El presidente del Partido Popular tuvo un buen maestro en José María Aznar a la hora de aplicar la deslealtad como estrategia política y, sobre todo, en la utilización de los muertos como arma para derribar al Gobierno elegido democráticamente por la ciudadanía. El ex presidente del Gobierno implementó en el PP la rentabilidad de usar y apropiarse de los muertos de ETA. Ahora Casado lo está haciendo con los fallecidos por el Covid19.

El líder del PP sigue con la cantinela de que el Gobierno está ocultando la cifra real de muertos, cuando desde el Ejecutivo se ha afirmado ya que lo que se está haciendo es un cambio en el sistema de medición. Además, Casado, en su crítica al Ejecutivo, está poniendo en duda el trabajo de las Comunidades Autónomas, varias de ellas gobernadas por su propio partido gracias al apoyo de la extrema derecha.

Pablo Casado, además, tiene la desfachatez de decir que «los españoles tienen derecho a saber la verdad» pero, cuando se reprocha a su partido la manipulación durante el 11M o que la política internacional de sometimiento absoluto a George W. Bush del gobierno de Aznar podrían haber sido las responsables de los atentados más sangrientos de la historia de España, en el Partido Popular se dice que eso es una utilización artera de los muertos.

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