Muy señores nuestros:

Vivimos en un bloque de viviendas en una zona periférica de una gran urbanización

Pagamos religiosamente nuestros impuestos, como todos los demás bloques de la urbanización.

Después de 40 años sin casi trabajos de mantenimiento por parte del autoproclamado administrador único de la finca, finalmente la llegada de otros administradores permitió que se pudieran realizar muchas obras que pusieron al día y modernizaron las instalaciones y los servicios de la finca.

Desgraciadamente tenemos que lamentar algunos aspectos que quedan por mejorar que afectan especialmente nuestro bloque de viviendas, quizás por ser periférico.

La red de carreteras realizadas por la administración de fincas a cargo de los presupuestos de toda la urbanización, llegó hasta los límites de nuestra zona, a partir de allí las tuvimos que realizar los inquilinos con una derrama extraordinaria.

Los transportes con las oficinas centrales de la administración de fincas funcionan de maravilla, pero cuando necesitamos visitar nuestros amigos o familiares de otras zonas de la urbanización las conexiones son insuficientes, acabamos por dar muchos rodeos y perder mucho tiempo.

Llevamos décadas reclamando que nos vengan a reparar las goteras del tejado, sustituir los viejos y peligrosos ascensores, poner una caldera para la calefacción con energía solar y revisar la instalación eléctrica. Nos da mucha envidia sana ver cómo están de puestos al día otros bloques de viviendas, que además acabamos de saber que reciben descuentos en la cuota de gastos de comunidad.

Una vez más, para poder seguir trabajando en unas condiciones dignas y seguir pagando nuestros impuestos, tuvimos que recorrer a derramas extraordinarias entre los vecinos de nuestra zona para actualizar estos servicios básicos.

Además, en varias ocasiones nos pusimos de acuerdo entre vecinos del bloque para hacer unas obras de mejora importantes de los edificios, pero cada vez la administración de fincas nos niega el permiso de obras.

Incluso una vez que, por una reforma importante de nuestra parte de la urbanización, conseguimos el permiso de obras de la administración de fincas y la autorización de la comunidad de vecinos, justo al empezar los trabajos, intervino la autoridad superior de tutela del patrimonio arqueológico que paralizó las obras y retiró muchos de los permisos.

Hace varios años que venimos pidiendo un trato más justo, o equivalente al que reciben otros bloques, sin que el nuevo administrador único nos haya atendido con la excusa que ya nos han concedido más autorizaciones que a nadie, incluso más que las que conceden otras urbanizaciones vecinas.

Muchos inquilinos se comienzan a cansar de esta situación y quisieran renegociar el contrato de alquiler e introducir la opción de compra, pero los administradores nos dicen que sería un gran follón y que deberíamos haber leído bien antes de firmar el contrato hace tantos años.

Por más inri, si insistimos con querer preguntar a los inquilinos que opinan sobre la opción de compra, nos amenazan con destituir el presidente del edificio y todos los presidentes de escalera. Además, le han tomado manía a los periódicos y las papelerías.

El nuevo administrador recién llegado parecía estar dispuesto a escuchar nuestras reivindicaciones y a comenzar a trabajar para atender algunas, pero fueron suficientes las quejas airadas de los antiguos administradores para que el recién llegado se hiciera atrás en sus buenos propósitos.

Hemos intentado de todo, incluso presentar nuestra situación a la Federación Europea de Urbanizaciones.

Sin embargo, desde la Federación Europea no han querido ayudarnos por considerar que no le incumbe un asunto interno a nuestra urbanización.

No sé cómo acabará todo esto, pero no se arregla a golpes de cartas certificadas, ni embargando las viviendas o desahuciando los inquilinos.

Además, nos llegan noticias que la administración acaba de decidir incrementar la plantilla de los vigilantes de seguridad de forma importante, por primera vez desde que falleció el administrador único que estuvo casi 40 años gestionando la urbanización.

También se habilitará una partida presupuestaria extraordinaria para que podemos comprar unas banderas más grandes para que ondeen desde los mástiles de todas las fincas, unas banderas tanto más grandes como más grandes sean las grietas que tapar en todos los edificios.

Circula el rumor que estas banderas nuevas serán comestibles y estarían fabricadas con materiales provenientes de cultivos 100% biológicos y orgánicos.

Mejor que dos piedras.

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Economista de formación, Informático de vocación. Nacido, crecido y formado en la "Ciudad eterna", nunca imaginé transcurrir la segunda mitad de mi vida lejos de ella. En Barcelona desde 1993, sigo cultivando mi curiosidad por los idiomas, las culturas y las costumbres de los pueblos y gentes que encuentro. Activista y voluntario en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas.

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