Corren los rumores más que los bólidos durante los últimos días en El Gran Circo de la Fórmula1.

La sombra del tigre, el Piloto Número 21, pone la oreja cada vez que alguien está lo bastante cerca. Escucha a mecánicos, secretarias, ingenieros… y hasta a la señora que hace las camas.

Carlos Sainz. ¿Otra posibilidad para que vuelva a haber un campeón de Fórmula1 español? Sí, España, España. Porque Carlos Sainz vale mucho más de lo que parece. Los señoritos de Red Bull no quieren soltarlo del todo, y los señores de Renault están dispuestos a llevárselo para su casa.

El ultimísimo rumor, lo escuchamos en un bar de Ibiza mientras nos bañábamos en cerveza, es que EL NUEVO MATADOR, ya le han llamado así en los medios franceses, estaría al volante de un coche amarillo, es decir: un Renault, para el Gran Premio de Malasia. Y para el Gran Premio de Malasia -alegría, acción, movimiento- faltan apenas dos semanas, porque después de Singapur la F1 sólo espera siete días para reanudar el baile y la marcha.

Está interesante la cosa. Suena bien Sainz en Renault. El piloto número del equipo actualmente, Hulkenberg, acaba de igualar un record poco deseable: 128 grandes premios disputados y ni un solo podio. Soñar es gratis: Carlos en Malasia subiéndose al podio. Sería una divina pasada.

Ya han firmado un precontrato -escuché en el bar de Ibiza, y pedí otra cerveza para celebrarlo (de día sólo bebo cerveza, me he vuelto un animal moderado).

Si ya está firmado significaría que también otros movimientos están en marcha. McLaren se libraría del asqueroso, perdón: fallido, motor Honda, que le endosaría a Toro Rosso, y ellos montarían un motor Renault.

¿Un motor Renault en McLaren?

Prost ha dicho que esperan mejorar mucho el motor Renault para 2018, pero que difícilmente sería el ganador? -dicen los de la mesa de al lado en el bar de Ibiza.

Buff. Pido otra cerveza. Eso significa que Fernando Alonso seguiría sin opciones reales al campeonato del mundo. Y ya se está haciendo un poco mayor. ¿Se irá a la Indy?

Ay, qué mundo tan enrevesado. Ojalá pudiera ganar las carreras simplemente el mejor piloto, el más rápido.

Me quedo con lo de Carlos Sainz. Con el sueño de imaginármelo en el podium de Malasia.

Y no más cervezas, por favor. Ya espero a la noche para seguir pegando la oreja en los chiringuitos de Ibiza más deslenguados.

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