Una vez iniciadas las declaraciones en Audiencia Nacional de los imputados en el Caso Popular, varios asuntos han vuelto a adquirir actualidad, sobre todo los que tienen como intención la exoneración de responsabilidades de Emilio Saracho o del Santander en la ruina de más 1,5 millones de personas. Uno de ellos es el presunto vehículo creado para ocultar un supuesto agujero relacionado con la gestión de créditos dudosos y provisiones a través de la compañía luxemburguesa Thesan. En este tema parece que está poniendo interés el fiscal anticorrupción durante los interrogatorios de la Audiencia Nacional.

Según fuentes del Consejo de Administración de la época de Ángel Ron pero, sobre todo, de Emilio Saracho, el objeto de estas informaciones no es sino confundir y desviar la atención hacia asuntos que nada tuvieron que ver con la resolución de la sexta entidad financiera de España. El objetivo, según las mismas fuentes, no es otro que centrar esa atención en los directivos del segundo nivel atribuyéndoles haber gestionado, presuntamente, algunos créditos con la intención de ocultar provisiones, lo cual parece no tener fundamento alguno.

El Fondo Thesan gozaba en el período 2011/14 de una importante reputación en consultoría y, además, como compañía especializada en la adquisición, gestión y venta de empresas en crisis. Según las fuentes consultadas, en dicho período de tiempo, Popular aceptó las propuestas económico-financieras de Thesan que siempre fueron acompañadas de un detallado plan de negocio para que dicha compañía comprara determinadas empresas clientes del Banco Popular que se hablaban en crisis, compañías de diferentes sectores de actividad y con riesgo financiero para el banco que, en alguno de los casos, el había adquirido una parte del capital, pero, lo controlase o no, además, era uno de los acreedores. Además, se trataba de empresas endeudadas, pero con un importante patrimonio que tenían gran capacidad de mejorar su situación.

Las mismas fuentes confirman a Diario16 que ese potencial de mejora hizo que el Popular buscase nuevos gestores interesados en hacerse con las riendas de la compañía con nuevos planes de negocio.

Tras duras negociaciones con Thesan, Popular accedió a la venta de esas empresas porque los planes de negocio presentados por el fondo luxemburgués aprovechaban ese potencial de mejora y, por tanto, disminuía el riesgo económico que supondría la quiebra de esas empresas. Por tanto, el Popular jamás creó vehículo alguno para estas compras de empresas porque Thesan era una empresa de gran reputación en la compra y gestión de empresas en crisis.

En la documentación a la que ha tenido acceso Diario16, se puede comprobar que fue Thesan la que creó diferentes compañías para mejorar la gestión de las empresas compradas al Popular. No fue el banco quien creó esas sociedades SPV, compañías de derecho luxemburgués, Estado miembro de la Unión Europea y de la Eurozona y donde están radicadas múltiples fondos de inversión y compañías de todo tipo. Thesan tenía todo el derecho a constituir las compañías que considerase necesarias para la mejor gestión de las empresas adquiridas.

Se ha especulado mucho también en cuanto a la presunta opacidad de las compañías compradoras de las empresas creadas por Thesan. Se pretende trasladar a la opinión pública como algo oscuro y excepcional, lo que es práctica habitual en la gestión empresarial. ¿Tan mal ven el futuro del Caso Popular quienes defienden la gestión de Saracho?

Tal y como ya hemos publicado en Diario16, fuentes de los dos consejos de administración confirman que el Popular puso a disposición del Banco de España, de la Agencia Tributaria y de los Tribunales de Justicia las denominadas «actas de titularidad real» (quiénes eran realmente los dueños) de las compañías constituidas por Thesan, algo que no es excepcional dado que los gestores del Banco solicitaron a Thesan lo que a cualquier otro acreditado o cliente en cumplimiento de la legislación vigente, en especial la de prevención de blanqueo de capitales. Por ello, también facilitaron al Servicio Ejecutivo de Prevención de Blanqueo de Capitales del Banco de España (SEPBLAC) toda la información preceptiva.

Las mismas fuentes consultadas insisten en dos cuestiones: nunca hubo ocultamiento de ningún tipo, ni siquiera hubiese podido darse, pues las operaciones de las compañías eran suficientemente relevantes, de tal manera que todas eran conocidas desde su origen por los inspectores del Banco de España y del BCE, por lo que en todo momento pudieron conocer y conocieron, dicen los directivos consultados, la información relativa a los propietarios reales de las sociedades de derecho luxemburgués en cuestión y la situación de las operaciones que les afectaban.

Para los directivos que gestionaban estos clientes, el objetivo de estas operaciones era diáfano: conseguir la mejora de su gestión y que ello se tradujera en un aumento de su valor, de tal forma que, mediante la venta de las compañías o de sus activos aislados al mejor precio posible, el Popular recuperara el máximo de sus créditos, incluso incentivando a los gestores para que optimizasen el valor de las compañías.

El Popular hizo en todo momento las dotaciones necesarias exigidas por la normativa en relación a los créditos concedidos a las compañías compradas por Thesan. Además, insisten, el Banco de España y el BCE dispusieron de toda la información correspondiente a dichas operaciones, como no podía ser de otra manera.

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