Ha sido una preciosidad, y los comentaristas se subían por las paredes de alegría y entusiasmo.

El flamante Alpine de Fernando Alonso se puso al rebufo del viejo Mercedes de Lewis Hamilton y ya empezaron todos a ponerse nerviosos.

-Está muy cerca.
-Le va a adelantar…

Y aún lo estaba diciendo el comentarista cuando Fernando Alonso ha salido del rebufo, se ha puesto en paralelo con Lewis Hamilton y sin aparente dificultad lo ha rebasado,  dejado atrás en un momento.

No significa nada, estamos en unos entrenamientos, pero también lo significa todo.

Pero aún más bonito que ese adelantamiento ha sido cuando Lewis Hamilton ha intentado devolvérselo a Fernando Alonso; como él se ha puesto en la aspiración, buscando el rebufo, y cuando ha intentado ponerse en paralelo con el piloto español, la Mercedes no le ha obedecido, o algo ha fallado en Hamilton, y no lo ha conseguido.

Ha sido precioso que Fernando Alonso adelantara en Bahrein a Lewis Hamilton, pero más precioso todavía ha sido que Lewis Hamilton no pudiera adelantar a Fernando Alonso a pesar de haberlo intentado… con todas sus ganas.

Tigre Tigre.

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