Ya han pasado un par de semanas desde la última carrera de la temporada 2019 de la F1 y las cosas comienzan a verse de otra manera; a matizarse.

Por supuesto que Hamilton es Hamilton y además en el 2019 ha ganado nada menos que su sexto título, pero para nosotros en LAS ALMAS Y LA F1 el verdadero campeón del mundo de este año, el campeón moral, es sin duda alguna Carlos Sainz. Y pasamos a explicarlo.

Lo ya evidente es que ha sido el mejor de los mortales, de la “clase media” (fea expresión para la F1), pero es mucho más que eso. Ha logrado Carlos Sainz mucho más que ser el mejor de los mortales, más que ser the best of the rest. 

Y él lo sabe, lo sabía, en Abu Dhabi, pero claro no va a ser quien lo explique, nos toca a nosotros.

Punto uno: con un Mercedes casi cualquier pareja de pilotos habrían quedado primero y segundo del mundial.

Y después de los dos Mercedes van los dos Ferrari, ordenadísimos; casi se podría decir lo mismo de arriba, cualquier pareja de pilotos con la Ferrari de este año habrían quedao tercero y cuarto como mínimo.

Luego esta Verstappen… a quien Carlos batió muchas veces cuando eran compañeros de equipo.

Y ya llegamos a Carlos Sainz: 6º. Sexto pero primero.

Porque detrás suyo no está su compañero de equipo con una máquina igual. A Lando Norris que es un piloto excelente, le saca nada menos que cinco posiciones, y en medio están el mejor piloto de Renaul, y uno de los mejores del mundo: Daniel Ricciardo, y el mejor piloto de Racing Point: Sergio Pérez, que para nosotros también es uno de los más grandes. Y antes que ellos: los esclavos/empleados del Doktor Marko… pero esa es otra historia.

En suma, y diciéndolo bien claro: Carlos Sainz es el único piloto que ha ido más allá de su máquina, que ha sido más grande que su cabalgadura y hasta más grande que sí mismo, porque en el final de carrera de Abu Dhabi Carlos Sainz no era sólo Carlos Sainz, era hasta el último tornillo, hasta la última gota de sudor o grasa de su McLaren, y lo quería, quería por encima de todo, ese sexto puesto en el mundial que MORALMENTE es el primero.

Qué corredor magnífico. Hasta su padre, aburrido de ganar todo lo ganable, estaba deslumbrado.

Los triunfos morales quizá no queden reflejados en las estadísticas, pero sí en los corazones de quienes tenemos la suerte de contemplarlos.

 

Tigre tigre

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