto ley para intentar exhumar a Franco y trasladar sus restos fuera del Valle de los Caídos, el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, condicionó el respaldo de su grupo a la convalidación de esta iniciativa a que se anulara la sentencia a Companys.

Desde la Generalitat, la consellera de Justicia, Ester Capella, ha afirmado que” lo que el Govern espera es que se promulgue una ley que anule los procedimientos sumarísimos y la sentencia que condenó a muerte. Recibimos el anuncio del Consejo de Ministros cuarenta años tarde. Valoramos el gesto, pero es únicamente un gesto”.

Capella ha insistido en la “necesidad de un proyecto de ley que incluya la anulación de los procedimientos sumarísimos y de la sentencia de muerte de Companys”, y ha asegurado que “Cataluña ya hizo lo que tocaba hacer. El departamento de Justicia encabezado por el conseller Carles Mundó ya propuso y aprobó una ley en la que se anulaban los procedimientos sumarísimos”, ha precisado la consellera.

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4 Comentarios

  1. No era un santo, mas bien todo lo contrario. Cuenten todo lo que se sabe y no solo el hecho final.
    Parte del artículo de la Hispanidad que firma:

    Javier Paredes
    Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá

    El 24 de julio de 1936, mediante un decreto presidencial, creó el Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, que asesinó a millares de catalanes. Los cálculos varían de 8.000 a 9.000 asesinatos, entre cuyas víctimas había un buen número de periodistas, que trabajaban en medios tan diversos como El Correo, Avui, Terra Ferma, El Matí, Diario de Lérida, La Cruz, Agencia Fabra, El Semanario Católico, El Correo de Lérida, Diario de Comercio de Barcelona, El Correo de Tortosa, el Correo Catalán o el Semanario Católico.

    Los estudiosos, además de los periodistas, ofrecen los datos de otros sectores de la sociedad catalana, que fueron víctimas del genocidio de Luis Companys. Entre estas víctimas se cuentan: 16 poetas, 51 funcionarios del Ayuntamiento de Barcelona, 31 nobles, 16 socios del Barça, 199 militares y hasta 99 miembros del propio partido de Luis Companys, Ezquerra Republicana.

    Hablando sobre el problema religioso, un mes después de estallar la guerra, él mismo exclamó que este problema no se planteaba siquiera, porque todas las iglesias habían sido destruidas

    Pero el mayor número de las víctimas de las que es responsable Luis Companys, fueron perseguidos y asesinados por ser católicos. Y algunos de una manera tan cruel, como ya he contado en otros artículos, como fue el caso de las hermanas de sangre Carmen, Rosa y Magdalena Fradera Ferragutcasas, que las tres profesaron como Misioneras del Corazón de María, a las que desnudaron, las violaron y, a continuación, las penetraron con palos por la vagina y, por último, y como muestra de desprecio a su virginidad consagrada, las introdujeron de un golpe los cañones de sus pistolas hasta la empuñadura, para desgarrarlas las entrañas y acabar apretando el gatillo.

    O como Apolonia Lizárraga y Ochoa de Zabalegui, superiora general de las Carmelitas de la Caridad, que fue apresada a primeros de septiembre de 1936 y encerrada en la checa barcelonesa de San Elías, una checa que controlaba el partido de Luis Companys. En esta checa, Apolonia fue sometida a todo tipo de vejaciones y malos tratos, aunque por pocos días. El día 8 de septiembre, el responsable de la checa, apodado ‘El Jorobado’, junto con otros tres milicianos la sacaron al patio central, donde la desnudaron totalmente. Tras vejarla, la colgaron de un gancho, la aserraron y echaron los trozos de su cuerpo a unos cerdos, que habían sido incautados y que los engordaba allí el responsable de la checa.

    Por ofrecer un dato indicativo, decir que de los 5.060 sacerdotes que ejercían su ministerio el 18 de julio de 1936 en las ocho diócesis catalanas -Lérida, Tortosa, Tarragona, Vic, Barcelona, Gerona, Urgell y Solsona- fueron asesinados 1.541, lo que equivale al 30,4% del total.

    Y junto al martirio de las personas, el de las cosas. Cuando George Orwell vio la ciudad de Barcelona la describió así en diciembre de 1936 en su libro Homenaje a Cataluña: “casi todas las iglesias habían sido saqueadas y las imágenes quemadas, y algunas de ellas estaban siendo sistemáticamente demolidas por cuadrillas de obreros”.

  2. Sr. Anónimo tal vez no sepa que fue una guerra civil. Que ponga un texto con la denuncia de lo que sucedió en Catalunya solo es admisible si junto a él incorpora el equivalente en términos del otro bando (el golpista que vendió España a Hitler y Mussolini al fracasar el golpe para vencer después de tres años largos sangrientos y crueles).

    Como usted se carga de odio y memoria selectiva solo sepa que es usted un miserable traidor enfangado en la obsesión del franquismo por justificar sus propios crímenes o un ignorante víctima de ese tipo de traidores (victima porque el menor uso de la razón exige analizar todas las circunstancias y escenarios en forma amplia, en vez de quedarse en relatos parciales).

    Son seres como usted los que impiden que pongamos las cosas en su sitio los españoles de bien y que intentemos pasar página sobre 40 años tan siniestros de nuestra historia. Y nunca olvide por mucho que lo intente, que franco fue un golpista, traidor a su patria y a su gobierno, cuya crueldad, bestialidad y salvajismo fue mucho mayor sin comparación que la de por ejemplo Companys. Y murió en una cama tranquila porque se dedicó a exterminar a opositores y discordantes y a anular la capacidad de crítica y libertad de pensamiento a través de una educación patrocinada por esas almas buenas que escaparon al exterminio (me refiero a tantas órdenes religiosas y sacerdotes –ya sabe que no hay sacerdotas–) y que se aplicaron fielmente y con rigor eso que se denomina justamente ‘nacional catolicismo’, dedicados a pasear, agradecidos, al santísimo francisco bajo palio.

    En fin, diversifique citas y lecturas. Si la bestia murió en la cama y con suerte acaba enterrada en algún camposanto, bien está que hagamos lo mismo con todos los que padecieron aquella vergüenza en todos los bandos desde 1936, año infausto para España, y no 1898 como los historiografos mal llamados así pretenden.

    Que pase usted unas felices fiestas, y que le ilumine el verbo de alguno, son pocos pero cada vez más, de los religiosos (seglares u ordenados) que han abandonado el nacional y son sólo católicos. Que saben reconocer las injusticias y perdonarlas procurando revertir las situaciones. Y que son claramente conscientes de las tremendas injusticias que cayeron sobre inumerables españoles por ser fieles a la Constitución, al ordenamiento jurídico y a su gobierno.

  3. No solo se ha hecho justicia con Companys. Un conjunto de eminentes científicos también han sido rehabilitados del injusto trato del franquismo.

    Que hayan tenido que pasar 40 años para que esto suceda, pone de manifiesto lo pusilánimes, si no complices de los herederos , que han sido los gobiernos del PSOE a la hora de buscar y promover la paz para todos los españoles y españolas victimas y represaliados en los 40 años que ejerció su siniestro poder el franquismo, una dictadura que cambiando a dictablanda pretendió lavar su cara despues de ’25 años de paz’.

    A lo mejor podemos a partir de ahora, y conociendo mejor nuestras raíces, inventar nosotros en vez de que inventen ellos.

  4. Es el mundo al revés, después de tantos años no tiene sentido la postura del gobierno hacia un asesino genocida.

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