José Ángel Hevia ha sido el presidente más breve de la SGAE hasta el momento.

Cinco presidentes consecutivos lleva ya la Sociedad General de Autores y Editores que no consiguen terminar su mandato. Igual eso es indicativo de algo. El último al que le toca empaquetar sus cosas antes de tiempo es José Ángel Hevia, elegido para el cargo el pasado noviembre y cesado esta misma mañana; el suyo ha sido el ‘reinado’ más breve.

El asturiano se había visto obligado a convocar hoy una sesión extraordinaria de la junta directiva ante las firmas reunidas para tratar su moción de censura. Los responsables de la entidad, con 22 votos a favor y 12 en contra, han aprobado el cese del presidente después de que este haya agotado todos los esfuerzos en negociaciones para intentar evitarlo. La medida nace de la pérdida de confianza de algunos miembros en que Hevia pueda lidiar con la difícil situación a la que se enfrenta la entidad ante la posibilidad de ser intervenida por ministerio de Cultura.

Tres nombres se perfilan ahora para ocupar el puesto de Hevia: José de Eusebio, Pilar Jurado y Antonio Onetti; este último, el candidato más firme. Por su parte, el asturiano ya lamentaba, ante la moción de censura planteada, que las ansias personales por alcanzar la presidencia de la entidad jugaran “en un momento convulso”. “Se ha aprovechado una fisura por intereses personales y esa figura ha sido aprovechada por otros colegios y la ambición y las ansias pueden más que la estabilidad en un momento. Es muy lícito, pero me voy con la conciencia muy tranquila y el orgullo de no haber cedido a esos intereses”, manifestó Hevia a la agencia Efe al saber que tendría lugar la moción.

“Tres nombres se perfilan ahora para ocupar el puesto de Hevia: José de Eusebio, Pilar Jurado y Antonio Onetti; este último es el candidato más firme”

Irónicamente el gaitero fue elegido presidente de la SGAE el pasado noviembre para reflotar a la entidad de la convulsa situación de peleas internas en la que andaba sumida desde meses atrás. Durante las primeras semanas pareció que sus promesas de paz y conciliación tenían visos de realidad, pero acabó por no ser más que un espejismo. La gestora de derechos de autor cerraba el año con una nueva crisis ante la determinación del ministro de Cultura, José Guirao, a tomar el control de la SGAE si esta no se atenía a los requerimientos planteados meses atrás por el Gobierno. Y la arena del reloj sigue cayendo.

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