(Ya antes de empezar, porque muchos lo van a pensar, sepan que hay la intención de hacer el mismo análisis sobre el lenguaje de los políticos independentistas).

La mentira, aparte de limitarse a no decir la verdad, o, si es una mentira por omisión, ocultar una parte necesaria para que la verdad se complete, puede extenderse más allá. Me refiero a que puede pretender “un uso manipulador del lenguaje”. Es decir, establecer un punto de soporte o marco falso para los argumentos o discurso que vengan a continuación. Un ejemplo: “los golpistas”.

Casado, Rivera, Arrimadas y gran parte de los medios de Madrid, se refieren a los políticos catalanes independentistas como golpistas. Veamos la RAE: “Golpe de Estado: Actuación violenta y rápida, generalmente por fuerzas militares o rebeldes, por la que un grupo determinado se apodera o intenta apoderarse de los resortes del gobierno de un Estado, desplazando a las autoridades existentes”. Uno lee lo anterior y puede imaginarse a Tejero & Co irrumpir en el Congreso pistola y metralletas en mano, y disparar (al aire) haciendo uso de ellas. Si tienen éxito, es un Golpe de Estado; en caso contrario, un intento. ¿Dónde está el hecho (ese “golpe violento”) en la declaración suspendida del gobierno Puigdemont? Y, aquí, podríamos añadir una precisión que no es una tontería: ¿Quién es el “grupo determinado” que realiza la acción? En el caso de Tejero, es este y una serie de militares que, finalmente, actúan en representación de sí mismos y no del cuerpo militar. Pero, en el caso de los políticos catalanes, ¿es lo mismo? ¿Actúan en tanto sí mismos? Como políticos, actúan en representación de sus votantes, y el resultado del 21D, demuestra que sus actos están respaldados y son en representación de un 48% de la sociedad catalana. ¿Es, entonces, ese 48% de la población catalana “golpista”?

Regresemos un poco atrás. No son “militares”, por tanto, deben ser “rebeldes”. Y, ciertamente, de esto están acusados… para un juicio que, en teoría, todavía no ha empezado. Entonces, ¿qué están diciendo Casado, Rivera y todos esos medios al pueblo español (donde incluyo los jueces)? Pues que son culpables. Y, subrepticiamente, que el 48% de los catalanes, también. Y aquí adquiere sentido que tantas veces se hayan referido a los independentistas como “enemigos” (no adversarios o contrincantes políticos). Fíjense: “Los independentistas atacan la Constitución”, “La Constitución somos todos los españoles”; ergo, “los independentistas atacan a todos los españoles”. Menuda capacidad de ataque.

Pero, a veces, me pregunto si Casado & Co no hacen uso de la catacresis, que es la designación de algo que carece de nombre haciendo un uso de la metáfora. ¿Son, Casado y compañía, poetas? Pues, en cierto sentido, sí: porque hacen uso del lenguaje poético (emocional, rompiendo el significado de la palabra para ir más allá) para dirigirse a la gente. Pero, ¿por qué? Una opción sería que la declaración de independencia suspendida fuera un acto tan novedoso y sofisticado que el lenguaje no tiene cabida en ello, y por eso el uso de la catacresis. Aunque me inclino más porque su intención es, simplemente, apelar a las emociones de sus espectadores, que no piensen, que sientan. Son emociones, obviamente, nacionalistas. Es el uso que hacen los nacionalismos (el español y todos los otros) de las emociones del pueblo. Para uno, es muy parecido al concepto “Espanya ens roba” propio de aquél discurso pujolista (nacionalista).

Cuando, el otro día, Casado en el Congreso, se refiere, voz alta y clara, a los independentistas como golpistas, espero la intervención de Pedro Sánchez, el Presidente del Gobierno. Y es cuando no dice nada al respecto que me entristezco, porque quien calla, otorga.

Si ustedes opinan que los nacionalistas españoles, más que mentir, lo que hacen es un uso de la metáfora, no deberían olvidar una cosa: que ésta también es creadora de significado. Tomando el escrito “Metáfora” de Max Black (un filósofo del lenguaje), tenemos que “en algunos casos, decir que la metáfora crea la semejanza sería mucho más esclarecedor que decir que formula una semejanza que existiera con anterioridad. (…) Cuando utilizamos una metáfora tenemos dos pensamientos de cosas distintas en actividad simultánea y apoyados por una sola palabra o frase, cuyo significado es una resultante de su interacción”. El autor nos recalca que esto extiende el significado de la palabra, y que el lector (u oyente) ha de atender tanto al significado nuevo como al antiguo. Tomando como ejemplo <<el hombre es un lobo>>, aparte de colocar al hombre bajo una mirada especial, “no debemos olvidar que esta metáfora hace que el lobo nos parezca más humano de lo que ocurriría en otro caso”. Llamando golpistas a aquellos que han realizado actos políticos (sí, algunos de desobediencia), Casado, Rivera, Arrimada y adláteres, están, también, cambiándole el significado a los actos de Tejero y sus seguidores armados (incluso a algún acto anterior, por allá los años ’30).

En el juicio, se va a tener que demostrar con pruebas fehacientes la culpabilidad de los acusados. Y no estos demostrar su inocencia. Creo que debería ser retransmitido por la TVE pública por una razón: sea cual sea el veredicto, este juicio puede que sea un punto de inflexión en la historia de España. Y la gente del pueblo debe tener el derecho a observarlo sin intermediarios. Ah, y una curiosidad. No sé si les ocurre, pero un servidor ha encontrado bastante gente que dice: “vamos a ver cómo Llarena demuestra que son culpables”. Pero es que Llarena, es juez. Yo pensaba que eran fiscalía y acusación particular quienes debían aportar pruebas, para que los jueces sopesen si estas demuestran o no. Pero está bastante extendida la sensación que el juez es una parte más de la acusación.

Claro, tal como se dijo en la apertura del año judicial por parte del presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, “cuando la Constitución resulta golpeada no puede renunciar a defenderse”, y ya tenemos aquí un “golpe”. Lo preocupante es que aquellos que han de decidir si se ha producido algo o no, ya lo dan por hecho. Entonces, si es así, tal vez no sean necesarias pruebas fehacientes de los hechos, con las metáforas baste.

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Estudiante durante 4 años de arte y diseño en la escuela Eina de Barcelona. De 1992 a 1997 reside seis meses al año en Estambul, el primero publicando artículos en el semanario El Poble Andorrà, y los siguientes trabajando en turismo. Título de grado superior de Comercialización Turística, ha viajado por más de 50 países. Una novela publicada en el año 2000: La Lluna sobre el Mekong (Columna). Actualmente co-propietario de Speakerteam, agencia de viajes y conferenciantes para empresas. Mantiene dos blogs: uno de artículos políticos sobre el procés https://unaoportunidad2017.blogspot.com y otro de poesía https://malditospolimeros.blogspot.com."

1 Comentario

  1. Pues a mi, por lo que el autor afirma entre paréntesis para empezar, ni se me hubiera ocurrido hacerle la misma pregunta, “poetas o golpistas”, sobre el lenguaje de los independentistas.
    En cambio, Casado y Rivera, y Abascal y sus seguidores sumándose con energías renovadas y un lenguaje sin complejos, lo que están haciendo es lo que hicieron sus predecesores en anteriores situaciones de crisis en medio de gobiernos democráticos, por ejemplo, la II República: alimentar la tensión para que los golpistas de verdad que siempre han sido, especialmente en España, militares y jueces, pierdan los nervios y vuelvan a tomar los poderes democráticos y representantivos del Estado, aunque pienso que esta vez será con intrigas y maniobras ocultas, no como Tejero. Más que nada, para que Europa, cuando reaccione, sea demasiado tarde. Pero creo que esta vez lo han hecho tan mal entre las tres derechas españolas, todas con el ADN con su gen golpista y asesino intacto, que puede que hayan perdido la inevitable “guerra” de la primera mitad del siglo XXI, inevitable tras la gran crisis económica de 2008, tal como ocurrió con la del 29, por lo de recordar. Veremos.

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