Diario16 publicó en exclusiva el pasado 11 de marzo de que el presidente de la Bolsa de México y ex consejero del Popular, Jaime Ruiz Sacristán, había entregado en la Audiencia Nacional un acta notarial en el que demostraba las irregularidades cometidas tanto durante la celebración del Consejo de Administración como en la redacción del acta en la que se declaró la inviabilidad del Banco Popular.

Según ha anunciado la propia Bolsa de México en sus perfiles de redes sociales, Jaime Ruiz Sacristán ha dado positivo por coronavirus y se mantiene hospitalizado: «En referencia a las versiones que han circulado con respecto al estado de salud del Lic. Jaime Ruiz Sacristán, presidente del Consejo de la Bolsa Mexicana de Valores, confirmamos que se encuentra bajo observación en el hospital, por recomendación médica y como medida preventiva. Su situación de salud a pesar de haber dado positivo en el test para COVID-19, es afortunadamente buena».

Jaime Ruiz Sacristán se ha convertido en un hombre clave tras las comparecencias ante el juez Calama. En primer lugar, declaró en la Audiencia Nacional que el acta de aquella reunión del Consejo fue parcial, inexacta e incompleta, que sus intervenciones no están en el acta, como tampoco las de otros consejeros. Lo que sorprendió es que en ese consejo participaran abogados de Uría y Menéndez —el despacho de cabecera del Banco Santander— que advirtieron a los consejeros que se atuviesen a las consecuencias, si no declaraban la inviabilidad del banco.

En segundo término, Jaime Ruiz declaró que el hecho relevante de la reexpresión les fue presentada por Uría y Saracho como un hecho consumado y que era sobre la base de unas investigaciones iniciales, que nunca llegaron a concluirse. El presidente de la Bolsa de México afirmó ante el juez Calama que él siempre defendió que las cuentas siempre estuvieron bien.

Sin embargo, lo que puede dinamitar todo el Caso Popular y provocar la nulidad de la propia resolución, además de las irregularidades ya publicadas por Diario16, es el acta notarial entregada en la Audiencia Nacional por el propio Jaime Ruiz Sacristán, un acta que se levantó en el mes de agosto de 2017 y de la que Diario16 informó en exclusiva el pasado día 11 de marzo.

En el documento, Ruiz Sacristán indicaba claramente que en la reunión del Consejo de Administración celebrada el día 6 de junio de 2017, participaron dos abogados del despacho de cabecera del Banco Santander que presentaron al Consejo una carta pre-redactada dirigida al Banco Central Europeo en la que se declaraba la inviabilidad del Popular. Además de otras irregularidades, el presidente de la Bolsa de México indicaba en el acta notarial que «lo único que el Consejo aprobó (ante las reiteradas advertencias de los abogados externos asistentes a la reunión de potenciales responsabilidades en las que podían incurrir los consejeros) fue dirigir al Banco Central Europeo la carta en inglés previamente leída por el secretario Sr. Hervada. Es más, ni los abogados externos presentes en la reunión, ni el presidente o el secretario del Consejo de Administración explicaron, advirtieron o aclararon a los Sres. consejeros el impacto o los efectos que la carta dirigida al Banco Central Europeo podían tener, más allá de constituirse como una mera notificación formal advirtiendo problemas de liquidez».

Por tanto, el hecho de que Saracho, los abogados de Uría y el secretario del Consejo afirmara que esa carta no era más que una notificación fue un engaño que provocó que unas horas más tarde el Popular fuera resuelto y vendido al Santander provocando la ruina de más de 1,2 millones de personas.

Por otro lado, no es casual que en el día en que se conoció este contagio o que en medio de la crisis del coronavirus se haya producido la comunicación por parte de la JUR de que no va a pagar a los afectados. Esta es una decisión que denota la poca vergüenza de esta institución. Elke König es cruel contra el pueblo, es cruel contra la democracia, es cruel con los afectados, es cruel contra la solidaridad de los ciudadanos europeos. Es cobarde, malvada, injusta, es peor que cualquier virus. Pero lo que no sabe es que muchos como ella acabaron condenadas por la justicia. Sólo por esta crueldad deberían cesarla y juzgarla, pero, ¿quién lo va hacer De Guindos y su colega presidenta del BCE?

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