En muy poco tiempo, las graves consecuencias que están provocando distintas catástrofes naturales, ha hecho que sea cada vez más difícil ocultar, negar o cuestionar el cambio climático. Esta realidad, que sufre el planeta y la población, y que es necesario parar, contrasta con las posturas obstruccionistas de algunas potencias. Y, en lo más cercano, con la actitud de algunas administraciones autonómicas o municipales en nuestro país.

Un nuevo ejemplo de esta posición suicida, se ha podido ver durante las dos semanas que ha durado la nueva cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, realizada en la ciudad polaca de Katowice, donde el objetivo era consensuar actuaciones en cuanto a cómo desarrollar el Acuerdo de París para su puesta en marcha en 2020.

Tras dos semanas de arduos debates, que parecían abocadas al fracaso, fue necesaria una pequeña prórroga de un día para acordar un texto, nuevamente de mínimos, que evitara el desastre. Pero, ¿Se evitó? Formalmente puede que sí, porque hubo un texto. Aunque realmente no, porque de nuevo se visualizó que algunos gobiernos viven realidades paralelas a la mayoría de sus ciudadanos, y defienden los intereses de poderosas élites económicas por encima de los de la población y el planeta.

Las instituciones públicas tienen que hacer frente a los problemas que preocupan a los ciudadanos, manteniendo la sintonía con el pulso de la calle y no viviendo en realidades paralelas. Esto sería lo normal y deseable para poder evitar un malestar creciente dentro de las sociedades democráticas, que de no corregirse puede llevar a su cuestionamiento por amplias capas de la población.

¿Se está haciendo esta labor? ¿Está ocurriendo esto en España? Para poder saber si la apuesta contra el Cambio Climático del nuevo gobierno de España enlaza con los deseos de los ciudadanos, se pueden destacar algunos datos del barómetro del CIS, del mes de noviembre, donde se realizaron una serie de preguntas sobre esta cuestión. Así, en la sociedad española:

  • La mayoría de la población cree que el cambio climático es una realidad. Concretamente, cuándo se pregunta: Hay personas que creen que tenemos un cambio climático, mientras que otras lo niegan. Por lo que usted sabe, ¿creé que actualmente hay un cambio climático? Un 83,4 por ciento de la población, si cree que hay un cambio climático; un 10 por ciento, no cree que haya un cambio climático; y 6,2 por ciento, está en duda o no lo sabe.
  • Un 94,3 por ciento de los ciudadanos cree que la acción de los seres humanos, de la industria, de los coches, de los gases, está influyendo mucho/bastante. Para un 58,1 por ciento de los encuestados influye mucho; para un 35,3 por ciento, bastante; poco, para un 1,5 por ciento; y nada, para un 0,2 por ciento.
  • El 62,7 por ciento de la población cree que se puede parar y dar marcha atrás al cambio climático, cuándo se pregunta: ¿Cree usted que en estos momentos tal cómo están las cosas, se puede parar y dar marcha atrás al cambio climático, o que no se puede hacer nada y estamos ante una situación irreversible? Sólo el 21 por ciento de la ciudadanía, cree que estamos ante una situación irreversible y ya no se puede hacer nada; no tiene información suficiente, el 4,6 por ciento de la población; y no lo sabe o está en duda, un 10,1 por ciento
  • 80,8 por ciento de las personas cree que el cambio climático obliga a un cambio en el funcionamiento de nuestra sociedad, cuando se le pregunta: ¿Cree Ud. que el cambio climático obliga aun cambiar en el funcionamiento de nuestras sociedades? El 4,1 por ciento, no; el 4,2 por ciento, no sabe; y un 3,6 por ciento, no contestas.

Estos datos, muestran como para la mayoría de la población el cambio climático es una realidad provocada por los seres humanos, a la que es posible dar marcha atrás transformando el modo en que funcionan actualmente nuestras sociedades y modificando nuestros estilos de vida. Es decir, los ciudadanos son sensibles hacia esta cuestión y creen que hay que tomar medidas.

Entonces, ¿Qué ocurre? ¿Por qué no se producen los grandes consensos que se requieren para esta cuestión? Los ciudadanos tienen muy claro lo que está ocurriendo y las respuestas que hay que dar en este problema crucial para la humanidad. Una posición, que contrasta con las imágenes de división política que se trasladan a la sociedad por parte de algunos gobiernos, de algunas formaciones políticas, que solo quieren volver al poder o permanecer en él apoyando a las elites.

Es preciso, que la opinión de los ciudadanos sea determinante en la agenda política e institucional de España y del mundo. Y como estamos en pleno año electoral, a lo mejor sería bueno que los votantes castigaran en las urnas a aquellos partidos políticos que defienden antes los intereses de grupos de poder, que los intereses de los ciudadanos. A lo mejor así, las cosas cambiarían con más rapidez y se defendería el interés general

¿Te parece? Es solo una idea.

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