La campaña de vacunación transcurre de forma desigual en cada comunidad autónoma. Mientras Madrid sigue acreditando un ritmo de vacunación lamentable (Isabel Díaz Ayuso culpabiliza al Gobierno de los retrasos), Asturias ha hecho los deberes y obtiene matrícula de honor. ¿Qué está pasando para que en un mismo país se den situaciones sanitarias tan distintas por territorios? Sin duda, las políticas y la eficacia en la gestión juegan un papel importante. Madrid ha apostado desde el principio por la privatización de la Sanidad pública; Asturias ha potenciado ese área tan sensible del Estado de Bienestar. Madrid no ha invertido lo suficiente en recursos humanos y materiales; Asturias ha hecho justo lo contrario siguiendo un modelo socialdemócrata. Por tanto, dos patrones de gestión, dos resultados radicalmente diferentes. Así, mientras en la comunidad madrileña apenas se han administrado 5.000 dosis de las 100.000 previstas en la primera tanda, la asturiana ya las ha inoculado todas en su población. Cien por cien de eficacia.

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, asegura que el Servicio de Salud ya ha administrado el 100% de las dosis de la primera remesa de vacunas recibida, en total 12.020, informa Europa Press. Así lo ha asegurado en declaraciones a la Cadena Ser al asegurar que la intención de su Ejecutivo es agotar en el plazo de una semana cada nueva remesa de dosis que se reciban los lunes.

Este lunes, Asturias recibió 11.700 dosis nuevas que Barbón aspira a agotar el lunes que viene. «Confío en nuestros técnicos y en el diseño de plan de vacunación«, ha dicho, frente a otras autonomías que están reservando viales para administrar la segunda dosis más adelante. El presidente asturiano ha anunciado además que el ritmo de vacunación permitirá que todo el personal de residencias y usuarios que han aceptado vacunarse estén inmunizados este viernes 8 de enero. Para ello se ha reorganizado el personal y formado 50 equipos con 148 personas.

Sobre la posibilidad de aceptar el ofrecimiento de Defensa para incorporar al ejército en las labores de vacunación, Barbón ha dicho que, si bien ahora mismo Asturias no lo necesita, le parece una oferta «generosa» a la que recurrirá si llega el momento.

Mientras tanto, lejos de Oviedo, en Madrid, IDA insise en hacer demagogia trumpista y política basura a cuenta de la pandemia al culpabilizar a Pedro Sánchez del retraso en la campaña de vacunación. Mientras subcontrata algo tan elemental como es la administración de unas vacunas y paga a empresas privadas por este servicio, las enfermeras se le rebelan y la acusan de mentir a los ciudadanos. Alda Recas, presidenta de la Asociación Madrileña de Enfermería, se ha aquejado de que «las responsables de la planificación, gestión y evaluación de una campaña de vacunación son las enfermeras, y aún no saben nada de esta campaña». Eso sí, la presidenta de la Comunidad de Madrid sigue tirando de populismo estéril e insiste en que el Gobierno regional «va a vacunar los lunes, los martes, los miércoles, los jueves, los viernes, los sábados, los domingos y los festivos», mañana y tarde. Además, a través de su cuenta de Twitter, ha sostenido que lo hará «con todos los medios disponibles, públicos y privados». «Incluso de noche», ha remarcado. Así lo ha expresado la dirigente madrileña después de que en los últimos días el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, haya reconocido que la región está vacunando más lento debido al retraso de un día en recibir las dosis, por el proceso de descongelación y al coincidir el inicio de la campaña con los días festivos (los ancianos y trabajadores no se encuentran en las residencias, según la mano derecha de la presidenta castiza).

Lo dicho: dos modelos de gestión de lo público, dos maneras radicalmente opuestas de entender la política. IDA suma y sigue.





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