Parecía que sí, que estaba hecho, que los dos McLaren iban a estar entre los diez primeros tras la jornada de clasificación. Pero no. Aunque también no pero sí, porque el compañero de Carlos Sainz, Lando Norris, sí lo ha conseguido.

Cierto que Norris estaba corriendo en casa, en su Silverstone, y durante todo el fin de semana parecía igual de fuerte o más que el piloto español. Sin embargo había razones para tener esperanza, para esperar que ambos McLaren entrarían en la Q3.

Ha sido la cabalgadura, la mecánica de su rapidísimo robot con ruedas, la que ha traicionado al conductor madrileño. Medio segundo de diferencia entre la primera ronda de clasificación y la tercera, pero no bajando los tiempos, sino aumentándolos. No había nada que hacer. Sí la máquina no quiere la capacidad del piloto de hacer milagros en la Fórmula 1 actual es muy limitada.

Algo parecido le ha pasado a la Ferrari de Sebastian Vettel al que su compañero ha mojado la oreja, y que saldrá sexto. Puede haber pequeñas diferencias de pilotaje entre Charles Leclerc y Sebastian Vettel pero no tantísima, al teutón también le ha fallado la cabalgadura.

A quiénes no les falló la máquina en el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone 2019 fue a los caballeros de mercedes. Hamilton se falló a sí mismo y Bottas aprovecho el hueco. Seis milésimas, que la gloria dependa de seis milésimas es maravilloso y alucinante.

Daniel Ricciardo ha estado magnífico y en algunos momentos parecía incluso capaz de ser el más rápido con su todavía insuficiente monoplaza Renault; esperemos que antes de que acabe la temporada Carlos Sainz acabe subiendo al podium y deseamos que Daniel Ricciardo también.

Tigre tigre

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